Nada nuevo. No
hacía falta que nos quedáramos fuera de la carrera por el título para que el
equipo mostrara esa imagen inexpresiva, insípida, incolora, inodora. Para que
los jugadores nos transmitieran esa sensación de que están allí solamente para
cumplir con una obligación. Es lo que hemos venido vendo a lo largo de casi
todo el año. Que haya vuelto a ocurrir en este partido con no Gimnasia que sólo constituía
una formulación reglamentaria no tiene nada de particular. Lo peor es que a la
hora de los bifes había sido lo mismo.
Bianchi resalta,
como punto alto, aquel momentito en que nos quedamos fuera de la Libertadores
por mala suerte. Hace bien, es lo que puede rescatarse. Claro está en que si en
los penales con Newell’s se nos daba a nosotros (después de haber sido mejores
en los 180 minutos) se abría el libro de otra historia pero no pasó, así son
las cosas.
Seguiremos
recordando que se jugó muy bien con Vélez, muy bien con Racing, que las
lesiones nos mataron y poco más. Insuficiente. Balance de año perdido.
Bianchi puntualizó
que lo primero que debe cambiarse es la actitud. Es muy bueno saber que el
conductor tiene claro el diagnóstico. El tema es la prescripción. A lo largo de
doce meses el técnico no logró terminar de despertar a sus jugadores. Y no encontró,
en la cancha, al hombre que agarrara la lanza, que contagiara. El líder
indiscutible es Román pero él está para otra cosa, no para mostrarles el camino
a los otros dejando la piel en cada intervención, como lo hacían el Rata o el
Chapa Suñé. Gago, que por sobre todo es un jugador fino pero que por despliegue
y transmisión también podría ser caudillo, no tuvo tiempo. Orion tiene
ascendencia sobre muchos de sus compañeros pero es arquero. El Cata tiene cara
de malo pero no es de aglutinar voluntades en su derredor. “Cuando perdamos las
banderas y los estandartes, seguid mi penacho blanco”, les decía Enrique IV de
Francia a sus soldados. ¿Quién lleva el penacho blanco en este Boca?
Se entiende que
Bianchi sea muy cauteloso cuando se le piden definiciones sobre los dos
refuerzos, sólo dos, que podrá traer. Hay que acertar un pleno porque si no,
será más de lo mismo. Hace rato quiere a Sebastián Domínguez y es una buena
idea. El central de Vélez, además de darle al fondo la solidez que no tiene,
llena otros requisitos de esos quizás intangibles pero que están y todos adivinamos.
¿Nos lo soltará Vélez? Difícil…
Si contáramos con
unos cuantos jugadores capaces de entender de lo que se trata, otro hubiese
sido este último e insignificante (para ellos) partido con Gimnasia pero no. Lo
dejamos transcurrir como tantos otros. Volvió Sánchez Miño a la titularidad y
en una pelota que era suya pero que Oreja le traba y le gana él, nació el gol
de Gimnasia. Reapareció Burdisso y por el lugar donde debió haber estado y no
estaba él (se fue detrás de Pereyra, a quien la bola lo pasó de largo), nos
apareció Mussis solo y nos rompió el arco.
Empezó el segundo
tiempo, se le despertó el orgullo a Gago y con un vientito suyo se llegó al
empate. Lo encontró en el área a Insúa, que no luce pero está, cumple. Lindo
centro cruzado desde el fondo por parte de Pochito, complicado para el arquero.
Así se forzó la macana de Monetti que derivó en el gol del Puma Gigliotti, tras
cinco fechas.
Era el momento de
ir a ganarlo pero lo dejamos ir, acorde con el tono general de este Boca 2013,
rosado como su camiseta de ayer. Este Boca en que son mayoría los jugadores
como el Burrito Martínez, a quienes el partido se los lleva puestos. ¿En qué
lugar de la cancha estaba el Burro durante el primer tiempo? En el segundo se
hizo ver sólo con algún centro, con ese tirito que le atajó Monetti y con la
zambullida que no fue penal como el soñaba, sino amarilla para él.
En todo el primer
tiempo apenas podemos contabilizar esa llegada al fondo del pibe Celeste, con
centro que por poquito no conectó el Puma. Aceptable debut como titular de
Celeste. ¿Por qué salió? ¿Para tener un delantero más? Si ése era el proyecto,
no funcionó aunque Fragapane, otro chico, no desentonó. En cuanto al segundo tiempo recién
apareció cierta intensidad sobre el final, después de la interrupción. El show
de bengalas de colores, remeras al aire y tipos subidos a los acrílicos, que
parece que a muchos les divierte, tal vez los hace sentir importantes y que a este gil le rompe tanto las bolas cuando
significa que se para el partido.
Nos vamos todos de vacaciones.
El 3 de enero encontrará en Casa Amarilla la base de estos mismos jugadores que
tan poco han dado. Que se laven la cara. Que asimilen que están en deuda,
querido Pablito Ledesma. Si no, ¿qué podríamos esperar?
Se cierra un año pálido, y quiero recordar el post que quizá resuma lo que fue Boca este año: "El de la Copa es Boca". Un equipo intenso pero no caótico, concentrado y batallador es posible con estos mismos jugadores. Depende de ellos.
ResponderEliminarLo que pasa es que el de la Copa fue de tres o cuatro partidos y el otro, de más de treinta.
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