Tenemos que agradecérselos a Angelici y los
suyos: lo hicieron enojar. Siendo bosteros de alma como lo son, conociendo la
historia como la conocen, ellos saben muy bien que es la mayor motivación que pueda
dársele. A nuestro presidente y su gente, entonces, les debemos haber tenido,
en estas últimas semanas, al mejor Román de mucho tiempo a esta parte.
También hay que darle las gracias al
periodismo. Esa insinuación, difundida en amplitud cadena nacional entre el
sábado y el lunes pasados, según la cual padecía una gravísima lesión que hasta
probablemente forzara su retiro del fútbol, obligó a que se realizara los
estudios médicos que –aseguran- no quería hacerse, los cuales certificaron que la
gravísima lesión era un hematoma en un dedo, producto del pisotón que le propinaron
en la práctica del 1° de mayo.
Por último, también cabe el agradecimiento a
Pergolini, otro bostero hasta los tuétanos, el muchachito al que expulsaban de
las escuelas por pegarle a los docentes, modelo de conducta que lanza
acusaciones de “manipular vestuarios”, cuando los únicos vestuarios a los tal
vez pueda haber accedido sean los de las coristas de algún vodevil de baja
estofa.
A todos ellos, honor y gratitud, gloria y
loor por haber propiciado una versión de Román mejor aún que la de Arsenal.
Imponente. Esa jugada en que arrastró a
Izquierdoz para un lado y para el otro, sobre un lateral, hasta forzar el
patadón de impotencia, ante el delirante ulular de una Bombonera rugiente,
trajo el recuerdo vivo de todos los Román que hemos conocido en estos 18 años
impagables. ¡Oh! Fue en el mismo sitio de la cancha que aquel caño maestro a
Yepes (24/5/2000), el mismo donde estrenó el Topo Gigio (8/4/2001). Seguro que
Angelici, Pergolini y algún otro que yo sé no se han olvidado.
Junto con Román, a partir de él, en su
derredor, todo Boca jugó un buen partido. Como para que nos duela más haber
dejado pasar este campeonato que van a llevarse los que te jedi porque los
demás les dejaron (les dejamos) todo servido. ¡Hubiera alcanzado con tan poquito
más!...
Desde el primer tiempo, buena circulación en
ataque. Con los volantes muy activos ante un Lanús que no tenía contención del
medio hacia atrás. Un Boca variado y profundo, con ese vigor que otras veces
nos ha faltado y cuyo mejor exponente es el Pochito Insúa, que se equivoca
muchas veces pero que pisa fuerte siempre y siempre va por más.
El pecado de ese primer tiempo fue no haber
sacado ventaja, porque oportunidades, las hubo. Como en ese centro paralelo y
bajo de Nico Colazo al que por milímetros no llegó Gigliotti (como con River,
Puma). O la que le tapó Marchesín a Gigliotti (al cuerpo del arquero, Puma)
después de una estupenda elaboración de Román e Insúa. O la que tiró afuera
Martínez entrando por derecha (no volvamos a las andadas, Burro, please).
Segundo tiempo a todo trapo. Otro pase
riquelmiano de Insúa para el primero del Puma (estaba off side por poquito),
que volvió a fallar de prima pero insistió. El empate llegó enseguida y fue
culpa nuestra, nos dormimos en ese tiro libre, Orion se quedó estaqueado y si
no la metía el Tanque Silva, la metía González. Pero enseguida también llegó el
segundo, con nueva participación de Insúa (por lejos, el jugador que más creció
en el semestre), cabezazo del Puma al travesaño y la llegada de Nico Colazo
para definir. Así, como tienen que llegar para definir los volantes laterales
de un equipo ganador. Muy bueno lo de Nico, que ha construido una muy buena
sociedad con Insúa y es uno de los que mejor entiende a Román.
El resto del partido fue, más que nada, recital
de Román con tribunas extasiadas. Vale destacar también el muy buen segundo
tiempo del Burro, imparable por la izquierda. Y naturalmente llegó el tercero,
que inició Román, prolongó el pibito Cubas, que lo mejor que tiene es la
seguridad con la pelota y concluyó Riaño que, llegando de frente, prácticamente
no tuvo más remedio que hacerlo. Pueda que agarre confianza y, de aquí en más,
nos sea más útil. Aunque esa que erró al final, solo con Marchesín después de
una asistencia genial de Román, en otras circunstancias era para matarlo.
La comodidad dio hasta para que Orion se
hiciera amonestar, para arrancar limpio en el segundo semestre. No fue un buen
partido de Agustín, dubitativo en alguna otra además del gol pero el conjunto sí
anduvo bien. El Cata termino expulsado y cuando vuelva va a seguir con 14
amonestaciones pero no jugó mal y Forlín cumple siempre. Perdón por la
irreverencia pero en eso se parece a Orlando o Samuel. Los últimos partidos de
Grana, en verdad, no tienen nada que ver con todo lo anterior. Hernán tal vez
sea el mejor caso testigo para ejemplificar la campaña toda. ¿Por qué no nos
acordamos antes?
………..
¡Qué lindo cuando La Bombonera habla! Cabildo
abierto de principio a fin, potenciado con el correr de los minutos, claro está,
por la magistral prestación del ídolo. Ni el himno, perdonaron los muchachos.
Que lo dispensen la banda, don Vicente López y don Blas Parera pero las
estrofas también quedaron tapadas, en determinado momento, por el atronador “Ri-queeel….
Ri-queeel!... ¡Oíd, mortales, el grito sagrado! Y cuando Bianchi lo sacó, sobre
el final, bueno, ¿qué más decir?
¿Habrán oído los que tienen que oir? “Dirigentes,
dirigentes, no se lo decimos más, si lo tocan a Riquelme, ¡qué quilombo se va a
armar!”… “Angelici botón, Angelici botón”… La música más maravillosa. ¿Ves lo
que conseguiste, Dani? ¡Quiere seguir hasta los cuarenta!
EL
BOLETÍN: ORION 4, GRANA 6, DÍAZ 5, FORLÍN 6, INSUA 7, ERBES 5, LEDESMA 5, COLAZO 7, ROMÁN 8, MARTÍNEZ 6,
GIGLIOTTI 6 (FI), CUBAS 6, RIAÑO 5, SÁNCHEZ MIÑO NC.
Bueno, ahora Riaño hace goles. Dejá, me quedo a vivir en Brasil.
ResponderEliminarA disfrutar (qué hijo de puta este Riaño): https://www.youtube.com/watch?v=TSGOyOjODIg&feature=youtu.be
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