El tipo se va bien con todos, adorado por los tifosi, por sus compañeros y por la conducción del club pero ni mira para atrás, quiere estar con nosotros.
El tipo porta en sus vísceras lo mejor de Fuerte Apache, pertenencia, compromiso. Sabe de dónde viene y sabe que de ahí no se va a ir nunca. Y quiere estar con nosotros.
No hay antecedentes parecidos.
Al Loco Martín, cuando se volvió del Alavés a los 30 años, ya poco le quedaba por hacer en Europa.
Román, cuando se vino de España por última vez a los 29, estaba colgado en el Villarreal.
Tal vez lo que más se le parezca sea lo del Beto Márcico que, curiosamente en la mismísima Toulouse, era el nuevo Gardel pero para forzar su salida terminó peleándose con todos. Hasta con su mujer que quería quedarse allá, las mujeres siempre fueron seres superiores a los hombres, siempre la tuvieron más clara. Pero el Beto, cerca de cumplir los 32 y sin haber sido nunca jugador nuestro, quería ponerse el sobretodo porque era bostero sensa joda, había crecido en Montes de Oca y Brandsen, ¿Qué iba a ser?
El tipo sabe mejor que cualquiera de nosotros que acá es más difícil. Que ir a Temperley es mucho más podrido que ir a Sassuolo porque los de camiseta celeste creen que te pueden ganar (los de Sassuolo dudan), te comen los garrones, la gente te tira la cancha encima y ni siquiera hay hinchas visitantes. Pero quiere estar con nosotros.
Sabe que si salimos segundos va a ser un fracaso clamoroso (por recurrir a una adjetivación bien italiana), que se nos van a cagar de risa y nos van a hacer de goma, la Juventus viene de ganar cuatro scudettos en fila. Pero quiere estar con nosotros.
También sabe mejor que cualquiera de nosotros, porque en Fuerte Apache esas cosas se entienden desde chiquito mejor que en cualquier otro lado, que en algún punto lo están usando como bandera política en un año electoral pero no importa. Quiere estar con nosotros.
Sabe, porque nos conoce muy bien, que en una de esas, si las cosas no nos salen como todos queremos, a los pocos partidos lo vamos a estar puteando. Que en tal caso, la cara primera del fracaso de todos va a ser no otra que la de él. Pero quiere estar con nosotros.
A este país nuestro en que todos supimos durante 35 años que el poder de Grondona era una afrenta para todos pero lo dejamos, a este país nuestro en que hay pibes que se mueren de hambre pero todos consumimos el glamour de la entrega de los Martín Fierro, a este país nuestro en que a la gente la van empujar a que opte entre Scioli y Macri, el tipo se vuelve.
Quiere estar con nosotros.
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