sábado, 3 de junio de 2017

EL BASQUET NO SE TOCA

Si hubiésemos empezado la liga con Delfino, Mc Donald, Gianella y Amicucci (si no la hubiésemos empezado con Chris Johnson, Marcus James, Calderón y López Banega), ni remotamente hubiésemos terminado jugando por la permanencia. La desidia dirigencial, el desinterés o peor aún, la conspiración interesada, hizo que el equipo se armara sobre la marcha, se fuese emparchando en cada corte. Recién cuando se advirtió el peligro cierto de descenso fueron trayendo algunos jugadores como para terminar con un plantel decente.
Los tres partidos en La Bombonerita fueron de amplia superioridad. No vi los dos partidos en Paraná pero la verdad es que cuesta explicarse sobre todo que el tercero se haya perdido por más de veinte puntos. Se debe haber sentido la ausencia de Lampropoulos, que a lo largo de toda la temporada fue de lo mejor y más parejo junto con Lucas Pérez. Esta noche volvió, el Griego, después de tres partidos, seguramente no al ciento por ciento pero en los minutos en que hizo falta, en los comienzos del primer y del tercer cuarto, marcó presencia.
La gran figura fue Lucas Gargallo, que no venía jugando bien. Tuvo la mano caliente y aportó triples fundamentales. Delfino mejoró mucho, fue fundamental. En cambio, Funes, que había levantado y había sido determinante en los dos primeros partidos, esta vez no funcionó.
En los tres partidos La Bombonerita estuvo repleta. Para que alguno tome nota de que cuando la propuesta es interesante o cuando se juegan instancias decisivas, la gente responde. La tradición del basquet en Boca no la van a poder borrar. Angelici se muere de ganas de bajar el basquet como bajó el vóley y el futsal femenino. Tendremos que ser capaces de no permitir que siga achicando el club. No le compremos espejitos de colores como la Expo Boca.
Hacía varios partidos, desde aquella vez en que se apareció Mauro Martín en persona, con un grupo de secuaces, para sacar todas las banderas de Aguas e intimidar a los pibes, no se lo puteba, a Angelici. Esta vez volvieron las puteadas, cerca del final, con cierta timidez pero volvieron.

Nos quedamos en primera. Vamos a ver si alguien toma la bandera y, para la temporada próxima, le da el basquet el lugar que se merece. Que arme un equipo que, desde el principio, respete la historia, nos represente y vuelva el nombre de Boca a los sitios que le corresponden. “El basquet no se toca”, una vez más, fue el grito de guerra para que escucharan los dirigentes. Que sea verdad, que no se toque.   

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