Jugamos el primer tiempo y nos fuimos. No lo perdimos de casualidad. Por lo que a Boca respecta, dos partidos en uno. Porque no es que en el primer tiempo se haya establecido una superioridad abrumadora, de hecho ya se estaba muy cerca del descanso y no se había quebrado el cero. Pero el equipo intentaba seguir la línea de los últimos partidos, con el medio bien armado, juntándose, procurando jugar corto.
El primer gol, a los 41, fue una bola parada bien jugada. Eso lo hacde muy bien Jony Silva, no es la primera vez, con su zurdita desde la derecha, mucha rosca y bien pasada. Mal el arquero, sí pero esas pelotas no son fáciles ni para el más pintado, se les van cerrando y no saben bien dónde va a caer, la corren de atrás. Y allí estaba el Ricky Centurión para meterla con la cabecita vendada de azul.
Enseguida, Fernando fue a apretar bien en una salida, produjo un rebote y después, todo del Pipa, un goleador formidable, no se le puede dar un metro. Y está en un momento mágico. La agarró, se la llevó y la terminó con una seguridad demoledora.
Ellos estaban muertos, servidos. A un Boca en estado normal, de ninguna manera podía escapársele este partido. Pero bueno, estábamos todos de fiesta, qué joder. Los jugadores, también, antes que todos. En el comienzo del segundo tiempo hicieron la plancha y no pasaba nada, el juego estaba bajo control. Pero nos relajamos demasiado, los dejamos levantarse, ellos estaban demasiado necesitados. Y en cuanto a los dos goles de ellos, el primero fue todo nuestro y el segundo, más del cincuenta por ciento.
No lo vamos a matar a Magallán pero qué fea esa chingada, pasándosela por arriba de la cabeza a Rossi como en un dibujo animado. Y en el segundo, no terminábamos de sacarla del área nunca hasta que Cabral metió la chilena que nos mató. Y hubo otra que menos mal que la alcanzó a manotear Rossi para que el otro que llegaba por atrás, Pantaleone, no pudiera meterla. Lo dicho, mejor que terminó 2-2 porque estábamos más para perderlo que para ganarlo.
Falta la fiesta del domingo en La Bombonera con Unión y después, las vacaciones. Algunos retoques habrá que hacer pero no nos subamos a cualquier colectivo. Como siempre, de los 200 nombres que se tiren, después no va a caer ninguno y van a caer dos o tres a los que no se había nombrado hasta el final. Entre los representantes, los empresarios, los periodistas, los periodistas que juegan para los representantes, los dirigentes que también van prendidos, etcétera, nos meten en una vorágine sin sentido. Tranquilos. Somos campeones, estamos bien, no nos volvamos locos.
EL BOLETÍN: ROSSI 5, JARA 5, TOBIO 4, MAGALLÁN 3, SILVA 6, GAGO 6, BARRIOS 6, PÉREZ 6, PAVÓN 5, BENEDETTO 7, CENTURIÓN 6 (FI), VERGINI 5, BENÍTEZ 4, BOU 5.
jueves, 22 de junio de 2017
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