sábado, 7 de octubre de 2017

PARTIDITO

La verdad, que se cobre entrada para ver este entrenamiento de mínima exigencia... Y que nos sentemos frente al televisor para verlo hasta el final... ¡Las cosas que puede Boca!... ¡Las cosas que se hacen en nombre de Boca!...
Demasiado amistoso salvo por esa escaramuza, cerca del final, entre Peruzzi y Gelabert. ¡Hombres grandes!... De los suplentes que tenían oportunidad de mostrarse, el que mejor aprovechó la oportunidad fue Chicco, sólo porque cumplió, respetó el partido, digamos. De lo mejor que éste que escribe le haya visto a Chicco, un pibe que tiene que definirse. Tiene linda estampa de 5, en reserva se siente patrón y aprieta a los árbitros. En primera es ordenado, tal vez hasta más allá de lo debido, se esfuerza por darla siempre segura, a veces eso hace parecer que no se compromete, que cuida su quintita y listo. Tiene que terminar de soltarse y veremos hasta dónde llega.
A partir de la presencia de Chicco en el medio, Boca tuvo siempre la iniciativa. Los noventa. Claro que de poco sirve eso si no nos enteramos de cómo ataja el arquero de los contrarios. La llevábamos hasta el área y no pasábamos. Acá volvemos a aquello de los suplentes que tenían oportunidad de mostrarse porque lo cierto es que jugaron como por obligación. No puede pedirse la misma concentración en un partidito como éste que en una final del mundo, es humano aflojarse pero profesionalmente, algo más puede exigirse.
Bouzat fue otro de los que más en serio se lo tomó. Se movió mucho, la pidió siempre, la tocó muchas veces, busco compañías. Las compañías aparecieron poco. Pareció en algún momento que podíamos prosperar con Espinoza y Gino por la derecha pero no pasó nada.
A Espinoza lo estábamos esperando, después de ese maldito desgarro que llegó justo cuando iba agarrando la onda. Abre bien la cancha, tiene cosas para darnos, esta vez no apretó el acelerador hasta el fondo, como que se cuidó. Pero bueno, estuvo. En cambio Bou, por ejemplo, ahora que tenía noventa minutos para que lo viéramos, estuvo con la cabeza en otra parte. Algo parecido puede decirse de Junior Benítez, con la salvedad de que no se entendió muy bien de qué lo puso Guillermo. Él pareció no entenderlo.
Por esas cosas, terminó formándose un bloque defensivo, arquero y última línea, que salvo en el caso de Evangelista, a fines del año pasado era titular y ahora dejaron todos sus lugares. Los exigieron poco, en este partido, pero bueno, en la jugada clave, la que iba a definir, dimos demasiadas ventajas. Al Chaco Insaurralde lo veníamos viendo en reserva, después de la operación. Cuando salió fue por lesión pero hoy está por debajo de Magallán, claramente.
El segundo tiempo había empezado igual, siempre Boca con la pelota sin mayor utilidad. Jara, el único titular, regresado a la función de volante, se quedó en el suelo en una jugada y Guillermo enseguida lo sacó. Claro, si todavía estamos todos conmovidos por lo que le pasó a Fernando, la puta que lo parió. Otra vez sin Fernando por varios meses y vamos a ver, eh. Porque si entra Nández, es otra cosa, es otro equipo. Y si va Cardona a moverse por los lugares en que se mueve habitualmente Fernando, como alguno viene proponiendo, nos vamos a desarmar, Edwin no tiene vocación ni oficio para contener con los volantes.
Después entró Vadalá por Espinoza y en una de las primeras que tuvo, fue a buscar derecho, quedó con el arquero y se le fue afuera el remate. Dejó pasar muchos trenes, este pibe, veremos si alcanza el pasamanos del último vagón del próximo, a esta altura parece difícil.
San Martín, que también puso suplentes, apenas nos había inquietado un poquito con una que sacó Sara, cerca del final del primer tiempo. En la segunda que tuvieron, en todo el partido (y ya iban 36 del segundo), nos abrocharon. Evangelista le dio todos los permisos a Aguilar para que sacara un centro larguísimo, la bocha cayó en un lugar donde tenía que ser de Vergini (bien hasta ahí) o de Peruzzi pero no fue de ninguno, estaban mirando otro canal, cabeceó muy cómodo ese Messiniti, a la izquierda de Sara, que medio como que se tiró en cámara lenta. A sacar del medio.
Con el 0-1, Boca se decidió a meterse algo más en el juego pero ya era muy tarde. Igual, tuvimos una que definió mal el pibito Lamardo que no entró bien, cabeceó con los ojos cerrados y después, el tiro libre que le sacó el arquero a Bouzat. Colorín-colorado, perdimos.
Un gusto reencontrarnos, aunque más no fuera con la palabra, del querido Chicho Serna. Aunque la verdad es que habló poco. Haber sido un gran volante central no habilita para comentar fútbol por televisión, es una tendencia nefasta, no todos pueden ser Latorre. La participación de Chicho fue insuficiente, parecía que abría la boca sólo cuando le daban pie. Fue una transmisión sin comentarista y se sintió a pesar de los esfuerzos del Flaco Simón, un profesional de primera. No es por nada, pero lo conozco de potrillo, se formó laburando con mío en el viejo Tiempo Argentino. Muy interesante, interesantísima la morocha que hizo banco de Boca, Agostina Larocca, creo, no la tenía. De lo mejor de la noche.


EL BOLETÍN: SARA 5, PERUZZI 4, VERGINI 5, INSAURRALDE 5, EVANGELISTA 4, JARA 5, CHICCO 6, JUNIOR 4, ESPINOZA 5, BOU 3, BUZAT 6 (FI), LAMARDO 4, VADALÁ 5.

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