Otro
partido fácil. Que, como tal, tiene dos lecturas obvias. Ambas
aceptables. La primera (vaso medio vacío), en este campeonato de 28
equipos que nos legó don Julio hay participantes que no tienen
nivel, que navegan en la mediocridad y a los cuales, para una
formación competitiva, ganarles debe ser un trámite. La segunda
(vaso medio lleno), este Boca resuelve los problemas que se le
presentan y gana, gana y gana. Minimiza rivales, los aplasta sin
piedad hasta sin extremar recursos ni deslumbrar ni mucho menos, como
pasó con Belgrano.
Salieron
a empiojar en el medio, recuperaron, nos trabaron el armado. Durante
quince minutos Boca jugó a los tropezones. La primera vez que se
acumularon cuatro pases correctos, terminó en gol. Y se lo hicieron
ellos solos. Bien Pipa en el pase corto a Nández, buena apertura de
Nahitan, el Kichan que la puso en zona de definición, la atropellada
de Pablo para asustarlos que surtió efecto y entonces, entre Lema y
el arquero nos dieron el 1-0.
En
el resto del primer tiempo Boca se relajó, armó muy poco. Sintió
que con lo hecho alcanzaba, que el partido estaba ganado. Y era
cierto. Porque ellos ni se nos acercaron. Poco, nada para
entusiasmarse pero estábamos tranquilos. Los de adentro y los de
afuera.
Antes
del segundo, la única digna de mención fue el centro de Kichan
desde la izquierda que cabeceó desviado Magallán (mala salida del
arquero). Después, ya en el final del primer tiempo, como para
abortar la posibilidad de cualquier sorpresa desagradable, el
segundo, buen cambio de Fabra, bien pasado para el otro lado, Kichan
que otra vez, de zurda, la puso en zona de definición y Edwin que
les cabeceó en el área chica demasiado cómodo, Godoy quedó muy
lejos.
Guillermo
dice que el segundo tiempo fue mejor, a mí me pareció igual.
Apoyados en la evidencia de que no nos hacían ni cosquillas, hicimos
la plancha. No hubo combinaciones lujosas ni asociaciones lucidas ni
arrestos individuales que levantaran a la tribuna. De hecho, si
tomamos el ejemplo de Edwin, que ausente Gago es el que tiene que
hacerse patrón del armado ofensivo, se lo vio muy poco, indolente,
ausente durante largos pasajes.
El
que sacudía el partido era Kichan, que además dejó la sensación
de ser, junto con Fabra, el que se lo tomó en serio en todo momento.
Podríamos agregar a los volantes pero Pablo y el uruguayo lo que
pusieron fue esfuerzo, concentración, rara vez claridad y
profundidad. Y el Pipa parecía como que sobrara la situación.
El
tercero nació de una mala salida de ellos y el Kichan fue de nuevo
derecho a los bifes: área, cabeza levantada, pase corto e inmaculada
definición del Pipa, con el enganchecito para cambiar de pierna y el
zurdazo bajo y ajustado. Pavón, presente en los tres primeros goles,
gran tarde suya.
A
continuación llegó la única de Belgrano en todo el partido,
derechazo cruzado de Godoy y enorme respuesta de Rossi, reflejos y
elasticidad para rechaazrla hacia un costado. Se está graduando de
arquero de Boca, Agustín, tiene poco trabajo pero cuando lo llaman,
está. Y es bueno señalarlo porque se viene hablando mucho de traer
otro arquero y en el concepto de este que escribe, sería un crimen
deportivo sacarlo a Rossi, sentarlo en el banco el año que viene (si
es que mantiene el actual nivel hasta diciembre). No, señores, no:
es el momento de decirle “el arquero de Boca sos vos, el puesto es
tuyo”.
En
el cuarto, como en los tres anteriores, la jugada pasó por la
derecha del ataque nuestro. Esta vez, la armó Cristian Espinoza (que
sigue aprovechando los minutos que tiene, siempre deja algo). Después
del centro rasante a la boca del arco, para mi fue gol en contra de
Riojas, lo volví a ver esta mañana por televisión. La mayoría se
lo da al Pipa, bueno, el Pipa estaba ahí. Sea como fuere, fue parte
y vale.
Se
habla de un posterior penal de Goltz. ¡Uf! Este tema me tiene
podrido. Parecido al penal que pedían los de Racing (el primero)
contra Atlético Tucumán. Para mí, Paolo ni vio la pelota y el
brazo lo tenía como tenía que tenerlo, en coordinación con los
movimientos de todo su cuerpo. Paren de confundirse y confundir a los
demás, señores periodistas (perdón, tacho “señores”): el
reglamento, en este sentido, sigue siendo el mismo de siempre, para
que una mano sea infracción debe juzgarse que hubo intención de
jugar la pelota con la mano.
Jugó
Wilmar, después del circo que se armó a lo largo de la semana. No
le pasó nada. Se eligió correr un riesgo calculado y está bien. La
situación, dada mi vejez, me recordó mucho a la de 1976, cuando el
Loco Gatti reapareció 28 días después de haberse fracturado la
mandíbula, el periodismo también armó un circo, al Loco tampoco no
le pasó nada.
¿Ahora
quién viene? Ah, sí. Lindo sábado nos hizo vivir Talleres frente a
los que te jedi. Pusieron un rejuntado y se comieron cuatro. En la
Copa ya hicieron lo más difícil, ganaron y mantuvieron el cero en
arco propio, vamos a ver qué sucede el martes pero pinta que pasan,
la mayor esperanza que nos queda es Gremio. Sea como fuere, el
domingo allá iremos.
Está
bien, Boca. Se adapta a los partidos, responde en la medida de lo
necesario y gana, gana y gana. Ahora los estadígrafos miran a 1924,
cuando ganamos los primeros trece partidos y en el decimocuarto
empatamos en la cancha de Temperley. Iba a ser el único punto
perdido en todo ese campeonato. Esas cosas ya no pasan. Como dijo
Guillermo, lo único en que tenemos que enfocarnos es en ganar el que
viene. Y está bien, Boca. Que no se nos vaya a mancar justo ahora.
EL
BOLETÍN: ROSSI 6, JARA 5, GOLTZ 6, MAGALLÁN 5, FABRA 7, NÁNDEZ 5,
WILMAR 5, PABLO 6, KICHAN 8, PIPA 7, EDWIN 5 (FI), ESPINOZA 6, BOU
NC, JUNIOR NC.
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