lunes, 30 de octubre de 2017

SENCILLITO

Otro partido fácil. Que, como tal, tiene dos lecturas obvias. Ambas aceptables. La primera (vaso medio vacío), en este campeonato de 28 equipos que nos legó don Julio hay participantes que no tienen nivel, que navegan en la mediocridad y a los cuales, para una formación competitiva, ganarles debe ser un trámite. La segunda (vaso medio lleno), este Boca resuelve los problemas que se le presentan y gana, gana y gana. Minimiza rivales, los aplasta sin piedad hasta sin extremar recursos ni deslumbrar ni mucho menos, como pasó con Belgrano.
Salieron a empiojar en el medio, recuperaron, nos trabaron el armado. Durante quince minutos Boca jugó a los tropezones. La primera vez que se acumularon cuatro pases correctos, terminó en gol. Y se lo hicieron ellos solos. Bien Pipa en el pase corto a Nández, buena apertura de Nahitan, el Kichan que la puso en zona de definición, la atropellada de Pablo para asustarlos que surtió efecto y entonces, entre Lema y el arquero nos dieron el 1-0.
En el resto del primer tiempo Boca se relajó, armó muy poco. Sintió que con lo hecho alcanzaba, que el partido estaba ganado. Y era cierto. Porque ellos ni se nos acercaron. Poco, nada para entusiasmarse pero estábamos tranquilos. Los de adentro y los de afuera.
Antes del segundo, la única digna de mención fue el centro de Kichan desde la izquierda que cabeceó desviado Magallán (mala salida del arquero). Después, ya en el final del primer tiempo, como para abortar la posibilidad de cualquier sorpresa desagradable, el segundo, buen cambio de Fabra, bien pasado para el otro lado, Kichan que otra vez, de zurda, la puso en zona de definición y Edwin que les cabeceó en el área chica demasiado cómodo, Godoy quedó muy lejos.
Guillermo dice que el segundo tiempo fue mejor, a mí me pareció igual. Apoyados en la evidencia de que no nos hacían ni cosquillas, hicimos la plancha. No hubo combinaciones lujosas ni asociaciones lucidas ni arrestos individuales que levantaran a la tribuna. De hecho, si tomamos el ejemplo de Edwin, que ausente Gago es el que tiene que hacerse patrón del armado ofensivo, se lo vio muy poco, indolente, ausente durante largos pasajes.
El que sacudía el partido era Kichan, que además dejó la sensación de ser, junto con Fabra, el que se lo tomó en serio en todo momento. Podríamos agregar a los volantes pero Pablo y el uruguayo lo que pusieron fue esfuerzo, concentración, rara vez claridad y profundidad. Y el Pipa parecía como que sobrara la situación.
El tercero nació de una mala salida de ellos y el Kichan fue de nuevo derecho a los bifes: área, cabeza levantada, pase corto e inmaculada definición del Pipa, con el enganchecito para cambiar de pierna y el zurdazo bajo y ajustado. Pavón, presente en los tres primeros goles, gran tarde suya.
A continuación llegó la única de Belgrano en todo el partido, derechazo cruzado de Godoy y enorme respuesta de Rossi, reflejos y elasticidad para rechaazrla hacia un costado. Se está graduando de arquero de Boca, Agustín, tiene poco trabajo pero cuando lo llaman, está. Y es bueno señalarlo porque se viene hablando mucho de traer otro arquero y en el concepto de este que escribe, sería un crimen deportivo sacarlo a Rossi, sentarlo en el banco el año que viene (si es que mantiene el actual nivel hasta diciembre). No, señores, no: es el momento de decirle “el arquero de Boca sos vos, el puesto es tuyo”.
En el cuarto, como en los tres anteriores, la jugada pasó por la derecha del ataque nuestro. Esta vez, la armó Cristian Espinoza (que sigue aprovechando los minutos que tiene, siempre deja algo). Después del centro rasante a la boca del arco, para mi fue gol en contra de Riojas, lo volví a ver esta mañana por televisión. La mayoría se lo da al Pipa, bueno, el Pipa estaba ahí. Sea como fuere, fue parte y vale.
Se habla de un posterior penal de Goltz. ¡Uf! Este tema me tiene podrido. Parecido al penal que pedían los de Racing (el primero) contra Atlético Tucumán. Para mí, Paolo ni vio la pelota y el brazo lo tenía como tenía que tenerlo, en coordinación con los movimientos de todo su cuerpo. Paren de confundirse y confundir a los demás, señores periodistas (perdón, tacho “señores”): el reglamento, en este sentido, sigue siendo el mismo de siempre, para que una mano sea infracción debe juzgarse que hubo intención de jugar la pelota con la mano.
Jugó Wilmar, después del circo que se armó a lo largo de la semana. No le pasó nada. Se eligió correr un riesgo calculado y está bien. La situación, dada mi vejez, me recordó mucho a la de 1976, cuando el Loco Gatti reapareció 28 días después de haberse fracturado la mandíbula, el periodismo también armó un circo, al Loco tampoco no le pasó nada.
¿Ahora quién viene? Ah, sí. Lindo sábado nos hizo vivir Talleres frente a los que te jedi. Pusieron un rejuntado y se comieron cuatro. En la Copa ya hicieron lo más difícil, ganaron y mantuvieron el cero en arco propio, vamos a ver qué sucede el martes pero pinta que pasan, la mayor esperanza que nos queda es Gremio. Sea como fuere, el domingo allá iremos.
Está bien, Boca. Se adapta a los partidos, responde en la medida de lo necesario y gana, gana y gana. Ahora los estadígrafos miran a 1924, cuando ganamos los primeros trece partidos y en el decimocuarto empatamos en la cancha de Temperley. Iba a ser el único punto perdido en todo ese campeonato. Esas cosas ya no pasan. Como dijo Guillermo, lo único en que tenemos que enfocarnos es en ganar el que viene. Y está bien, Boca. Que no se nos vaya a mancar justo ahora.



EL BOLETÍN: ROSSI 6, JARA 5, GOLTZ 6, MAGALLÁN 5, FABRA 7, NÁNDEZ 5, WILMAR 5, PABLO 6, KICHAN 8, PIPA 7, EDWIN 5 (FI), ESPINOZA 6, BOU NC, JUNIOR NC.

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