Menos mal que no fue goleada. Perdimos de punta a punta,
en todos los sectores y en todos los aspectos del juego. Táctica y
estratégicamente, fue paliza. En respuestas individuales, la diferencia, asimismo,
fue abismal. Y lo que más cuesta asimilar es que también hubo distancia enorme
en cuanto a la actitud para encarar el juego. Los hombres de Argentinos
supieron que era su partido, el más importante del año y varios de los
nuestros, perdidos en la cancha, parecieron resignados, con más ganas de irse a
la casa que de quedarse.
La dupla
Vergini-Heredia había cumplido en Perú pero esta vez les faltó Barrios, no
tuvieron ese muro de contención que por
sí solo constituye Wilmar delante de los centrales. Está claro que, sin Wilmar
en la cancha, la estructura se resiente de modo insoluble, no hay otro.
Sentencia
inapelable: no se puede jugar 4-3-3 si uno de los internos es Reynoso, que no
recupera nada y si encima el 5 es Sebastián Pérez, que no muerde, quedamos
regalados.
Ya desde que íbamos 0-0, estábamos incómodos en el campo. Se jugaba a lo que quería
Argentinos. Y eso no se iba a modificar en toda la noche. La apertura del marcador
acentuó la sensación. Se potenció la confianza de Argentinos y no hubo
reacción.
La jugada del
primer gol es demostrativa de lo mal que estaba Boca. Un pelotazo frontal del
arquero, Heredia lo pierde a González, Cabrera recibe la pelota y Mas no estaba.
Sale la bola para el medio, Vergini había quedado fuera de posición y Buffarini
no cerró, Alexis Mac Allister tuvo toda la comodidad para definir, muy cerca de
Rossi.
No hubo manera
de remontarlo porque Boca no contaba con los elementos, ni individual ni
colectivamente. Nández fue el único que tuvo un primer tiempo aceptable, por
despliegue y por compromiso. Iba a perderse en el segundo. Cardona fue el que
más se movió y buscó pero con tendencia a cerrar la cancha. Sebastián Pérez no
fue ni contención ni salida ni nada y Reynoso fue como si estuviera ausente.
Debe haber sido
el peor partido de Pavón desde que está en Boca, Kevin Mac Allister lo borró,
jamás encontró Kichan espacio para pasar. Ojo, que Kichan pudo haber sido también
la clave para ganar en Lima y tampoco lo vimos.
A Ábila se le
presentaron dos en el primer tiempo, en una no se pudo afirmar y en otra le
salió el remate mordido. Jugó casi todo el tiempo de espaldas, Wanchope y los
centrales se lo deglutieron. Si vamos a jugar pelotas largas para que Wanchope
las aguante de espaldas, si ese va a ser el principal fundamento ofensivo, no
vamos a ir muy lejos.
En el segundo
tiempo Maroni nos entusiasmó un poquito con su movilidad de los primeros
minutos pero enseguida se lo llevó puesto la corriente. Volvió tras un mes
Pablo Pérez pero la realidad es que, con el segundo gol de Argentinos, ya todos
supimos que el partido era cosa juzgada. El segundo también fue desolador: nos
movieron la pelota en el área como si los jugadores nuestros fueran postes. Alexis
Mac Allister, ante la salida de Rossi, tocó para el otro lado y con Battallini
no había nadie, ni Buffarini ni Vergini.
Recién a los 34
minutos del segundo tiempo se dio algo parecido a una combinación en ofensiva,
esa que colocó Pablo para la llegada de Cardona pero Edwin quedó muy encimado
con el arquero, que tapó. Y recién a los 39 hubo un remate franco desde fuera
del área con pelota en movimiento, también a cargo de Edwin pero débil, fácil
para el arquero, le pegó no por convicción sino porque no se le ocurrió nada
mejor. Tuvo dos tiros libres propicios, Edwin, uno en cada tiempo, que nos
esperanzaron pero no pasó nada. En el primero, que era más para la zurdita de
Bebelo, pegó en el último hombre de la barrera y se fue al corner. En el
segundo la mandó como un kilómetro por arriba del travesaño.
Una noche de
perros, con perdón de los queridos pichichos. Nada de nada. Podrá parecer
diario del lunes pero la verdad es que no me gustó para nada lo que pergeñó
Guillermo. Si tenemos a Goltz-Magallán afuera por lesión, si falta Wilmar por
suspensión, si a Tevez es mejor no ponerlo por lo que había pasado la otra vez con
ese chico al que fracturó, no parece buena idea, además de todo eso, darles
descanso a otros dos titulares, como Jara y Fabra.
Y otro pequeño
detalle: Vergini es el capitán pero resulta que Machín le trabaja el partido de
boquilla al árbitro (a lo Ponzio), con la estrecha colaboración de ese tal
Cabrera que no se sabe de dónde salió y por los nuestros el único que hablaba
era Nahitan, después se le agregó Pablo. Los dos coditos arriba que se comió
Cardona dejémoslos de lado, para llorar está la mitad menos uno.
La ventaja que
llevamos en la liga sigue siendo amplia pero que no vayan a repetirse deslices
como éste. El partido con River es de vida o muerte (vida o muerte, dije, no me
vengan con que “el fútbol es nada más que un juego”). Y en cuanto a la Libertadores,
es una competencia que suele no perdonar pasos en falso como el de La Paternal,
difícil que te dé segundas oportunidades.
EL
BOLETÍN: ROSSI 5, BUFFARINI 3, VERGINI 3, HEREDIA 3, MAS 4, NÁNDEZ 5, SEBASTIÁN
PÉREZ 3, REYNOSO 3, PAVÓN 2, ÁBILA 3, CARDONA 5 (FI), MARONI 5, PABLO PÉREZ 5,
BOU NC.
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