El tiempo colocará en su justo lugar el valor de este
punto rescatado del naufragio. El próximo compromiso será contra el que viene
segundo, Talleres, y lo tenemos a seis puntos. Por ahora, lo que puede decirse
es que este Boca no es el que queremos y que esta fecha FIFA no podría
resultarnos más oportuna.
Se podría haber
ganado en Tucumán. Por cantidad de oportunidades, estuvimos más cerca. No nos
dieron un penalazo (a ellos les anularon mal una jugada que terminaba en gol).
Pero casi perdemos. Y por otra parte, Boca, aunque contó con varios pasajes muy
favorables, nunca terminó de hacerse dueño del partido. Las inseguridades
estaban a flor de piel.
Otra vez nos matan
con una pelota parada. La idea de alejar
los jugadores del área y darle mucho espacio a la salida del arquero es
un recurso válido pero los rivales ya lo tienen muy estudiado, buscan la
fórmula y se repiten las complicaciones, nos martirizan. Si los defensores se
paran tan afuera, el arquero tiene que estar varios metros delante de donde
estaba y cualquier bocha puesta más allá del punto penal tiene que ser de él. Rossi no tuvo determinación ni para salir ni
para quedarse, lo agarraron fatalmente a mitad de camino. A Toledo se le hizo
muy fácil mandársela llovidita por arriba, tenía todo el arco para elegir dónde
ponerla. Iban 32 minutos del primer tiempo y había que remarla en desventaja.
Hasta ahí,
habíamos sumado algunas aproximaciones pero la deuda en cuanto a la elaboración
era notoria. No había asociaciones suficientes. Pavón siempre es una amenaza
latente pero las habilitaciones adecuadas para él no sobraron.
Ausente por
suspensión Cardona, uno de los más cuestionados ya desde antes del fatídico
partido con River, Guillermo hizo lo que muchos le pedían: Ábila como
referencia de área y Tevez por detrás. Wilmar y Pablo en una suerte de doble
cinco, Nahitan de extremo.
Ahora bien, deben
quedar en claro tres cosas: 1) Con River no se perdió porque se haya elegido
mal el sistema; 2) Plantar un 9 definido en el área no asegura mayor calidad ni
frecuencia de llegada, no garantiza peso ofensivo; 3) Ábila es un jugador que
deberá demostrar si está a la altura de Boca pero suponerlo un salvador excede
largamente las expectativas razonables respecto de él.
Los primeros
minutos habían prometido porque a los 7 estuvo ese tijeretazo de Wanchope,
imperfecto pero era el mejor recurso con que contaba, tras corner de Pavón y se
fue cerca. Enseguida estuvo el remate defectuoso de Pablo, su posición era
buena pero le erró al arco por mucho.
Muy pronto empezó
a perderse la claridad, empezó a no saberse de qué manera sortear la presión
que imponían los volantes tucumanos en la salida. Por el lado de Atlético,
Toledo ya había avisado con un cabezazo desviado y Díaz también tuvo un tiro de
frente al arco y le pegó mal.
Tevez, ausente
durante más de 25 minutos, apareció por primera vez a los 27, con ese centro
bien pasado de derecha a izquierda que conectó Pavón, de primera, apenas
desviado. Cuando ya perdíamos, otro muy buen pase de Tevez (segunda aparición) lo
dejó solo a Abila, que definió mal.
En el comienzo
del segundo tiempo Boca aumentó la intensidad, acrecentó la posesión pero
seguía sin armarse bien. El Negro Wilmar, siempre abnegado y con oficio para
cortar, esta vez jugó mal demasiadas pelotas. Lo más prolijo era lo de Pablo porque
Tevez, aunque más activo, mostrándose más que al principio, no marcaba
desequilibrio. Se mejoró con el ingreso de Reynoso, que se estacionó
preferentemente sobre la derecha y, con su zurdita y la cancha de frente, le
dio más profundidad a los ataques.
Tuvimos el tiro
libre de Pablo que se fue por poco, el arquero le sacó un cabezazo a Tevez y un
remate desde fuera a Bebelo. Aunque ellos pudieron haber aumentado y cerrado el
partido con la que falló Acosta, después de que Villagra nos llegara hasta el
fondo con una facilidad que no puede entenderse.
Hubo una que
salvó Cabral en la línea, cabezazo de Pablo tras otro centro de Pavón, que
seguía siendo el más peligroso, sin tanta continuidad. Después llegó el
clarísimo penal de Álvarez a Reynoso, Herrera estaba muy bien ubicado y no lo
cobró. Y después, la que anularon a los tucumanos por un off side inexistente
de Acosta, terminaba en gol y se nos caía definitivamente el partido.
Cuando entró Bou
y se fue Mas ya estábamos jugados, regalados. Dos 9, de lo que se trataba era
de ir a los ponchazos, otra no quedaba. Y de tanto ir, se dio a los 90 justos:
otro centro de Pavón, pasado desde la izquierda, Nández la devolvió al medio,
pudo haber rechazado Leyes pero se enredó y llegó justo Bou para empujarla.
Menos mal.
Quedaban los
cinco minutos adicionados y Guillermo, para completar una semanita que lo tiene
en el ojo de la tormenta, se mandó un cambio inexplicable: Buffarini por Tevez.
En primer lugar, paró el partido, perdió tiempo cuando lo que le quedaba a Boca
era acelerar, tirar el juego contra el área de ellos. Además, cambió como para
recomponer la última línea, como si se sintiera satisfecho con el empate.
Dentro de dos
semanas, en La Bombonera, hay que ganar para que la definición del campeonato
no se complique. Un mal resultado y se soltarán todos los fantasmas, mejor ni
pensarlo. Son catorce días para que nos tranquilicemos todos.
No había querido
escribir, contra mí costumbre, después de lo del miércoles porque temí poner
algo inapropiado de lo que fuera a arrepentirme. Han transcurrido cuatro días y
la sensación que sigue primando en mí es la de una honda, profunda decepción.
Era un partido que no se podía perder y lo perdimos. Fracaso clamoroso.
Tevez borrado, no
quiero ser injusto ni mezclar los tantos pero la verdad es que como jugador
está siendo mucho menos de lo que representa como operador macrista. La
distancia entre lo que es y lo que alguna vez fue va como de Fuerte Apache a
Nordelta. También Cardona borrado, nadie que agarrara la bandera pese a los
insuficientes esfuerzos de Pablo Pérez. Nos embocaron con dos giladas, dos
infantilismos trágicos: un penal de delantero (mejor que un delantero no esté
nunca en ese lugar de la cancha porque pasan estas cosas) y una contra a
continuación de un corner a favor nuestro. Sólo en unos pocos minutitos, al
comienzo del segundo tiempo, parecimos conectarnos pero el arquero de ellos
tapó tres pelotas clave y se nos terminó el combustible. Así, la Libertadores
no se gana.
EL
BOLETÍN: ROSSI 4, JARA 5, GOLTZ 5, MAGALLÁN 6, MAS 5, NÁNDEZ 5, BARRIOS 5,
PÉREZ 6, TEVEZ 5, PAVÓN 7, ÁBILA 5 (FI), REYNOSO 7, BOU 6, BUFFARINI NC.
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