lunes, 19 de marzo de 2018

PUNTO DE SUTURA


El tiempo colocará en su justo lugar el valor de este punto rescatado del naufragio. El próximo compromiso será contra el que viene segundo, Talleres, y lo tenemos a seis puntos. Por ahora, lo que puede decirse es que este Boca no es el que queremos y que esta fecha FIFA no podría resultarnos más oportuna.
   Se podría haber ganado en Tucumán. Por cantidad de oportunidades, estuvimos más cerca. No nos dieron un penalazo (a ellos les anularon mal una jugada que terminaba en gol). Pero casi perdemos. Y por otra parte, Boca, aunque contó con varios pasajes muy favorables, nunca terminó de hacerse dueño del partido. Las inseguridades estaban a flor de piel.
   Otra vez nos matan con una pelota parada. La idea de alejar  los jugadores del área y darle mucho espacio a la salida del arquero es un recurso válido pero los rivales ya lo tienen muy estudiado, buscan la fórmula y se repiten las complicaciones, nos martirizan. Si los defensores se paran tan afuera, el arquero tiene que estar varios metros delante de donde estaba y cualquier bocha puesta más allá del punto penal tiene que ser de él.  Rossi no tuvo determinación ni para salir ni para quedarse, lo agarraron fatalmente a mitad de camino. A Toledo se le hizo muy fácil mandársela llovidita por arriba, tenía todo el arco para elegir dónde ponerla. Iban 32 minutos del primer tiempo y había que remarla en desventaja.
   Hasta ahí, habíamos sumado algunas aproximaciones pero la deuda en cuanto a la elaboración era notoria. No había asociaciones suficientes. Pavón siempre es una amenaza latente pero las habilitaciones adecuadas para él no sobraron.
   Ausente por suspensión Cardona, uno de los más cuestionados ya desde antes del fatídico partido con River, Guillermo hizo lo que muchos le pedían: Ábila como referencia de área y Tevez por detrás. Wilmar y Pablo en una suerte de doble cinco, Nahitan de extremo.
   Ahora bien, deben quedar en claro tres cosas: 1) Con River no se perdió porque se haya elegido mal el sistema; 2) Plantar un 9 definido en el área no asegura mayor calidad ni frecuencia de llegada, no garantiza peso ofensivo; 3) Ábila es un jugador que deberá demostrar si está a la altura de Boca pero suponerlo un salvador excede largamente las expectativas razonables respecto de él.
  Los primeros minutos habían prometido porque a los 7 estuvo ese tijeretazo de Wanchope, imperfecto pero era el mejor recurso con que contaba, tras corner de Pavón y se fue cerca. Enseguida estuvo el remate defectuoso de Pablo, su posición era buena pero le erró al arco por mucho.
   Muy pronto empezó a perderse la claridad, empezó a no saberse de qué manera sortear la presión que imponían los volantes tucumanos en la salida. Por el lado de Atlético, Toledo ya había avisado con un cabezazo desviado y Díaz también tuvo un tiro de frente al arco y le pegó mal.
   Tevez, ausente durante más de 25 minutos, apareció por primera vez a los 27, con ese centro bien pasado de derecha a izquierda que conectó Pavón, de primera, apenas desviado. Cuando ya perdíamos, otro muy buen pase de Tevez (segunda aparición) lo dejó solo a Abila, que definió mal.
   En el comienzo del segundo tiempo Boca aumentó la intensidad, acrecentó la posesión pero seguía sin armarse bien. El Negro Wilmar, siempre abnegado y con oficio para cortar, esta vez jugó mal demasiadas pelotas. Lo más prolijo era lo de Pablo porque Tevez, aunque más activo, mostrándose más que al principio, no marcaba desequilibrio. Se mejoró con el ingreso de Reynoso, que se estacionó preferentemente sobre la derecha y, con su zurdita y la cancha de frente, le dio más profundidad a los ataques.
   Tuvimos el tiro libre de Pablo que se fue por poco, el arquero le sacó un cabezazo a Tevez y un remate desde fuera a Bebelo. Aunque ellos pudieron haber aumentado y cerrado el partido con la que falló Acosta, después de que Villagra nos llegara hasta el fondo con una facilidad que no puede entenderse.
   Hubo una que salvó Cabral en la línea, cabezazo de Pablo tras otro centro de Pavón, que seguía siendo el más peligroso, sin tanta continuidad. Después llegó el clarísimo penal de Álvarez a Reynoso, Herrera estaba muy bien ubicado y no lo cobró. Y después, la que anularon a los tucumanos por un off side inexistente de Acosta, terminaba en gol y se nos caía definitivamente el partido.
   Cuando entró Bou y se fue Mas ya estábamos jugados, regalados. Dos 9, de lo que se trataba era de ir a los ponchazos, otra no quedaba. Y de tanto ir, se dio a los 90 justos: otro centro de Pavón, pasado desde la izquierda, Nández la devolvió al medio, pudo haber rechazado Leyes pero se enredó y llegó justo Bou para empujarla. Menos mal.
   Quedaban los cinco minutos adicionados y Guillermo, para completar una semanita que lo tiene en el ojo de la tormenta, se mandó un cambio inexplicable: Buffarini por Tevez. En primer lugar, paró el partido, perdió tiempo cuando lo que le quedaba a Boca era acelerar, tirar el juego contra el área de ellos. Además, cambió como para recomponer la última línea, como si se sintiera satisfecho con el empate.
   Dentro de dos semanas, en La Bombonera, hay que ganar para que la definición del campeonato no se complique. Un mal resultado y se soltarán todos los fantasmas, mejor ni pensarlo. Son catorce días para que nos tranquilicemos todos.
   No había querido escribir, contra mí costumbre, después de lo del miércoles porque temí poner algo inapropiado de lo que fuera a arrepentirme. Han transcurrido cuatro días y la sensación que sigue primando en mí es la de una honda, profunda decepción. Era un partido que no se podía perder y lo perdimos. Fracaso clamoroso.
   Tevez borrado, no quiero ser injusto ni mezclar los tantos pero la verdad es que como jugador está siendo mucho menos de lo que representa como operador macrista. La distancia entre lo que es y lo que alguna vez fue va como de Fuerte Apache a Nordelta. También Cardona borrado, nadie que agarrara la bandera pese a los insuficientes esfuerzos de Pablo Pérez. Nos embocaron con dos giladas, dos infantilismos trágicos: un penal de delantero (mejor que un delantero no esté nunca en ese lugar de la cancha porque pasan estas cosas) y una contra a continuación de un corner a favor nuestro. Sólo en unos pocos minutitos, al comienzo del segundo tiempo, parecimos conectarnos pero el arquero de ellos tapó tres pelotas clave y se nos terminó el combustible. Así, la Libertadores no se gana.

   EL BOLETÍN: ROSSI 4, JARA 5, GOLTZ 5, MAGALLÁN 6, MAS 5, NÁNDEZ 5, BARRIOS 5, PÉREZ 6, TEVEZ 5, PAVÓN 7, ÁBILA 5 (FI), REYNOSO 7, BOU 6, BUFFARINI NC.    
      

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