Durante una hora no encontramos el partido, estuvimos
para perderlo, nos sostuvo el arquero, Esteban Andrada, con una actuación
estupenda. En la última media hora San Martín sintió el ritmo que había
impuesto, el ingreso de Carlitos Tevez sacudió el desarrollo, Edwin Cardona
tuvo la compañía que antes le había faltado y entonces lo resolvimos, para
seguir adelante en la Copa Argentina.
Tenemos
jerarquía individual que en algún momento puede aparecer pero sigue faltándonos
consistencia de equipo, confiabilidad táctica, autoridad para imponer
condiciones, regularidad aun dentro de un mismo partido.
Las ausencias
volvieron a dejar en claro que Wilmar Barrios es insustituible. Guillermo
empezó devolviendo a Fernando Gago a su posición original de único volante
central, hacia la mitad del primer tiempo tuvo que cambiar y mandar a Pablo
Pérez de cinco pero el movimiento tampoco dio frutos: perdíamos el medio porque
ellos corrían más, nos superaban en dinámica, presionaban y ganaban.
En realidad,
llama la atención sobre todo cómo se armó el banco, prácticamente sin volantes.
Buffarini no nos ha rendido desde que llegó pero su presencia entre los
suplentes hubiese dado la posibilidad de mover al medio a Jara, una buena
alternativa aunque Leo, últimamente, esté lejos de su mejor momento.
El 0-0 del
primer tiempo fue un muy buen negocio. San Martín tuvo tres llegadas
clarísimas. Tres las sacó Andrada: mano a mano con Espíndola (12 minutos),
remate de Arregui desde fuera del área (33) y tiro libre de Bieler (42).
En la primera de
esas jugadas, una pelota larga nos tomó muy mal parados y Espíndola se le fue
muy fácil a Jara. La de Arregui nació de una muy mala salida de Pablo Pérez, al
que le robaron la bola en zona de sumo riesgo.
Además, tuvieron
la volea de Bieler en el palo izquierdo de Andrada (16), un centro larguísimo
de Espíndola desde la izquierda, otra acción en la que Boca defendió muy mal.
En contrapartida,
tuvimos una sola clara en todo el primer tiempo: pelota que defendió esta vez
muy bien Pablo Pérez entre cuatro, cesión a Gago, bocha bien puesta por
Fernando para Benedetto y notable resolución del Pipa, que con muy poco espacio
terminó picándola, alcanzó a rozarla el arquero y fue rebote en el travesaño
(29).
Que en 45
minutos se llegue una sola vez es significativo. El Pipa todavía no está pleno
y es lógico, tiene que agarrar ritmo pero por otra parte, inventó una muy buena
definición en la única que tuvo, porque no le llegaba juego. Edwin, por la
izquierda, era el único que podía llegar a desnivelar mano a mano. A Gago,
salvo ese buen pase referido, le costó de 5 y de interno. A Zárate lo pusieron
detrás de Benedetto y no engranó, se perdió, no pesaba uno contra uno, ni
armaba ni llegaba.
Ausente Kichan
Pavón, estuvimos rengos porque por la derecha no aparecía nadie. Jara no pasó
al ataque nunca y al pibe Almendra, atareado tratando de equilibrar en el
medio, una vez sola se lo vio por ahí, ganó una pelota que parecía perdida,
metió un caño delicioso y forzó una infracción.
Los primeros
minutos del segundo tiempo fueron más de lo mismo. Mandaban ellos, de entrada
contaron con un remate de Giménez bien controlado por Andrada y después, con un
disparo cruzado y desviado de Rodríguez (3), jugada en la que falló dos veces
Olaza: primero perdió en una salida y después no pudo rechazar, le sirvió la
bocha al rival en plena área nuestra.
Cuando los
tucumanos sintieron el esfuerzo, cuando fue apagándose Arregui, señor del medio
juego hasta ahí, empezamos a ganar tenencia, se acomodó Pablo Pérez. Cuando Tevez
reemplazó a Zárate, antes del cuarto de hora, ganamos vitalidad porque Carlitos
entró con todas las ganas, destacó su presencia desde la primera intervención y
tuvo, en comparación con Mauro, más movilidad y más contacto con el balón.
Sobre la mitad
de la etapa, un buen encuentro entre Almendra, Carlitos y Pablo, remate que
controló Arias (22), fue demostración de mejoría. A la media hora llegamos al
gol: Cardona recibió de Carlitos y sacó el remate desde fuera del área, se
levantó en Purita, eso complicó al arquero cuya respuesta, de todos modos, no
fue la mejor.
Desde ahí, lo
controlamos cómodos. San Martín ya había echado el resto. Nos asustamos con la
patada accidental pero muy violenta que Arregui (expulsado) le dio a Goltz debajo
de un ojo, Paolo pudo terminar el juego y es una tranquilidad.
Lo cerramos con
el segundo gol (44), otra pelota bien puesta por Carlitos para Espinoza, que
había entrado para abrir la cancha en el último tramo, penal claro de Cahais,
Cardona se lo dejó a Wanchope, reemplazante de Benedetto y la ejecución fue
inapelable, fuerte y sin dubitaciones.
Nos faltaron
hombres clave y cuando nos pase eso no podemos dejar de sentirlo. Si con
Cruzeiro, por ejemplo, se diera que durante más de medio partido quedamos a
merced del rival, seguramente lo pagaríamos caro, no nos van a perdonar como
nos perdonó San Martín. Se rescatan el resultado, la clasificación, la
consolidación de Andrada y la buena media hora final de Carlitos, sobre todo.
EL
BOLETÍN: ANDRADA 8, JARA 4, GOLTZ 6, MAGALLÁN 5, OLAZA 4, PÉREZ 5, GAGO 4,
ALMENDRA 5, ZÁRATE 4, CARDONA 7, BENEDETTO 5 (FI), TEVEZ 7, ESPINOZA 5, ÁBILA
6.
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