Después de las últimas presentaciones anteriores, este
cómodo 3-0 sobre Vélez, sin que hayamos visto un Boca deslumbrante ni mucho
menos, significó una mejoría muy sensible y alentadora. Se resolvió el partido
con autoridad y se redondeó una producción firme.
Desde que se
reanudó la actividad tras el Mundial, contando los partidos ganados, este fue
el mejor, dejando al margen la fácil goleada sobre Alvarado. Este Boca fue superior
al que viéramos con Talleres y a los dos ante Libertad.
Wilmar siguió en
buen nivel y aparecieron otras buenas noticias en los rendimientos
individuales. Kichan Pavón afirmó el principio de recuperación que se observara
en Paraguay y Carlitos Tevez, muy metido en el juego, dejó unos cuantos
pincelazos de jerarquía.
Wanchope esta
vez no tuvo gol pero sí fue protagonista en varias jugadas de ataque bien
concebidas, volvió a hacer pesar su capacidad para jugar de espaldas a los
centrales. También Cardona, con menos participación de Carlitos, entregó
intervenciones de calidad mientras que Nández, con el despliegue de siempre,
jugó como para quedarse con la titularidad. Por otra parte y aunque deba
señalarse la anemia ofensiva de Vélez, otro dato alentador fue el correcto
trabajo de Goltz, muy cuestionado últimamente.
Llegó la hora de los cambios, entró Pablo
Pérez para fortificar la contención con tres volantes en el último tramo pero
los que mejor aprovecharon los minutos que tuvieron fueron el Pipa Benedetto (ovacionado
cuando ingresó en su regreso a La Bombonera) y el colombiano Villa. Entre ellos
dos iban a ponerle el moño al partido.
Había costado el
arranque. En realidad, habían transcurrido 25 minutos y Boca parecía no hallar
el camino, no había circulación, la perdíamos con facilidad, los cuatro
jugadores más adelantados quedaban muy separados del resto, la tenía más Vélez.
Los dos primeros
avisos llegaron por la derecha, el lugar donde en ese momento se estacionaba
Pavón y la tercera fue el gol, a los 28. Una jugada bien armada que nació con
un perfecto anticipo de Goltz, se prolongó con toque precisos de Barrios,
Nández y Cardona e iba a adquirir dimensión con la gran entrega de Ábila, de
espaldas, para la corrida de Pavón por derecha; KIchan definió con derechazo
cruzado e inapelable.
Desde ese
momento, a Boca le quedó el partido servido, porque Vélez jamás supo de qué
manera remontarlo. Quedó todo definido con el penal. El árbitro Echenique vio
una infracción de Giménez a Carlitos Tevez, llegaron los dos juntos, hubo
contacto y Carlitos cayó, la verdad es que no hubo foul. Más allá del error
arbitral, se advertía que el segundo gol era cuestión de tiempo, porque todo
nos pertenecía. La ejecución de Edwin, impecable; esta vez no la picó como en
Paraguay sino que le pegó con delicadeza a palo izquierdo mientras Domínguez
iba para el otro lado.
El segundo
tiempo se sostuvo sin contratiempos porque Vélez no tenía idea de cómo llegar. Un
intento de Ramis desde fuera del área se fue por sobre el travesaño, después
Andrada respondió muy bien ante un disparo de Giménez en su única intervención
medianamente exigida (había tenido una mala salida en el primer tiempo y
Abraham cabeceó desviado) y ya cerca del final del juego, una corrida de Vargas
por derecha finalizó con envío cruzado y desviado. Puede decirse que casi ni
nos inquietaron.
Boca esperó bien parado, jugó a contraatacar y
antes de llegar al tercero, había tenido dos aproximaciones que por poco no se
convirtieron en goles de notable concepción.
En la primera,
Pavón jugó muy bien desde la derecha hacia adentro para Tevez y Carlitos tocó
sutilmente por arriba, alcanzó a manotearla Domínguez yendo hacia atrás sólo
porque mide como dos metros, un arquero unos centímetros más bajo no llegaba y
era un auténtico golazo.
En la segunda,
ya después de los cambios, se juntaron los tres llegados desde el banco, Pablo
cedió para Villa, el colombiano prolongó hacia adentro para Benedetto, el Pipa se
fabricó el espacio y metió un muy buen remate, el cual produjo otra gran
respuesta de Domínguez para desviar y que la bola rebotara en el travesaño, el ecuatoriano
en definitiva recibió tres goles pero fue de lo más rescatable de su equipo.
El cierre del
marcador empezó con otro muy oportuno quite de Goltz y siguió con el segundo
muy buen encuentro enre Villa y Benedetto: pique arrollador del colombiano por
derecha, descarga hacia adentro, excelsa devolución del Pipa con zurda y Villa
la terminó con un derechazo demoledor.
Fue el partido
número 100 de Guillermo en la dirección técnica. Lindo número para que llegara
la recuperación que estábamos esperando. Se vienen compromisos cruciales y necesitamos que el
equipo afiance sus rendimientos. Esta vez las señales fueron positivas y la
amplia victoria, inobjetable.
EL BOLETÍN: ANDRADA 6, JARA 5, GOLTZ 7, MAGALLÁN 5, OLAZA
5, NÁNDEZ 6, BARRIOS 7, PAVÓN 7, TEVEZ 7, CARDONA 6, ÁBILA 6 (FI), PÉREZ 5,
BENEDETTO 6, VILLA 6.
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