Era fácil de prever, el menos perspicaz pudo haber adivinado que la lentitud del Flaco Schiavi iba a implicar (implica) un riesgo severo. Quedó muy expuesto en la jugada del segundo gol de Espanyol, cuando llegó tarde al cruce casi en el área chica, y en el último penal, cuando llegó muy a destiempo y se llevó puesto al delantero. No cabe esperar que esto se solucione porque se trata de un tema biológico: el Flaco tiene 38 años. Sólo puede aspirarse a que se lo proteja mejor pero el riesgo subsistirá.
Se lo ve en las prácticas de Casa Amarilla. El Flaco, cuando sale lejos y queda fuera de acción, sin posibilidad de retomar posiciones, simplemente faulea, sin miramientos. Sin delicadeza alguna, toma al rival por los hombros y lo voltea. Lo tiene especialmente alquilado a Araujo. Esto, en un partido, es amarilla en el mejor de los casos.
Del primer penal para Espanyol ni vale la pena poner el acento en que fue una aberración del árbitro. A los horrores de los árbitros también se está expuesto siempre pero lo que debe preocupar es que esa sola y grosera falla arbitral haya bastado para sacar a Boca del partido. Porque Boca se fue del partido, se enojó, se desequilibró y terminó pasando lo que pasó.
Fue justo en el mejor momento. Porque después de un primer tiempo somnífero, Boca había empezado el segundo con insinuaciones interesantes, llegó el gol de Cvitanich, el equipo creció, ganó confianza y ahí mismo pudo haber perfectamente terminado el partido. Entonces llegó ese maldito penal y todo se desmoronó como un castillo de barajas.
Buen gol el de Cvitanich. Porque ganó muy bien por arriba y, sobre todo, giró muy bien el cuello, todo un movimiento muy bien coordinado para darle a la pelota la dirección debida. Y bueno el centro de Roncaglia, con comba hacia fuera, dándole la ventaja al compañero que ataca y complicando a los defensores rivales.
Bien Roncaglia. No es un lateral de origen pero aprendió muy bien algunos secretos del puesto en lo que hace a la oportunidad para pasar al ataque y la terminación de las jugadas. Mejor él que Clemente, que sí es un lateral de origen pero a quien se vio algo descontrolado en algunas salidas y pasado de revoluciones también en algunas apariciones ofensivas.
Demasiado parsimonioso Román. Onda “partido de verano” (europeo), que al fin y al cabo no era otra cosa pero debe ganar ritmo. Los catalanes lo conocen bien e iban a buscarlo a él, sabiendo que es el hombre clave. Igual, algún pasecito suyo (de esos que sólo él) hubo. Principalmente, una pelota que le puso cerca del final a Araujo que fue una puñalada al corazón del área de Espanyol. Se ve que Araujo todavía no sintoniza la frecuencia de Román porque si la hubiese visto venir, si la hubiese presentido, hubiera girado antes y recibía solo, de frente al arquero.
Tal vez no sea conveniente que Lucas Viatri juegue por tanto tiempo de espaldas al área. Bajó alguna muy bien, como esa que le dejó a Cvitanich, cuyo remate lo tapó el arquero con una pierna. Pero si Viatri pasa tantos minutos de espaldas al área le quita variantes al ataque y además, él es capaz de salir a los costados y asociarse en las maniobras colectivas, abriendo paralelamente espacios para que llegue algún otro.
Aprobado Cvitanich, por el gol, por esa otra que le saco el arquero, por movilidad. De los otros nuevos no puede decirse mucho porque Sosa entró en el peor momento de Boca, cuando el equipo se sumía en el caos, y Orión no tuvo demasiado trabajo aunque pareció medio bruta su forma de tirarse en los dos penales. Mejor esperar más y no jugarse tan pronto (tenía la desventaja de no conocer a los pateadores).
Cuando entre los cambios y la ofuscación por aquél penal le quitaron todo atisbo de orden al equipo, se puso muy en evidencia la falta de contención en el medio, que expone a los centrales. Del Flaco Schiavi ya se dijo lo suficiente pero también Insaurralde pareció exasperarse y metió un foul muy fuerte que si le toca un referí de pocas pulgas hasta puede ser roja directa.
El sábado se viene el famoso Arsenal de Wenger, nada menos. Habrá que tranquilizarse e ir encontrando algunas respuestas individuales y colectivas, que en Barcelona no las hubo en medida suficiente. Y ojo, que el resultado importa. El rival será de primera línea (mejor que Espanyol) y en primer término, hay que cuidarse de los papelones, que siempre dejan cicatrices.
jueves, 28 de julio de 2011
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