Ayer, con Arsenal, pudo haber sido una catástrofe. A no engañarse. Durante una hora el rival tuvo siempre el control del juego, Boca se vio sometido e impotente en todo momento. Más gráficamente, el Arsenal nos pasó por arriba. Suele ocurrir en los amistosos que cuando empiezan los cambios el partido se desnaturaliza. Esta vez le vino bien a Boca. Al Arsenal los cambios le quitaron su fisonomía de equipo y con un buen final de Román y las ganas de Pablito Mouche, que entró a jugar en serio, se llegó a un 2-2 absolutamente mentiroso.
Hasta bien avanzado el segundo tiempo no se pudo hacer pie en el medio, la defensa daba la sensación de que no podía aguantar y Orión, por ahora, no te salva. Las que tienen que ser goles, son goles.
Hoy, ante el Paris Saint Germain, un equipo que en ningún momento pareció gran cosa, los suplentes terminaron 0-3. Marcador de por sí suficientemente doloroso pero que en el final bien podría haber sido 0-5 ó 0-6.
Boca jugó a ritmo cansino, como si los que jugaron no advirtieran que era una buena oportunidad para mostrarse, ya que por el momento están relegados en la consideración del técnico y si es por lo de hoy, así seguirán. Mouche esta vez, no jugó bien, chocó mucho pero eso sí, pareció el único que jugaba con todas las pilas puestas. Equivocándose pero tomándoselo a pecho, por lo menos. Orión, en el primer gol, salió como Lucchetti. A propósito, Falcioni dice que necesita otro arquero con experiencia y tiene razón pero la de hoy, ¿no era una buena ocasión para darle algún rodaje a Sebastián D’Angelo? Por el momento, es el segundo arquero de Boca. No tiene experiencia, claro, pero si no lo ponen nunca, ¿cuándo va a tenerla?
En algún pasaje del primer tiempo se pudo haber empatado pero eso sí que no tiene ninguna importancia. Araujo no se enchufó nunca. Es el problema de Araujo, condiciones técnicas tiene pero tiene también una marcada tendencia a ausentarse sin permiso. El Tano Gracián, hasta que se lesionó el brazo, miraba el partido. Perdía la pelota y ni se molestaba en ir a tomar alguna posición en la que pudiera ser útil.
En fin, para no hacerla demasiado larga, el producido de esta gira de tres presentaciones en Europa fue de terror. Dentro de una semana empieza el campeonato y no da para ningún optimismo sino todo lo contrario. Que no se venga con que los amistosos son una cosa y los oficiales otra porque aunque sea cierto, también es verdad que en los amistosos alguna puntita de lo que puede ser el equipo tiene que aparecer. En estos 270 minutos hubo un ratito interesante con Espanyol (antes de la debacle final), cero con Arsenal mientras el juego tuvo visos de competencia medianamente seria y cero de nuevo hoy contra un equipo, se repite, que no tiene nada que lo distinga (ellos también pusieron muchos suplentes) y que así y todo, nos metió tres.
No es para sorprendernos. Este nuevo papelón en el exterior se inscribe en el marco de la decadencia que viene envolviéndonos desde 2008 a la fecha. Desde aquel último título en el Apertura sobrevinieron un decimocuarto, un undécimo, un decimosexto, otro undécimo y un séptimo puesto en los torneos de la AFA. En los internacionales no aparecemos desde la Sudamericana 2009 (eliminados por Vélez en primera fase).
Los torneos de verano suelen resultarnos engañosos. Observemos. En 2009 (con Ischia) registramos 4-1-0 en cinco presentaciones, prometedor pero después vinieron los partidos en serio y sonamos. El verano 2010 (con Basile y Alves) si fue un anticipo de lo que nos esperaba: 0-2-2 en cuatro partidos. Y este año, volvimos a ilusionarnos con el 3-1-0 en cuatro pero otra vez, la competencia oficial nos devolvió a la realidad.
¿Y las giras por el exterior? Repasemos.
Invierno 2009 (con Basile), por Alemania, Austria y Grecia: 1-2 con Manchester United, 1-1 con Milan (4-3 por penales), 1-0 con Lask Linz, 1-0 con Aris Salónica y 2-0 con AEK Atenas. Y bueh…
Invierno 2010 (tres con Pompei y tres con Borghi), por Estados Unidos, Brasil, Australia y Nueva Zelanda: 0-1 con L.A. Galaxy, 0-3 con Seattle Sounders, 2-3 con Pórtland Timbers, 2-0 con Palmeiras, 1-0 con Melbourne Victory y 1-2 con Wellington Phoenix. Malo.
Invierno 2011 (con Falcioni), por España e Inglaterra: 1-3 con Espanyol, 2-2 con Arsenal y 0-3 con Paris Saint Germain. Peor.
Todo es parte del mismo paquete. Ya va para tres años que no damos pie con bola y tengamos en cuenta que el Apertura 2008 lo ganamos con un fuerte sprint final pero, la verdad, San Lorenzo regaló ese campeonato de manera inexplicable.
Así estamos. Sumidos en un sopor que no se sabe cuándo ni cómo va a terminar. A Falcioni ya cuesta creerle. Más luego de sus inaceptables declaraciones de los últimos tiempos Terminó el Clausura y destacó la rachita sin derrotas del final, como si sirviera para algo. Ayer, después del milagroso empate con Arsenal, hasta rescató el resultado. ¿Es o se hace?
Y ciertamente, los candidatos que se perfilan para las elecciones de diciembre no entusiasman sino más bien, preocupan. Ameal-Beraldi-Crespi son los que tenemos ahora así que… Angelici es un pollito de Macri, no tiene vuelo propio, no tiene target para ser presidente… Digón parece un politiquero viejo que nunca reunió votos. Los otros nombres que andan dando vueltas (Salvestrini, Paolini, Lajst) ni cuentan, ni llegan. ¿Quién nos salva? Guarda con el efecto River, por favor. A ver si tenemos que terminar rogando que se haga realidad ese engendro ininteligible que nos quieren encajar Aníbal Fernández y sus secuaces, para seguir tapándonos de publicidad oficial con el mal llamado “Fútbol para todos”.
domingo, 31 de julio de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario