jueves, 16 de febrero de 2012

MENOS MAL QUE SE ENOJARON

El dato positivo es que, después del pobre empate con Zamora, haya habido bronca en el vestuario. Porque si se hubiesen quedado todos tranquilos, el síntoma sería mucho peor. Fue un partido incomprensible. Se perdieron dos puntos, porque hay que sacar la cuenta de que Fluminense y Arsenal les van a ganar a los venezolanos. Que lo más probable es que no rasquen ningún otro punto en lo que queda de la serie.
Contra un equipo que de local no atacó nunca, Boca jugó a un ritmo cansino, soporífero, “con el freno de mano”, como bien definió Macaya por la tele. Inexcusable aunque haya hecho mucho calor. Tuvimos la pelota casi todo el tiempo pero nunca supimos de qué manera llegar. La única acción colectiva en ofensiva bien elaborada fue esa del primer tiempo que dejó pasar Rivero y a la que Silva le entró mordida.
Por centímetros, el uruguayo no definió en esa del final, el cabezazo que devolvió el palo y que se encontró el arquero como un regalito entre sus manos. No puede decirse mucho del debut de Silva porque si todo el equipo anduvo mal, él no podía por sí solo hacerse valer en el área rival.
Faltó Clemente Rodríguez y fue como si el equipo no se diera cuenta, porque se recargó el juego sobre esa banda siendo que Facu Roncaglia no puede ser salida permanente ni mucho menos factor de llegada frecuente. Es un central que se acomoda a la posición de lateral pero en los últimos metros de cancha se le reducen las alternativas y más aún por la izquierda, donde encuentra inconvenientes de perfil. Era más aconsejable darle juego a Franco Sosa por el otro lado pero al tucumano se lo buscó poco. Al pobre se le escurrieron dos pelotas por debajo de la suela y en el segundo tiempo intentó inventar un penal pero el árbitro no entró.
Menos mal que el Chaco Insaurralde le pegó mal a esa pelota que le bajó el Flaco Schiavi y la mandó por arriba del travesaño porque la jugada había sido anulada. Si terminaba en gol y no valía, más bronca nos hubiera dado. ¿Qué carajo cobró el colombiano Buitrago? Un presunto foul del Flaco, que nunca en su vida debe haber saltado tan limpito como esta vez.
El partido aconsejaba el ingreso de Mouche mucho antes. Cierto es que Pablo jugó la última media hora y no cambió nada pero eso lo supimos después. Planteado como estaba el juego, era como para intentar con él más temprano, a ver si lograba desequilibrio en el uno contra uno, que fue una evidente carencia del equipo.
Algunos amigos con los que he hablado postulaban un cambio de esquema, sumar delanteros y sacar a alguno del fondo. Vieja tentación para partidos como éste. No, el esquema no era el problema así que no había por qué cambiarlo. A ver si pasábamos a defender con tres, algo a lo que el equipo no está acostumbrado, y se nos caía la estantería. Sí pudo haber entrado Nico Colazo para jugar de lateral por la izquierda. Hubiésemos tenido salida más clara por ese costado y a la hora de defender no nos hubiera faltado un tres, porque Nico ya ha jugado por ahí. Pero bueno, son especulaciones. Así como con Mouche no cambió nada, bien pudo no haber variado nada tampoco con Colazo porque en verdad, todo el equipo estaba como adormecido y había que ver quién era capaz de despertarlo.
La verdad es que hay que darle la razón a Falcioni en cuanto a que a Cvitanich se lo necesitaba más abierto. Jugando casi de doble nueve con Silva, le redujo las alternativas al equipo. ¿Quién lo mandó a jugar por adentro? ¿Riquelme? ¿Erviti? Quien haya sido, se equivocó. Como se equivocó el propio Cvita en no tomar por sí mismo la determinación de abrir la cancha.
De lo que haya pasado dentro del vestuario mucho no puede decirse, porque lo saben solamente los que estuvieron dentro y saludablemente, no van a hablar al menos en público (bueno sería que no lo hicieran tampoco off de record pero es mucho pedir para estos tiempos). Lo que conviene es no creer todo lo que se dice y lo aconseja alguien que trabaja en prensa desde hace 37 años. La sensación que queda es que Falcioni armó una tormenta de una boludez. Si es verdad que le cuesta convivir con Román, bien pudo haber tomado nota antes de renovar su contrato. Y si por cada episodio que lo incomode va a amagar con renunciar para después no hacerlo, estamos perdidos. Ya conocimos un caso semejante, Borghi. Que Falcioni se deje de joder, haga su laburo y se acomode a las condiciones que se le presentan. Ya lleva más de un año con nosotros y debiera entender de lo que se trata.

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