sábado, 11 de febrero de 2012

PILOTO AUTOMÁTICO MÁS ROMÁN

Piloto automático más Román. Con el oficio sobra para sostener sin contratiempos un partido frente a un rival tan tímido como Olimpo. Y cuando aparece Román, se hace la diferencia. Ecuación perfecta. No todos los partidos van a ser así pero es probable que unos cuantos sí lo sean.
Si empezamos por lo negativo, hay que remontarse al inicio del partido. Veinte minutos preocupantes, parecidos a los de Santamarina en Salta. A los 18 segundos bien pudimos haber estado perdiendo, con ese centro de Romero que encontró a Rolle insólitamente solo frente al arco. Menos mal que apareció Orión.
Es hora de detenerse en Orión. Se está comportando, desde que está en el club, como arquero de equipo grande. Le llegan poco, se supone y se teme que pueda estar frío pero cuando hace falta, aparece. A lo largo de toda su carrera dio muestras de muy buenas condiciones pero sobre todo en San Lorenzo, pecó de irregularidad. Desde que está en Boca, la primera palabra que lo define es regularidad. Después de aquel arranque inquietante en la gira por Europa, el tipo se enderezó y juega siempre bien. Apenas seis goles en contra en todo el Apertura, mérito de todos pero el equipo empieza por él. Después de bastante tiempo, desde hace seis meses sabemos que tenemos arquero. Una tranquilidad, para todos.
En aquellos veinte minutos resultó que la pelota la tenían casi siempre ellos. Y jugaban metidos en campo nuestro. Por suerte, tras aquella de Rolle no llegaron más, les cuesta muchísimo, van hasta el área y allí mueren.
Hacia los veinte, se acomodó el medio y se pasó a compartir la pelota. Pero para que el partido encontrara su rumbo definitivo tuvo que aparecer Román. Fue como que calentó los motores de a poco. Algo lógico. Al trotecito, quedaba muy aislado del juego, el partido lo pasaba por arriba. Pero cuando empezó a encontrarse con la pelota, se acabó el partido.
Román es único pero a veces surge la tentación de compararlo con algún otro. A menudo se habla de que sus pases por el agujerito de una cerradura se asemejan a los de Bochini. Cierto. A mí suele recordarme a Valderrama. El colombiano, en un fútbol vertiginoso y eminentemente físico, jugaba al trotecito pero siempre encontraba espacios para recibir libre. Los rivales sabían que la clave de los colombianos era él y pensaban el partido de manera de neutralizarlo a él pero él, a despecho de su aparente falta de movilidad, se les escapaba. Así pasa con Román.
También me tienta un paralelo, por lo que he leído y escuchado, con Pedernera. Cuentan que era difícil verlo correr, a don Adolfo, pero se paraba donde debía y como desde una atalaya, monitoreaba los movimientos de sus compañeros y movía la pelota en consecuencia. Que nadie se sorprenda porque este gil traiga a colación a un símbolo de River. Llega un punto en que algunos (pocos) jugadores pasan a ser de todos. Así Pedernera como Román. El que no lo asimile, que se joda.
Off side finito de Mouche en el primer gol. En el sector de pupitres, este gil estaba muy bien ubicado así que antes de gritarlo, lo miró a Beligoy. Beligoy también pensó que podía ser off side, así que lo miró con insistencia a Bonfá, el primer asistente. Pero Bonfá salió corriendo para el medio, Beligoy señaló el medio y entonces, este gil gritó. Lo importante es que Pablo la pensó bien, no se enredó sino que la descargó para la llegada de Cvita.
Con ese gol se terminó todo. Olimpo se derritió solito. Se ve que están golpeados, trastabillan y no se levantan más. Están últimos en los promedios y parece difícil que levanten. Lo cierto es que el segundo tiempo fue un trámite. Fácil, cómodo, sin tropiezo alguno.
Un poema, la pelota de Román para Pablito previa al segundo. Ya lo vimos muchas veces pero es como si cada vez estuviéramos viendo una película nueva. Una delicia. Pablo medio que se tropezó (no tenía mucho espacio) pero la terminó bien, después de que le quedara el rebote del arquero.
Comienzo de torneo en altura crucero, sin turbulencias. Van treinta partidos invictos, che, empiecen a hablar bien de Boca. Y nos vamos para Venezuela. Allá espera Zamora, el cuadrito del pintoresco comandante Chávez. Viaje largo, clima que puede hacerse pesado pero este Boca viene cumpliendo con todas las pruebas. Hay fe. Queremos la Libertadores.

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