lunes, 19 de marzo de 2012

LA CASA ESTÁ EN ORDEN

La identidad se recuperó. El equipo se pareció, durante buena parte del juego, al del Apertura. Controlando la situación con solidez, mandando. Sin brillo, pero confiable, seguro.
La excepción fue el segmento de partido que sucedió al gol de Walter Erviti. Terminamos demasiado metidos atrás, solitos. Retrocedimos más de lo necesario, quizá por la tentación de liquidar de contraataque. Regalamos metros de cancha y pelota sin que hiciera falta y quedó la imagen de que nos apretaron cuando en realidad, ellos no tenían mayor idea de qué hacer.
En verdad, se debió haber definido durante el primer tiempo. A San Martín se lo mantuvo siempre muy lejos de Orión y en el área rival se fabricaron no menos de cuatro o cinco oportunidades claras. Se las dejó pasar y de eso hay que tomar nota, porque es en partidos así donde se suelen perder puntos que después duelen.
El medio juego fue muy solvente, con Somoza en su nivel, bien parado y prolijo para descargar. Con buenos aportes de Pablito Ledesma, que venía pidiendo titularidad y también de Walter Erviti, que asimiló bien el oficio de juntarse con el tres, de relevarlo aunque a veces le falte precisión en las entregas y tienda a la confusión cuando se cierra.
Con el aplomo del medio, se recuperó también la seguridad en la última línea, aunque hayan sonado algunas alarmas por los laterales.
Lo más notorio fueron las chances que desperdició Mouche pero atención, Pablo fue, en esos cuarenta y cinco minutos, el hombre más importante de la tarde. Encontró espacio siempre, pasó muchas veces, llegó a posición de gol porque estuvo muy metido. Claro que la deuda es la falta de precisión para definir pero el saldo es positivo.
Ese cabezazo que le quedó con todo el arco de frente es difícil de explicar. Porque tenía tiempo de mirar y ponerla donde quisiese pero se le fue. Después, esa otra corrida por derecha fue muy buena por cómo picó y ganó. El remate fue ciertamente malo, le dio mal pisado, se apuró. Era para darle con derecha pero aun eligiendo darle de zurda, podría haberse afirmado mejor para cruzarla. Quiso definir al palo más cercano sin cambiar de velocidad y le salió lo que le salió.
El veterano comentarista televisivo destacaba, en San Martín, a Mas y a Poggi pero lo cierto es que les entramos repetidamente por ahí, por donde estaban esos dos (o tenían que estar). Además de Pablo, también pasó muy bien algunas veces Facundo Roncaglia, como en ese centro que puso en la cabeza de Silva, perfecto. El aporte ofensivo de Roncaglia fue destacado, mucho mejor que otras veces. Si le agrega esa faceta a su oficio para la marca, bueno, estaremos en presencia de un lateral con todas las letras, quién lo hubiera dicho.
Habíamos dejado escapar el primer tiempo y en el segundo no estaba pasando nada. El partido se enmarañó en la mitad de la cancha y no nos llegaban, pero nosotros tampoco llegábamos como antes. Hasta que se produjo el gol.
Muy bueno el toque de Silva, desacomodando rivales. Gran asistencia de Pochi, lo vio muy bien a Erviti y se la puso justa. Inmaculada la definición de Walter, cruzándola y apretándola contra el piso, sin levantarla.
Pochi había tenido mucho contacto con la pelota, mucha movilidad pero no acertó en la proporción necesaria. A veces se apuró a soltarla, otras trasladó más de lo que la jugada imponía, eligió mal. Se redimió con la del gol porque fue una excelente cesión.
El Pelado Silva, como contra Arsenal, volvió a ser partícipe esencial en la jugada de un gol. Arrastró marcas y tocó adecuadamente, sorprendiendo y desequilibrando. Ya en el primer tiempo, en la del cabezazo de Mouche, había sido fundamental porque los defensores rivales se distrajeron con él, permitieron que la pelota les picara en el área y así fue que le quedó a Pablo.
Claro que todos, comenzando por el propio Pelado, estamos esperando sus goles. Tienen que llegar. Tuvo dos cabezazos de muy buena factura. En el primero frenteó bien, hacia abajo, una lástima que la bola le haya pegado al que lo marcaba y se haya ido al córner. En el otro fueron inmejorables sus gestos técnicos para elevarse, girar el cuello e impactar la pelota. Que se le haya ido por pocos centímetros afuera no puede cambiar el concepto.
Es saludable que se haya recobrado esa sensación de que a Boca es muy difícil llegarle, Sobre esa base tiene que proseguir el camino del crecimiento. San Martín tuvo esa del primer tiempo, un remate frontal desde fuera del área que terminó en córner (no fue que Orión “estaba vencido”, como dijeron por tele, si la bola seguía, Orión se había tirado bien). Después, cuando ya estábamos 1-0, llegó ese cabezazo de Grabinski que no entró por milagro. Lo perdió el Chaco Insaurralde. Hay que señalarlo pero fue un error individual y fue uno solo.
Pasó la semana trágica, la de Fluminense e Independiente y el mal momento no se prolongó, por suerte. Estamos para pelearla, con chances intactas en todos los frentes. Ya se vienen Cvitanich y Blandi, Luquitas Viatri tiene para un mes, el domingo que viene lo vamos a tener a Román descansadito. Pinta, pinta lindo.

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