Ni siquiera cuidan mínimamente las formas, las apariencias. Román se va de Boca y provoca un colapso, entonces la dirigencia hace como que pone en marcha una gestión para que Román revea su decisión pero no va el presidente sino que lo manda al vice. Moscariello, alguien a quien nadie le conocía la cara en el club hace un año y sobre quien circulaba una broma que decía que menos mal que tiene GPS en el auto, porque de lo contrario no iba a saber cómo llegar a La Bombonera. La misión Moscariello aparece como que fracasa en dos minutos y Boca lo informa en un escueto comunicado, como si tal cosa. Es Román el que se fue pero para la conducción institucional, gracias por los servicios prestados y a otra cosa.
Los casos Cvitanich y Roncaglia son por demás demostrativos de que esto no funciona. No podemos llegar a la semana de la final de la Libertadores con dos jugadores que no se sabe si están o no en el club y que finalmente uno de ellos ni juegue.
Pasaron unos días, volvemos esta mañana a los entrenamientos y en la congelada mañana de Ezeiza nos encontramos con una noticia que nos deja más fríos todavía, más helados que Walt Disney: a veinte días de la primera fecha del campeonato, los arqueros de Boca son D’Angelo y Vicentini. Ellos fueron los únicos que pelotearon un rato con Lo Tártaro en el campo de la AFA. Pero lo peor no es que no lo supiéramos nosotros, lo peor es que tampoco lo sabían los dirigentes. Se encontraron con la novedad junto con nosotros.
¿Es posible que a Boca le soplen un jugador como Vélez acaba de soplarle al uruguayo Sosa? Sí, es posible. Ocurrió. Y encima, Requejo sale a decir que lo siente “como una traición”. Ahora, atando cabos, surgen algunas evidencias. La negociación con Sosa se dilataba, pasaban los días y no terminaba de arreglar. Fue Vélez, le puso el contrato para que lo firmara y chau. Ojo, a no sentirse molestos con Vélez. Las reglas del mercado, hoy, son así. Si se dan vueltas y vueltas, la sortija la manotea otro.
Ahora, habrá que salir a la desesperada a conseguir un arquero. Cualquiera. El riesgo de una tratativa en estas circunstancias es máximo. Para acertar será necesaria una considerable dosis de fortuna. Ya circuló el nombre de Bologna, que viene de un año discretito en Unión. Javi García no porque aunque anduvo muy bien en Tigre, en Boca está calcinado, no aprovechó ninguna de las muchas oportunidades y encima, es amigo de Román. Sería cómico de no ser trágico. Los amigos de Román, hoy, en Boca, son mala palabra. Falcioni quiere sacarse de encima a Clemente y a Viatri. Gravísimo.
Los nombres de arqueros van a ir apilándose porque ya deben ser montones los intermediarios y representantes que estén llamando a los celulares de los… ¿dirigentes?... de Boca. Algún argentino que esté colgado y con ganas de volverse en Europa, algún chileno, peruano o uruguayo del que haya que ir a revisar los antecedentes, algún veterano de discreta trayectoria o algún joven del que se recuerde que jugó bien un partido. Remember el caso Bobadilla, una vez jugó bien contra River y le confiaron el arco de Boca. Caranta está colgado en Lanús y a nosotros nos respondió pero se fue muy mal y además está peleado a muerte con Ischia, que es compadre de Falcioni. Así se manejan las cosas, por relaciones personales. ¿Y si probamos con Lo Tártaro? ¡O con Falcioni!
Me fui de Ezeiza en momentos en que, a un costado, conversaban Falcioni, Piccoli, London, Requejo y Paolini. Lindo hubiese sido poner un micrófono allí. Como no había micrófono, podemos imaginar que en la conversación se tiraron algunos nombres y no debe haber faltado alguna inquietud del técnico por la inoperancia dirigencial.
Tenemos una dirigencia inexperta. Macri, en su momento, tuvo que pagar un derecho de piso. ¿Qué podemos esperar de Angelici y su trouppe? Al Pelado London, cuando estaba en Fútbol Profesional durante la presidencia de Ámeal, ya una vez le afanaron a Neri Cardozo entre gallos y medianoche. Lo más parecido a un dirigente entre lo que contamos parece ser Crespi y sin embargo el otro día se mandó el moco de dejarle una hendija abierta a Maradona. ¡Qué contento se debe haber puesto Falcioni!
Las fallas de la conducción son para asustarse. ¿Dónde estaba Angelici mientras Vélez le hurtaba a Sosa? ¿Dónde estaba esta mañana, cuando el plantel retomaba los entrenamientos? Premonición que se vierte con el enorme deseo de que sea errada: ¡La que nos espera! O mejor, ¡las que nos esperan!
lunes, 16 de julio de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Crespi es sin duda el dirigente con más experiencia, pero yo toda su actuación en este semestre estuvo apuntada a desestabilizar a Falcioni en cada micrófono que le pusieron adelante, más precisamente en el programa de Closs. Esto es sencillo: acá no hay boludos. Si Sosa, Cvita, Roncaglia y Román ya no están en Boca es porque así lo quisieron los que están a cargo del club. Ya lo de Viatri sería un atentado contra uno de los principales activos económicos y futbolísticos del club, pero forma parte de un plan, no me quepa ninguna duda.
ResponderEliminar