jueves, 14 de febrero de 2013

ORION Y DIEZ MENOS

El partido se jugó siempre como quiso Toluca. Pudimos haber ganado, de hecho estuvimos en ventaja y contamos con alguna otra oportunidad como para liquidar pero eso no cambia el concepto inicial. Nunca, en los noventa minutos, Boca impuso condiciones.


La primera evidencia son los desaguisados defensivos pero atención, que no se jugó bien en ningún sector del campo. Voló Paredes luego de sus últimas híbridas prestaciones, se pasó a jugar con dos volantes centrales y dos por los costados pero volumen de juego no hubo. Pichi Erbes y Leandro Somoza jugaron un primer tiempo aceptable pero no tenemos un jugador que agarre la pelota y se constituya en eje de la circulación, que ordene los movimientos de todos más allá del sistema que se utilice.

Lo de Lautaro Acosta por derecha, un ensayo de Bianchi, pareció que podía volver a dar frutos, como contra Quilmes, en el primer tiempo porque el Laucha estuvo muy activo, se mostró, se la dieron, fue permanentemente. Después se desdibujó. Erviti, muy adelantado, esta vez estuvo por debajo de lo de los partidos anteriores.

Desde el comienzo se advirtió que íbamos a tener problemas por el costado derecho de la defensa. Con el resultado puesto, las conclusiones son fáciles pero no por ello menos ciertas: si jugamos con un central de lateral (Cellay), con un delantero de volante derecho (Acosta) y tenemos un primer central que apenas puede con sus propios problemas (Caruzzo), el que nos ponga un tipo medianamentre astuto y encarador por ahí nos puede hacer un desastre. Benítez nos hizo un desastre.

Tuvimos la suerte de que, sin haber acumulado mayores méritos, nos pusimos 1-0. Buena aparición del movedizo Acosta por izquierda, claro penal de Novaretti (algún periodista pelotudo dice que no, en fin). El Tanque Silva no hesitó en la ejecución, fusiló. Si el Burrito Martínez hubiese definido correctamente esa que tuvo en el primer tiempo, cuando un toque se Silva lo dejó solo pero pateó al cuerpo del arquero, se acababa el partido y ahora estaríamos hablando de otra cosa. Igual si entraba ese cabezazo que le sacaron al Tanque en la raya en el segundo tiempo pero no nos engañemos: ello no significaría que el equipo funcionó, de ninguna manera.

El Burro se movió mucho pero hizo poco, no fue un buen partido el suyo, necesitamos más de él. En cuanto al Tanque, lo que al tipo no puede negársele es su entrega, pelea a morir, además del penal inapelable aportó esa buena asistencia que no pudo aprovechar Martínez y ese cabezazo que medio de milagro no fue gol. Pero casi todo lo de él es forzado, confuso. Bianchi lo reemplazó por Viatri durante el segundo tiempo y es todo un indicio para tomar en cuenta, Silva tampoco está seguro en su lugar.

Lo que hizo Cellay antes del penal de Caruzzo a Benítez es incomprensible. Era una jugada que le quedó clara para anticipar pero en lugar de recorrer el camino más corto hacia la pelota, la persiguió, permitió que Benítez la recibiera y que encima lo dejara atrás como a un poste. En cuanto a Caruzzo, le pasó lo mismo que con Quilmes, fue a marcar en desventaja y volteó. Lo dicho, Matías apenas puede con sí mismo, no está para resolver los problemas que crean otros.

Lo pateó muy pero muy, muy mal Carlos Rodríguez y Orion se la quedó. Segundo penal atajado en cinco días por Agustín. Correcto partido el suyo porque además, en el primer tiempo le tapó un mano a mano a Tejada (derivación de otro infantilismo de Cellay frente a Benítez) y en el tramo final de tapó a Lucas Silva lo que pudo haber sido el 1-3. Bien, Agustín. Es el único al que no se le puede decir nada.

Decía bien Bianchi, después del partido, que es difícil ver en el fútbol moderno que a un equipo lo tomen tan mal como lo tomaron a Boca con dos pelotas frontales, así como lo tomaron a Boca en los goles de Toluca. El primero fue un pelotazo a cualquier parte de Lucas Silva y Esquivel se encontró tan solo que hasta le costó creerlo, pero tuvo tiempo de convencerse y de definir bien cruzado frente a Orión (se durmió Clemente y habilitó, discreto Clemente, lo mejor fue ese tiro que le quemó las manos al arquero en el segundo tiempo). El segundo fue una gran asistencia de Sinha, estilo Román, por dentro de la posición de Magallán para el pique de Benítez y una gran definición del paraguayo, la figura de la noche, por encima de Orion.

Si empatábamos con esa media vuelta del Narigón Viatri que fue a dar al palo, a los 89, salvábamos la ropa, quedábamos todos iguales en el grupo y era como para que nos fuéramos a dormir silbando bajito. Pegó en el palo y nos fuimos masticando bronca porque perder de local en la Copa es mortal. Es uno u otro caso, el fondo de la cuestión es el mismo: se está jugando definitivamente mal y así no se puede.



2 comentarios:

  1. Impecable todo salvo un detalle: la del Burrito Martínez fue un atajadón, fijate que la saca con el brazo izquierdo. Era un misil.

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  2. Tenés razón, no había vuelto a verla por tele. Igual, el Burro pudo haber amagado para que el arquero se le moviera.

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