La primera noticia que nos entregó el partido
fue que atrás volvíamos a ser un flan. Rafaela nos llegó con una pelota parada
en que nos cabecearon dos veces en el área y menos mal que a Erramuspe, delante
del arco, le salió una masita a la que Orion pudo llegar. Enseguida, esa corrida
de Depetris con remate al palo derecho que Agustín mandó al corner. Sí, por la
zona de Marín pero también del Cata Díaz y de Ledesma.
Remake de la película de Newell’s porque en
ataque algunas cositas van queriendo. Lo más importante, que Sánchez Miño se
soltó más y se juntó con Román. Una delicia esa bocha que Román picó para que
el Burro Martínez apareciera sólo pero el Burro sigue sin definir, le entró
mal, mordida y muy cruzada.Que nos hayamos puesto 1-0 se lo debemos íntegramente a Rafaela o mejor dicho, a Bastía. Por más que se haya sentido apretado, es incomprensible que haya jugado esa pelota como se la jugó al arquero. Delfino se olvidó de expulsarlo, al arquero o a lo mejor le dio lástima. En fin, hay que destacar la definición de Román porque esos indirectos dentro del área son gol menos veces de lo que podría parecer, la barrera y el arquero se van encima, hay que estar muy fino para meterla. Román no les dio chance de nada, después del toquecito de Sánchez Miño les rompió el arco.
Era para que nos afirmáramos pero no, permitimos que nos empataran pronto, antes de irnos al descanso. Sí, salió muy mal Marín pero el Cata tampoco cubrió bien y Burdisso no llegó a donde tenía que llegar. Bien Depetris, bien Albertengo, adentro y vuelta a empezar.
Al segundo tiempo salimos desprolijos, sin ideas definidas. El momento clave del partido, sin duda, fue el ingreso de Pichi Erbes por Ribair. Andaba al límite, Ribair, un poco porque es su esencia, porque mete tanto que no mide pero también porque, de nuevo, estaba muy expuesto, muchas veces con todo el ancho de la cancha para él solo.
Con Pichi por derecha y Pablito Ledesma de cinco fue como si por arte de magia el equipo se acomodara y empezara a jugar. No a deslumbrar, qué va, pero a jugar a algo. Pablo de cinco se paró muy bien, se hizo eje, recuperó y distribuyó. Veníamos hablando mucho, con los compañeros con que hablamos de Boca todos los días, de que Pichi por derecha podía darnos mejor contención pero menos salida y llegada. Bueno, no fue este el caso. Pichi fue un tractorcito de área a área, agresivo, determinado.
Ya veníamos avisando con el tiro del Burro en el palo, el de Marín apenas desviado y esa que cruzó Sánchez Miño a la que por milímetros no llegó Blandi. El gol tenía que llegar y llegó, como el primero contra Newell’s, con una jugada colectiva buenísima, perfecta. El arranque del Burro, la descarga de Román, la participación de Blandi, el sutil taco del Burro y el zurdazo implacable del Pochito Insúa. Así tenemos que jugar, carajo.
Claramente, el segundo tiempo fue lo mejor del Burro Martínez desde que está con nosotros, decidido, metido pero fijémonos en un detalle: nunca fue por afuera, todo lo contrario, arrancó siempre por sectores centrales. No por ello perdimos peso en las bandas porque Marín/Erbes o Sánchez Miño/Insúa también iban.
Fue una buena prestación ofensiva la de ese segundo tiempo. Tenemos que darle continuidad. Esos segundos 45 fueron todos nuestros. Creció muchísimo el Cata, en quien la gente confía, lo respalda en sus intervenciones. Claro está, también, que Rafaela salió después del descanso a esperar más atrás. Pensaron en la fácil: que nos desgastáramos y en una de esas, meternos el zarpazo. El gol llegó justo en la mitad del segundo tiempo, unos minutos antes de que nos pusiéramos locos todos. Y ellos ya no pudieron cambiar el libreto.
De todos modos, tenemos que tomar nota de esos problemas que volvimos a tener atrás. Al Cata lo necesitamos como en el segundo tiempo, no como en el primero. Marín anda bien cuando pasa pero tiene que ganar seguridad en su responsabilidad primera, la defensiva. Burdisso anduvo desatinado, con salidas a destiempo, mal con la pelota.
Mérito grande el de Bianchi, haber metido un cambio que significó un giro en el partido. ¿Insistirá con Pichi por derecha y Pablo de cinco? Por ahora, pareciera lo más atinado. Se viene un partido en la Plata que podría ser bisagra o más bien, dejarnos más en claro para qué estamos. A ver si subimos la temperatura.
Impecable cambio de Bianchi: era un riesgo, ya que Ribair es un jugador que, hoy por hoy, tiene más lugar en el corazón del hincha de Boca que Pablo Ledesma (no es mi caso, hablo en general). El Pichi entró muy bien. Va queriendo.
ResponderEliminarSigo bancando a Marín. Demostró que puede empezar mal un partido y sin embargo levantar lo suficiente como para cerrar limpiamente en esa corrida sobre el final.