Volvió el único. En el primer tiempo uno lo
veía jugar al tranquito, muy lejos del área rival. Pero Boca era otro. Nada
brillante, tampoco profundo. De hecho, esa etapa terminó 0-0 con toda lógica y
el arquero de ellos casi no sabíamos cómo atajaba (excepción, ese tiro de Sánchez
Miño que se le escurrió y terminó en corner). Pero estaba Román y a su conjuro
trataban, todos, de jugar, de juntarse con el compañero, de no levantarla al
pedo, de no maltratarla.
El triunfo sobre Olimpo, claro está,
resultaba imprescindible. No significa mucho más que eso, un resultado, tres
puntos. Vamos a ver qué pasa el domingo, si somos capaces de ganar alguna vez afuera,
si somos capaces de crecer. Lo evidente es que con Román, con este Román tan
limitado, se quiere jugar a otra cosa. Por ahora, no es poco.
Muchos medios destacan al pibito Acosta.
Perdió muchas pelotas pero también es cierto que participó de la mayoría de las
jugadas de ataque que Boca produjo. Dos apariciones por derecha, pisando el
área con determinación, que terminaron en corner, durante el primer tiempo. En
el segundo, la que le sacó Champagne, después de un buen encuentro con Román.
Lo que sigue sobresaliendo de Luciano es que no tiene miedo, no tiene vergüenza,
quiere anotarse siempre. Con Román cerca suyo, tendría que progresar. Así sea.
Para este gil, un cambio fundamental fue que
contamos con dos laterales puestos a jugar todo el tiempo. El de Pochito Insúa
fue su mejor partido. Llenó el carril de punta a punta durante todo el partido.
Convencido de lo que tenía que hacer. Y Leíto Marín, también.
Otro buen trabajo fue el de Pichi Erbes, que
salió porque está con cuatro amarillas, ya nos quedamos sin Ledesma para jugar
con Racing y que nos faltara también Pichi era un riesgo. Pichi se movió todo
el tiempo de manera atinada, tomando siempre las mejores decisiones respecto de
dónde ubicarse y qué hacer.
En cuanto a Sánchez Miño, no es que haya
perdido la timidez que lo condiciona, por bagaje técnico tiene que ser mucho
más pero aportó, mejoró, renovó el crédito.
Atención, subsiste la permeabilidad del fondo.
Olimpo llegó a La Bombonera a especular con nuestro desgaste, sin ninguna vocación
por el ataque pero igual, les brindamos demasiadas posibilidades por tratarse
de un rival tan conservador. ¿Dónde estaba Forlín en ésa en que Pérez Guedes
apareció solo delante de Trípodi, en el segundo tiempo (suerte que la tiró
afuera)en el primer tiempo? ¿Cómo nos va a cabecear Furios solo en el área
chica, después de esa buena jugada de Gaona por la derecha, a ocho minutos del
final y sólo 1-0? Tripodi tuvo que resolver una sola difícil, ésa de Furios y
lo hizo bien, estuvo cuanto tuvo que estar. Menos mal. Ya en el primer tiempo
Pérez Guedes nos había cabeceado muy cómodo en un corner.
El que siguió a contramano fue Gigliotti. No
es sólo que le esté faltando el gol, sino que no encuentra su lugar en la
cancha ni su rol en el equipo, en la construcción de las jugadas. Es el mejor 9
con que contamos (Riaño tuvo una oportunidad en Rafaela y no la aprovechó) pero
mientras no se recupere, vamos a seguir con déficit de definición.
El primer gol llegó en nuestro mejor
momento, el arranque del segundo tiempo. A la posesión de pelota se le había
agregado agresividad, intensidad. Román se había hecho más vertical y miraba el
área de más cerca. Buena aparición en ataque de Marín, con decisión, con
fuerza. Buena resolución el centro bajo. Toquecito fundamental del Pichi y
aparición de Sánchez Miño para definir en el área chica, con el corazón
caliente que queremos verle siempre.
El segundo también vino de una aparición de
un lateral en ataque pero esta vez por el otro lado. Insúa pisó el área con el
pie firme y forzó el penal que le cometió Furios. Román no pateó del todo bien
pero por suerte entró, poniendo final de película feliz en la noche en que nos
reencontramos, en que volvimos a verlo.
En fin, arrancamos de nuevo. Tenemos que poner
la segunda. Ahora va a volver Gago que, según me cuentan, en la selección jugó
igual a como venía haciéndolo con nosotros. Pueda ser que Román lo contagie a
él también y si eso ocurriera, será vital, porque sabemos que Gago es un tipo
capaz de jugar muy bien al fútbol.
Lo
evidente es que, con Román, es otra cosa. Él marca el camino, define el estilo,
los compromete a todos a procurar asociársele, a esforzarse por jugar con buen
gusto, al menos, como si les diera vergüenza no intentarlo. Quiérase o no, en esta otoñal versión 2014 suya, tan
problemática, con la certeza de que el hilo que queda en el carretel es poco,
por el momento sigue siendo imposible pensar un Boca sin Riquelme.
Me había olvidado.
ResponderEliminarEL BOLETÍN: TRIPODI 6, MARÍN 6, CATA 5, FORLÍN 4, INSÚA 7, PICHI 6, LEDESMA 5, SÁNCHEZ MIÑO 6, ROMÁN 6, ACOSTA 7, GIGLIOTTI 4 (FI), RIVERO 4, CHIQUI NC, RIAÑO NC.
No dijiste nada de Pablito Ledesma, que corrió como una bestia todo el partido.
ResponderEliminarSí, Pablo viene matándose aunque por ahí se desordene y pierda pelotas. Pero mirá, acabo de regresar de la conferencia que dio y la verdad es que estuvo muy fuerte. Me encantó.
ResponderEliminarAcabo de leer algo, pero pasado por el filtro de Infobae.
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