Bueno, el arquero de
ellos, el guaraní Antonio Franco, sacó dos, cuatro, hasta seis
pelotas entre jodidas y muy jodidas. Las dos de Chávez, la de
Castellani, la de Meli, la de Calleri... Con una que hubiese entrado
ya estaríamos hablando de otra cosa pero igual, se volvió a jugar
mal. Porque que se jugó mal, se jugó mal. Se jugó mal con ganas.
No hay nada que excuse esta impensada derrota con el... ¿Cómo se
llama?... Sí, Capiatá.
Lo que pasa es que no
se puede jugar bien si no hay asociaciones, juego interno corto,
pases entre líneas, jugadores que se entiendan. Y Boca no tiene eso.
Entonces empieza a depender de que se le prenda la lamparita a uno,
uno solo.
El Vasco mete de frente
march tres delanteros, como idea no está mal aunque nunca amontonar
delanteros garantice peso ofensivo. Además, uno de los delanteros es
el recurrente Burrito Martínez. Ya lleva casi dos años entre
nosotros y nunca despega. Bianchi lo ponía porque lo había pedido
él. El Vasco lo había sacado y ahora lo pone de nuevo. ¿Por qué?
¿Por qué a Martínez se le da una cantidad de oportunidades que no
se le da a otros, que definitivamente no merece? Salió el Pachi
Carrizo, que no venía bien y que le dijo al técnico que no se
siente cómodo por la derecha pero el que había hecho méritos para
ir de entrada, en todo caso, era Acosta, que le lavó la cara al
equipo con Central. Cierto es que esta vez, cuando entró, el petiso
tampoco aportó soluciones pero de él podemos esperar más que del
Burro, a esta altura.
A Castellani, el
técnico lo tiene como el suplente natural de Gago y no juega mal,
Castellani pero le cuesta hacerse cargo, le falta determinación. De
todos modos, el primero para salir no era Castellani. Pero lo
sacaron.
En los primeros
partidos del Vasco el que nos llenó los ojos fue Meli. Tuvo una mala
noche, Meli y en las presentes circunstancias el equipo resiente
mucho cuando él no funciona.
En el primer tiempo,
el principal problema para los paraguayos fue el Negro Chávez. que
se pasa de revoluciones, se apura, elige mal pero quiere, siempre
quiere. Calleri, en cambio, esta vez no pivoteó bien, sólo se hizo
ver con algunos cabezazos, nunca lo suficientemente poderosos. Otro
temita a analizar es qué les pasa a Calleri y a Chávez, que por
hache o por be nunca se ven el uno al otro.
Mucho 4-3-3, mucho
delantero pero Boca dejó pasar el primer tiempo sin ir a ahogar
nunca a los paraguayos. El desarrollo fue laxo, manso, aburrido, al
margen de ese arranque de Chávez en que terminó alargándola mucho
y ese otro zurdazo que le sacó al corner el guaraní Antonio Franco.
Tuvimos que quedar
perdiendo para entonces sí, cuando ya quedaba muy poco para irse al
descanso, al menos empujar con rabia. Ahí, en ese breve lapso, hubo
un penal por mano de Aquino que se comió el brasileño Ricci.
En cuarenta minutos,
Capiatá ni se nos había asomado a las cercanías del arco hasta que
forzó dos corners seguidos. En el primero cabeceó Ruiz Peralta y
Orion con gran esfuerzo pudo mandarla por arriba del travesaño. En
el segundo llegó el cabezazo de Ruiz y el desgraciado rebote en
Magallán. No hay que dejarles lugar a las desgracias, ¿por qué nos
cabecean en dos corners seguidos?
En el segundo tiempo se
machacó, se pudo haber llegado al empate, se debió haber llegado al
empate, por lo menos... Pero no se jugó. Con el petiso Acosta ya se
dijo que no cambió nada, tampoco con el Puma Gigliotti plantado en
el área al lado de Calleri. A veces puede salir pero no es la
mejor fórmula, lo más natural es que se molesten, se quiten
espacios. Insúa entró por si en una de esas le salía un bombazo de
zurda pero no.
Vale destacar que sobre
el final Insúa generó la maniobra mejor elaborada del partido, esa
en que llegó al área, miró y tocó para Calleri, cuyo remate a la
carrera, una vez más, se encontró con el puto guaraní Antonio
Franco. Esa y la que un rato antes había hecho Meli, que giró, se
metió en el área por derecha entre dos tipos y le pegó pero al
cuerpo del arquero, con poco espacio. Lo dicho, la de Meli fue una
ocurrencia personal, de combinaciones nada.
Mendoza y Paraguay son
las dos estaciones que se vienen, seguramente con dos equipos
distintos. Para tener aspiraciones tenemos que ver si de una vez por
todas podemos jugar. De lo contrario, no habrá manera.
EL
BOLETÍN: ORION 6, MARÍN 5, ECHEVERRÍA 5, MAGALLÁN 5, COLAZO 4,
MELI 3, ERBES 5, CASTELLANI 4, MARTÍNEZ 2, CALLERI 4, CHÁVEZ 6
(FI), ACOSTA 4, GIGLIOTTI 3, INSÚA 5.
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