jueves, 16 de octubre de 2014

NO SE JUEGA

Bueno, el arquero de ellos, el guaraní Antonio Franco, sacó dos, cuatro, hasta seis pelotas entre jodidas y muy jodidas. Las dos de Chávez, la de Castellani, la de Meli, la de Calleri... Con una que hubiese entrado ya estaríamos hablando de otra cosa pero igual, se volvió a jugar mal. Porque que se jugó mal, se jugó mal. Se jugó mal con ganas. No hay nada que excuse esta impensada derrota con el... ¿Cómo se llama?... Sí, Capiatá.
Lo que pasa es que no se puede jugar bien si no hay asociaciones, juego interno corto, pases entre líneas, jugadores que se entiendan. Y Boca no tiene eso. Entonces empieza a depender de que se le prenda la lamparita a uno, uno solo.
El Vasco mete de frente march tres delanteros, como idea no está mal aunque nunca amontonar delanteros garantice peso ofensivo. Además, uno de los delanteros es el recurrente Burrito Martínez. Ya lleva casi dos años entre nosotros y nunca despega. Bianchi lo ponía porque lo había pedido él. El Vasco lo había sacado y ahora lo pone de nuevo. ¿Por qué? ¿Por qué a Martínez se le da una cantidad de oportunidades que no se le da a otros, que definitivamente no merece? Salió el Pachi Carrizo, que no venía bien y que le dijo al técnico que no se siente cómodo por la derecha pero el que había hecho méritos para ir de entrada, en todo caso, era Acosta, que le lavó la cara al equipo con Central. Cierto es que esta vez, cuando entró, el petiso tampoco aportó soluciones pero de él podemos esperar más que del Burro, a esta altura.
A Castellani, el técnico lo tiene como el suplente natural de Gago y no juega mal, Castellani pero le cuesta hacerse cargo, le falta determinación. De todos modos, el primero para salir no era Castellani. Pero lo sacaron.
En los primeros partidos del Vasco el que nos llenó los ojos fue Meli. Tuvo una mala noche, Meli y en las presentes circunstancias el equipo resiente mucho cuando él no funciona.
En el primer tiempo, el principal problema para los paraguayos fue el Negro Chávez. que se pasa de revoluciones, se apura, elige mal pero quiere, siempre quiere. Calleri, en cambio, esta vez no pivoteó bien, sólo se hizo ver con algunos cabezazos, nunca lo suficientemente poderosos. Otro temita a analizar es qué les pasa a Calleri y a Chávez, que por hache o por be nunca se ven el uno al otro.
Mucho 4-3-3, mucho delantero pero Boca dejó pasar el primer tiempo sin ir a ahogar nunca a los paraguayos. El desarrollo fue laxo, manso, aburrido, al margen de ese arranque de Chávez en que terminó alargándola mucho y ese otro zurdazo que le sacó al corner el guaraní Antonio Franco.
Tuvimos que quedar perdiendo para entonces sí, cuando ya quedaba muy poco para irse al descanso, al menos empujar con rabia. Ahí, en ese breve lapso, hubo un penal por mano de Aquino que se comió el brasileño Ricci.
En cuarenta minutos, Capiatá ni se nos había asomado a las cercanías del arco hasta que forzó dos corners seguidos. En el primero cabeceó Ruiz Peralta y Orion con gran esfuerzo pudo mandarla por arriba del travesaño. En el segundo llegó el cabezazo de Ruiz y el desgraciado rebote en Magallán. No hay que dejarles lugar a las desgracias, ¿por qué nos cabecean en dos corners seguidos?
En el segundo tiempo se machacó, se pudo haber llegado al empate, se debió haber llegado al empate, por lo menos... Pero no se jugó. Con el petiso Acosta ya se dijo que no cambió nada, tampoco con el Puma Gigliotti plantado en el área al lado de Calleri. A veces puede salir pero no es la mejor fórmula, lo más natural es que se molesten, se quiten espacios. Insúa entró por si en una de esas le salía un bombazo de zurda pero no.
Vale destacar que sobre el final Insúa generó la maniobra mejor elaborada del partido, esa en que llegó al área, miró y tocó para Calleri, cuyo remate a la carrera, una vez más, se encontró con el puto guaraní Antonio Franco. Esa y la que un rato antes había hecho Meli, que giró, se metió en el área por derecha entre dos tipos y le pegó pero al cuerpo del arquero, con poco espacio. Lo dicho, la de Meli fue una ocurrencia personal, de combinaciones nada.
Mendoza y Paraguay son las dos estaciones que se vienen, seguramente con dos equipos distintos. Para tener aspiraciones tenemos que ver si de una vez por todas podemos jugar. De lo contrario, no habrá manera.


EL BOLETÍN: ORION 6, MARÍN 5, ECHEVERRÍA 5, MAGALLÁN 5, COLAZO 4, MELI 3, ERBES 5, CASTELLANI 4, MARTÍNEZ 2, CALLERI 4, CHÁVEZ 6 (FI), ACOSTA 4, GIGLIOTTI 3, INSÚA 5.

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