domingo, 26 de octubre de 2014

OJO CON ORION

   Es buen arquero, Orion. No es Roma ni Gatti ni Navarro Montoya ni Córdoba ni Abbondanzieri pero es buen arquero. Se comió tres goles evitables (Ponzio, Funes Mori, Pezzella) en tres de los cinco clásicos oficiales, sin contar los no oficiales que lleva jugados con River pero en general, en los 3 años y 3 meses que lleva con nosotros, su rendimiento ha sido, digamos, suficiente.
   Por conformación técnica es un arquero de los palos, como lo eran Roma, Sánchez o Abbondanzieri. Eso se advierte porque en ocasiones está parado más atrás de lo aconsejable, dejando una amplia franja entre su posición y la del último defensor, peligrosa brecha, invitación a que por allí aparezca un rival con tiempo y espacio para resolver.
   Esto último se agudiza por cierta falta de reacción física que se le ha observado, en los últimos tiempos, en jugadas puntuales. Goles de Tévez con Newell's, de Gómez con Rafaela, primero de los dos de Vera con Estudiantes, Becker con Central, Valencia de nuevo con Central, Magallán en contra con Capiatá.
   En Paraguay nos salvó, como otras veces. No es que haya tenido oportunidad de sacar diez goles. En realidad, en los noventa minutos, la única difícil que tuvo fue ese centro del final del primer tiempo que se le cerró, caía por detrás de él y reaccionó muy bien, lucidamente para mandarla al corner. Después, en los penales, además de atajar dos (el último, el de Aquino, difícil) y de convertir el suyo con una determinación y seguridad apabullantes, hizo alarde de personalidad, presencia, experiencia, dominio del escenario.
   La epopeya de Luque ha obrado como disparador de una tendencia, de un lineamiento, de un alineamiento que ya venía percibiéndose, por parte de algunos medios y de algunos periodistas, en cuanto a la exaltación, a veces desproporcionada, de la figura de Agustín.      En el mismo sentido, no casualmente, apuntan manifestaciones públicas y privadas de algunos de los dirigentes de mayor peso.
   De Orion se sabe que tiene línea directa con comunicadores influyentes, que ha establecido con ellos un sistema de intercambio conveniente a las partes, que operan en consonancia.
   En idéntica dirección, nuestro arquero es referente y hasta consultor para los dirigentes, quizá influenciados también ellos por aquellos comunicadores, estos dirigentes nuestros de tan poca consistencia. Se le ha garantizado la permanencia con un nuevo contrato con una anticipación que sorprende.
   Tema también ampliamente difundido, el del contrato. Hasta ocurrió que el jueves, después de que Agustín tuviera un valorable gesto, solidarizándose en nombre del plantel con Tití Fernández, en momentos en que estaba confundido en un emotivo abrazo con el periodista, un inoportuno le exigió a Tití, desde arriba, que preguntara por el contrato, como para que no se olvidara. Ayer, sábado, este gil que escribe, haciendo zapping, se encontró con un zócalo que daba cuenta de un llamativo elogio del Ruso Ribolzi (ex jugador muy cercano a la dirigencia) para con Orion.


   Estemos atentos, no seamos desprevenidos, formemos nuestra propia opinión sobre la base de lo que vemos y no de lo que nos dicen. Por Boca. No es para mal de ninguno sino para bien de todos.

1 comentario:

  1. Me olvidé de algo: es mentira que Orion haya sido el único en darse cuenta de que el arquero hacía tiempo y no había alcanzapelotas. Gago estuvo remarcándoselo aláribtro permanentemente, desde el primer tiempo.

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