Es buen arquero, Orion. No
es Roma ni Gatti ni Navarro Montoya ni Córdoba ni Abbondanzieri pero
es buen arquero. Se comió tres goles evitables (Ponzio, Funes Mori,
Pezzella) en tres de los cinco clásicos oficiales, sin contar los no
oficiales que lleva jugados con River pero en general, en los 3 años
y 3 meses que lleva con nosotros, su rendimiento ha sido, digamos,
suficiente.
Por conformación
técnica es un arquero de los palos, como lo eran Roma, Sánchez o
Abbondanzieri. Eso se advierte porque en ocasiones está parado más
atrás de lo aconsejable, dejando una amplia franja entre su posición
y la del último defensor, peligrosa brecha, invitación a que por
allí aparezca un rival con tiempo y espacio para resolver.
Esto último se agudiza
por cierta falta de reacción física que se le ha observado, en los
últimos tiempos, en jugadas puntuales. Goles de Tévez con Newell's,
de Gómez con Rafaela, primero de los dos de Vera con Estudiantes,
Becker con Central, Valencia de nuevo con Central, Magallán en
contra con Capiatá.
En Paraguay nos salvó,
como otras veces. No es que haya tenido oportunidad de sacar diez
goles. En realidad, en los noventa minutos, la única difícil que
tuvo fue ese centro del final del primer tiempo que se le cerró,
caía por detrás de él y reaccionó muy bien, lucidamente para
mandarla al corner. Después, en los penales, además de atajar dos
(el último, el de Aquino, difícil) y de convertir el suyo con una
determinación y seguridad apabullantes, hizo alarde de personalidad,
presencia, experiencia, dominio del escenario.
La epopeya de Luque ha
obrado como disparador de una tendencia, de un lineamiento, de un
alineamiento que ya venía percibiéndose, por parte de algunos
medios y de algunos periodistas, en cuanto a la exaltación, a veces
desproporcionada, de la figura de Agustín. En el mismo sentido, no
casualmente, apuntan manifestaciones públicas y privadas de algunos
de los dirigentes de mayor peso.
De Orion se sabe que
tiene línea directa con comunicadores influyentes, que ha
establecido con ellos un sistema de intercambio conveniente a las
partes, que operan en consonancia.
En idéntica dirección,
nuestro arquero es referente y hasta consultor para los dirigentes,
quizá influenciados también ellos por aquellos comunicadores, estos
dirigentes nuestros de tan poca consistencia. Se le ha garantizado la
permanencia con un nuevo contrato con una anticipación que
sorprende.
Tema también
ampliamente difundido, el del contrato. Hasta ocurrió que el jueves,
después de que Agustín tuviera un valorable gesto, solidarizándose
en nombre del plantel con Tití Fernández, en momentos en que estaba
confundido en un emotivo abrazo con el periodista, un inoportuno le
exigió a Tití, desde arriba, que preguntara por el contrato, como
para que no se olvidara. Ayer, sábado, este gil que escribe,
haciendo zapping, se encontró con un zócalo que daba cuenta de un
llamativo elogio del Ruso Ribolzi (ex jugador muy cercano a la
dirigencia) para con Orion.
Estemos atentos, no
seamos desprevenidos, formemos nuestra propia opinión sobre la base
de lo que vemos y no de lo que nos dicen. Por Boca. No es para mal de
ninguno sino para bien de todos.
Me olvidé de algo: es mentira que Orion haya sido el único en darse cuenta de que el arquero hacía tiempo y no había alcanzapelotas. Gago estuvo remarcándoselo aláribtro permanentemente, desde el primer tiempo.
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