viernes, 27 de febrero de 2015

BIEN, BIEN PERO FALTARON GOLES

En este mundo traidor/ nada es verdad ni es mentira/ todo es según el color/ del cristal con que se mira”, dijo el amigo Campoamor. Cierto. Veamos...
Cristal transparente: Boca ganó, jugó bien, detentó el control del juego casi desde el principio hasta el fin, dispuso de un jugador, Lodeiro, que le dio sentido a la circulación de pelota en ataque y que encima corrió como el que más, disfrutó del debut de un delantero, Osvaldo, que marketing al margen pareció capaz de marcar un “salto de calidad” en serio (araca, corazón, callate un poco, no nos volvamos locos antes de tiempo).
Cristal opaco: Boca ganó apenas por un gol, terminó sin haber asegurado el partido ante un rival, Montevideo Wanderers, modestísimo, pasivo en defensa, sin individualidades que se rescaten salvo el correcto arquero Burián y hasta sin la suficiente rebeldía que se supone propia de la “uruguayez”.
Salimos muy acelerados, al compás de la gente que colmó La Bombonera no para ver “el debut de Osvaldo”, como conjeturó temerariamente TN. No, nenes. La Bombonera se llenaba igual, con Osvaldo o sin Osvaldo porque Angelici and Company decidieron liberar la venta de localidades para no socios, algo que ocurrió muy pocas veces en los últimos veinte años. Por eso la conmovedora cola que comenzó de madrugada y en la mañana del viernes, antes de que se abrieran las boleterías, arrancaba en Villafañe, daba vuelta por Espinoza, seguía por Espora y llegaba casi hasta Almirante Brown. Por eso, esa intensidad única, inimitable para el aliento que fue marca registrada de Boca desde el fondo de la historia pero que en los tiempos modernos no es dable ver tan seguido, entre tanto turista y tanto alto empresario caracterizado especialmente invitados a una fiesta que les es ajena.
Cuando, transcurridos unos cuantos minutos, el equipo empezó a jugar al ritmo aconsejado, cuando logró aislarse del frenesí del entorno, empezaron a aparecer las diferencias claras. Lodeiro bastonero. No como enganche, que no lo es pero sí como eje, con amplio recorrido a lo ancho y también a lo largo. Gago en un poco habitual segundo plano pero bien, con su natural disposición para jugar la pelota limpia.
El Vasco eligió un equipo recontra ofensivo en los nombres y también en el parado de cancha. Está bien, contra Wanderers de local no hay por qué ser tímido. Debe saber, el Vasco, que si vamos contra un rival más fuerte no va a ser fácil jugar con el Pichi Erbes solo para aguantar el medio, por más que el Negro Chávez se mate para cumplir con el ida y vuelta y por más que Gago y Lodeiro no mezquinen esfuerzo ni kilómetros.
Acá se plantea una disyuntiva porque este gil que escribe siempre ha creído que la mejor fórmula es tener un equipo afiatado, los “once de memoria” de que hablaba Basile, que los jugadores en primer término sepan quién es titular y quién suplente. Que con esos once y no otros vayamos a dónde fuere. Claro que jugar copa y campeonato fuerza las rotaciones pero siempre es mejor que sea sobre una base. Se acepta alguna excepción, como la de anoche pero cuidado.
Tenemos una ventaja: el plantel es amplio, como desde hace mucho no ocurría y en la mayoría de los casos no hay diferencias de nivel demasiado marcadas entre el que entra y el que queda fuera (ventajas de año electoral). Sin embargo, no vaya a ser que el entrenador se crea que pone a cualquiera y es lo mismo. Le pasó al Toto Lorenzo y perdió el Metro del 78. Le pasó a Bianchi y perdió el Clausura del 2004.
No te desvíes más, boludo, volvé al partido. El gil que escribe apuntó ocho llegadas de Boca en el primer tiempo contra una de Wanderers. De las ocho, cinco fueron cabezazos limpios en área rival, por cuatro autores distintos, dos de ellos goles. Aquì se afirma ese concepto de la “pasividad” de Wanderers. Lodeiro afuera, Torsiglieri afuera, Osvaldo afuera. Por abajo, esa plástica volea de Osvaldo después de un centro del Negro Chávez (que en general no engranó), lástima que salió a las manos del arquero.
El primer gol, perfecto tiro libre pasado por Lodeiro desde la derecha (por fin desde la salida de Román hemos vuelto a tener un pateador de primera línea) e impecable cabezazo del pibe Komar para presentarse en sociedad. Bien por Juancito. Entró de apuro a los 16 minutos por la lesión de Guille Burdisso, se paró de 2 y tuvo un partido más que correcto. Le va a hacer bien. En su debut había quedado medio chamuscado por aquel nefasto partido contra San Lorenzo y en el verano el Vasco no tuvo mejor idea que ponerlo de 3 contra Vélez. Entre tanto revoleo de centrales, que se fue el Chiqui, que se fue Forlín, que se fue Echeverría, que Bravo fue un experimento fallido, que el Cata está suspendido, que Rolín está rotín, que se lesionó Burdisso y ahí, Juancito que dijo presente y nos sacó del apuro y encima metió un gol. Linda historia.
Muchachos, por lo que más quieran, no se queden festejando un gol después de que el rival saca del medio. Cuarenta segundos y Wanderers se nos puso 1-1. Los miramos. Zona de Marín y de Komar pero miramos todos. Riolfo-Gastón Rodríguez-Riolfo desde el medio hasta el área, débil respuesta a Orion, que descubrió su primer palo y vuelta a empezar.
Nos dolió, sí que nos dolió. Movimiento sísmico, por primera y única vez hubo un breve lapso en que la pelota pasaron a tenerla ellos. Irnos al descanso con este partido empatado era algo que a un equipo firme y consolidado no puede pasarle. Menos mal que llegó el segundo.
Otra jugada con participación de Lodeiro, que fabricó el espacio y la abrió para Nico Colazo. El tiempo que tuvo Nico para pararla, levantar la cabeza, elegir y mandar el centro (hasta podría haberse secado la transpiración de la frente con un brazo) es poco usual en el fútbol de hoy. El cabezazo de Osvaldo, hacia abajo y hacia un palo, inmaculado. Para justificar todo el circo que se armó en su derredor, responder a las expectativas y seguramente, sacarse un peso de encima. Que las cámaras se vayan con su espléndida mujer no debe ser asunto nuestro, lo que cuenta es que la adquisición más costosa del año dio muestras de que puede aportarnos soluciones allí en el “verde césped”, donde mueren las palabras y todo lo que no sea fútbol.
Segundo tiempo light, ojo. Jugamos solos. Wanderers apenas si amagó con revolver un poquito el avispero cuando metió los dos primeros cambios juntos pero fue todo de Boca. Por apurarnos, por demorarnos, en algún caso por displiscencia pero sobre todo por relajamiento, no metimos los goles que tendríamos que haber metido. Entró Pablo Pérez por Chávez como para bajar la cortina pero Pablo otra vez entró pasado de rosca, lo amonestaron de entrada y por poco no lo echan. Después, metió un buen remate desde afuera, que se le fue cerca y una buena asistencia para Palacios, que salvó el arquero yendo a los pies del tucu.
Siete partidos al hilo, buena serie. Viento en popa en campeonato y copa (salió un lindo versito). Estamos bien, no nos distraigamos. Hicimos el mejor de los cinco partidos oficiales (contando el desempate con Vélez) en lo que va del año. Tan cierto como que tendríamos que haber goleado pero no goleamos.


EL BOLETÍN: ORION 4, MARÍN 5, BURDISSO NC, TORSIGLIERI 5, COLAZO 6, GAGO 6, PICHI 6, LODEIRO 8, PALACIOS 6, OSVALDO 7, CHÁVEZ 5 (FI), KOMAR 6, PÉREZ 4, CARRIZO NC. 

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