Este
tipo de resultado, en el final de una campaña, se valora más que al
momento en que se consigue. Canchita tipo cajón de manzanas, toda en
contra, piso malo y medio partido con uno menos. El equipo respondió,
golpeó cuando pudo, aguantó y sobre el cierre, puso el broche con
esa definición sublime, portentosa de Jony Calleri. Suficiente por
sí sola para rubricar la diferencia que va de un Boca a un
Temperley. Hasta un estúpido que tenía al lado y que me rompió las
bolas toda la noche admitió, no sin pesadumbre: “¡Qué golazo!”.
“Hay
que seguir mejorando”, dice el Vasco. Sí, más bien. El repertorio
de Temperley es bastante acotado. Tiene un buen lanzador, Sambueza y
un par de tanques como Bogino y Vílchez que de arriba se hacen
sentir. Como en Chile, nos complicaron unas cuantas pelotas paradas.
No tiene por qué ser así.
Si
se lee la formación se cae en la tentación primera de concluir que
pasamos del 4-3-3 al 4-4-2. Verdad a medias. Ni el 4-3-3 es tan
4-3-3, sobre todo cuando juega Carrizo (que no es delantero como sí
lo es Chávez) ni este presunto 4-4-2 fue tan marcado porque Lodeiro
partía por izquierda pero por lo general se paró bien arriba. El
que bajaba para acercarse a Monzón era Meli.
Boca
manejó bien buena parte del primer tiempo. Cubitas, excelente.
Figura excluyente toda la noche. Un pulpito, siempre bien parado,
siempre tomando los recorridos adecuados y un sentido de tiempo y una
limpieza para quitar sencillamente admirables. Buen primer tiempo de
Lodeiro, ve bien la cancha, encuentra espacios, encuentra pase.
Empieza a darnos soluciones que necesitábamos.
Sin
la frecuencia ideal pero llegábamos. Tuvimos la del Cabezón Meli
que salvó Bogino en la línea y la de Pablo Pérez que tapó el
arquero, las dos por abajo y como consecuencia de acciones colectivas
bien elaboradas, es el camino.
Después,
el penal. Ellos quedaron desarmados pero lo que debe importarnos a
nosotros es la precisa asistencia de Lodeiro (como la previa al gol
de Palacios con Palesitno) y la determinación con que el Cabezón
Meli pasó al ataque y tiró la gambeta larga contra el arquero. La
ejecución del Burrito, perfecta, con categoría. Fue, prácticamente,
lo único que hizo el Burrito en sus 45 minutos. Tal vez el gol le
hubiese dado confianza para que tuviese un buen segundo tiempo pero
nunca lo sabremos porque se tuvo que ir y no por culpa suya.
Negativo
el segmento final del primer tiempo. Les dejamos mucho la pelota,
permitimos que el público los agrandara, los empujara. Además de
los repetidos centros, tuvieron una clarísima en una contra muy bien
manejada por Sambueza y que nos agarró mal parados. ¿Podemos quedar
mal parados y expuestos a una contra si vamos ganando? Sí, podemos.
Brandán, por derecha, enganchó bien para definir de zurda pero le
salió muy bien Orion y salvó.
Ya
en el final del primer tiempo, esa corrida por la izquierda de
Dinenno, a quien parecía que todos pensaban más en no tocarlo que
en marcarlo y lo cierto es que se nos fue hasta el fondo de la
cancha, casi termina en gol en contra de Burdisso. A continuación,
el episodio que marcó el resto del partido: la expulsión de Orion.
Un
pelotudo. Dinenno no le hizo nada, una falta común, en el aire. Y
este imbécil que se le pone carita con carita y le tira un cabezazo
que no se lo llegó a pegar, Dinenno hizo teatro pero la expulsión
es inobjetable. Intento de agresión en las narices de Rapallini que
no podía dejarla pasar. El problema es que Orion, alias “Ecuménico
López, Un Guapo del 900”, el hombre elegido por la dirigencia del
club para ser su representante directo en la cancha y en el
vestuario, tiene 33 años y no va a aprender nunca. Nos dejó con
diez en el medio del partido por tarado, nos regaló.
Era
de prever que, en el segundo tiempo, de lo que iba a tratarse, en
primer término, era de aguantar. Afuera el Burro, adentro Sara y
Jony Calleri muy solo arriba porque Lodeiro se cansó, no tuvo la
movilidad ni la energía de antes. Cubas siguió imponente y creció
mucho Meli, sobre todo cuando pasó a la derecha. Pero no se pudo
evitar que se jugara durante muchos minutos en campo nuestro. El
ingreso de Esparza les dio a ellos una variante que antes no tenían,
muy vertical por la izquierda, se le hizo muy difìcil a Marín.
Sara, un buen arquero, una buena incorporación, tapó dos muy
buenas, una a Vílchez y otra al propio Esparza. Otra le quedó a
Vílchez para fusilar de frente y le pegó al Cata, menos mal.
Pablo
Pérez se salvó de la segunda amarilla, si lo rajaban no podíamos
decir nada. Es lo que ya se le observaba a Pablo en sus mejores
momentos de Newell's, se zarpa, se le va la gamba. El Vasco reaccionó
metiéndolo a Colazo pero no fue una buena noche de Nico, estuvo muy
impreciso, eligió mal permanentemente. Y para colmo, por esa zona,
se juntaba con la inconsistencia de Monzón. Siempre fuera de medida,
cometió un rosario de foules al pedo y con eso les dio a ellos lo
que más ambicionaban, meternos la pelota en el área por arriba. Al
final, el Vasco lo sacó también a Monzón y puso a Torsiglieri, que
de paso nos iba a dar mejor juego aéreo.
Los
contrataques que pudimos meter fueron muy espaciados. De entrada,
quite y pase de Cubitas para la corrida de Calleri, que terminó muy
cerrado por la derecha y rescató un corner. La siguiente, recién a
los 25, otra de Calleri que, esta vez por izquierda, eludió a
Crivelli, se sesgó mucho, la puso en la cabeza de Mei y el Cabezón
le entró torcido. Ya por entonces ellos estaban muy abiertos. Cerca
del final estuvo esa otra de Calleri para Lodeiro, que tapó
Crivelli.
Jony
jugó mucho, muchísimo mejor el segundo tiempo que el primero. ¿Por
qué? Porque en el primero lo mandaron a jugar muy adentro, otra vez
jugó de Gigliotti. Y ahí se pierde. En el segundo, dadas las
circunstancias, le quedó media cancha para él solo y entonces se
movió a sus anchas. Obsérvese que tuvo participación en las tres
llegadas que hemos repasado de esa segunda etapa. Y faltaba la
última.
Iban
46, ellos ya estaban suicidados, jugaron al off side pero quedó uno
enganchado. Demoledora corrida de Jony por la derecha y uno podía
imaginar que, contra el arquero, iba a darle a quemar, con lo cual
hubiese sido difìcil que pasara porque no tenía mucho ángulo. Pero
Jony se mandó una inolvidable, la justeza con que la cuchareó para
que pasara por encima de Crivelli y cayera mansita dentro del arco
encierra en sí misma toda la belleza que pueda tener el fútbol.
Iban
a ser los primeros minutos del marketinero Osvaldo pero no se pudo,
hubo que dejarlo en el banco. Será el jueves, con Wanderers, al
arrullo de La Bombonera. Contando verano, seis triunfos en fila:
RiBer-Vélez-RiBer-Olimpo-Palestino-Temperley. Ojo, hay en la lista
algunos rivales muy poco jerarquizados pero precisamente, los que más
duelen a la larga son los puntos que quedan por el camino ante esos
rivales. Es fundamental que se ganen los partidos que se tienen que
ganar. Mientras tanto, vamos buscando la regularidad de rendimiento,
la confiabilidad indispensables pero tranquilos, por la buena senda.
EL
BOLETÍN: ORION 3, MARÍN 4, CATA 5, BURDISSO 5, MONZÓN 3, PÉREZ 5,
CUBAS 8, MELI 6, LODEIRO 6, MARTÍNEZ 5, CALLERI 7 (FI), SARA 7,
COLAZO 4, TORSIGLIERI NC.
No hay comentarios:
Publicar un comentario