El tucumano Palacios está
en Boca de casualidad, gracias a Vangioni. Bianchi nunca le prestó
mayor atención, lo dejó ir dos veces. De no ser por la lesión de
Pavón, hoy seguiría en Arsenal. Boca rompió el mercado de este
verano pero para ganar el primer partido del campeonato necesitó de
este chico que estuvo un año y medio fuera del club y que ahora está
con nosotros medio que de pedo.
El Boca que le ganó a
Olimpo fue un equipo raro. Primero, se dejó meter en la maraña
propuesta por un rival que impuso presión en el medio y no titubeó
en cortar con foules. En el primer tiempo no se encontró circulación
fluida. Sí se forzaron algunas rupturas por los dos costados, con el
Burro Martínez y con el Pachi Carrizo. Pero no fue constante, todo
lo contrario, fue espasmódico. El Burro tuvo dos, una la tiró
afuera y en la otra no pareció terminar de decidirse si por hacer el
centro, la mejor opción o por cerrarla él, le salió un híbrido y
la rechazaron.
No jugó mal, el Burro.
Hasta por momentos jugó bien pero nunca acaba de definirse, insinúa
y no concreta, no redondea. Ya más de dos años en Boca y siempre lo
mismo. Del Pachi podría decirse algo parecido aunque es más
eléctrico, más vertical. Tiene que terminarlas mejor, en mayor
cantidad. Por lo general, la embarra al final.
Se habla de los
costados porque por el medio, Boca no llegó. Calleri jugó de
Gigliotti, no se asoció, fue a la guerra contra los centrales. Eso
no es lo de él. Sea que lo mandaron o que eligió mal él, lo cierto
es que su presencia constituyó más un contrapeso para el equipo que
un aporte. Y el hecho de que no hubiera posibilidad de llegar con
juego interno, en ese primer tiempo, se acentuó porque no teníamos
en la cancha volantes que pisen el área rival con frecuencia y con
determinación.
En ese primer tiempo,
Cubitas se paró bien para cortar, Pablo Pérez corrió mucho y Gago
distribuyó bien, prolijo. Sin embargo, nunca apareció ninguno de
ellos en posiciones de ataque pero de ataque en serio. Si no aparecen
volantes que le rompan el esquema al rival se hace difícil.
Se nos destrabó el
partido con el penal que nos dio Echenique. No fue, Furios no lo
sujetó al Cata, se enredaron en el forcejeo propio de cuando va a
llegar un tiro libre al área. Bueno, lo cierto es que Gago lo pateó
bien y ahí ya teníamos la mitad del camino recorrido. Olimpo, hasta
entonces, ni se nos había acercado al área, de modo que no era como
para que se nos complicase. Pero se nos complicó.
Sufrimos las pelotas
paradas y aquí se afirma el concepto sobre la rareza de este Boca.
Tenemos, se supone, muy buen juego aéreo en área propia, con
Torsiglieri, con el Cata, con Monzón y hasta después entró
Burdisso. Torsiglieri impresionó bien, fue firme, no tuvo dudas. El
Cata tuvo que ir de lateral derecho cuando se lesionó el Chapa
Fuenzalida y rindió mejor de lo que cabía esperar, hasta le faltó
poco para meter lo que hubiese sido un golazo. Monzón cuidó bien la
zona, Burdisso cumplió. Y entonces, ¿por qué tenían que
complicarnos las pelotas paradas?
El primer aviso fue esa
que cruzaron de derecha a izquierda, nos apareció Royón por detrás
de todos y menos mal que la tiró afuera. La segunda fue gol: córner
de Joel desde la izquierda y feroz anticipo de Blanco para meter el
cabezazo inatajable. Mérito de ellos, indudable pero Blanco era de
Monzón y Monzón ni salió en la foto. Lo conocemos de antes, a
Fabián, tiene físico, buena técnica, pegada pero es un tipo
naturalmente distraído, se dispersa en pleno partido y eso, en un
defensor, puede ser mortal en el momento menos pensado.
El segundo tiempo se
jugó mejor, en primer término, porque Gago ya no se limitó a
distribuir limpito sino que se comprometió más, se movió mejor,
tocó y fue a pedirla de nuevo, creció en intensidad. Junto a él,
también se superó Pablo Pérez, que tuvo más contacto con la
pelota, corrió tanto como antes pero con mejor criterio, con más
sagacidad. El arquero le sacó una a Pérez, otra a Gago y otra al
Cata.
Ahora bien, estando el
partido 1-1, la mejor de todas la tuvieron ellos. Y otra vez una
pelota parada, aunque esta vez por abajo. Corner de Adrián Martínez,
toque de Joel Acosta en el primer palo (jugó bien, Joel, para atrás
y para adelante por izquierda, lo único que faltaba era que nos
embocara) y Cobo se encontró con la pelota en el medio del área
chica. Gran respuesta de Orion, fue la única que tuvo y nos salvó.
Pudo haber sido la definición del partido para Olimpo (aunque
todavía faltaba casi media hora) y ahora estaríamos sumidos en
problemas serios.
El cambio de Palacios
por el Burro, que ya se había ido del partido, como suele pasar, se
imponía. Palacios tiene menos técnica individual que el Burro pero
hay una característica que los diferencia y que juega en favor del
tucumano: ataca el espacio, le marca al que lleva la pelota el pase
profundo, al vacío. El Burro obliga a jugársela casi siempre al
pie, espera la decisión del que lleva la pelota sin ofrecérsele
para el pase hacia adelante.
Al rato se fue Cubitas,
que cumplió pero necesitábamos más ataque y el Vasco los juntó a
Gago y a Lodeiro, una alternativa muy interesante. Lodeiro fue más
arriba, con mucha movilidad en recorridos transversales y Fernando se
paró con la cancha más de frente, como a él más le gusta.
La gente ya se había
empezado a poner nerviosa. El “que esta tarde cueste lo que cueste
atronaba” y las solución final no aparecía, Hasta que se equivocó
Champagne en esa salida apresurada, Jony Calleri (en una de sus pocas
participaciones positivas) cortó y después, toda de Palacios. Con
una celeridad muy poco común. El control, el sombrerito y el remate
sobre la caída misma de la bola, sin dar tiempo a nada y con
precisión absoluta. Justo a tiempo (iban 27), porque ya estábamos
llegando a esa zona límite en que nos desesperamos todos.
Después, sí, a ellos
les quedaba poco margen, nos quedó servido el contraataque y
acertamos uno para definir. Bien de punta a punta, descarga rápida
del Fantástico, corrida incontenible por la izquierda de Pachi que
esta vez la terminó bien, con el centro paralelo y la llegada bien a
fondo de Palacios para conectar al gol.
Para el miércoles, en
Chile, habrá un montón de cambios, siete u ocho. Lo bueno es que el
plantel es amplio y en la mayoría de los casos no hay diferencias
muy marcadas entre el presunto titular y el presunto suplente. Vamos
a ver si encontramos confiabilidad. Palestino es un equipo limitado
pero que juega a partir de la posesión de la pelota, muy diferente
de Olimpo. No podemos exponernos a perder un partido contra un rival
que nos llega tres veces y por poco no nos mete tres goles, como pasó
con Olimpo.
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Aplicaron derecho de
admisión, gran parte de La 12 quedó afuera y la reacción fue que
prácticamente todas las banderas, en toda la cancha, estuvieron
dadas vuelta. Rápida y superficialmente se podrá concluir que mucha
gente prefirió dar vuelta sus banderas no por convicción sino para
evitar problemas. ¿Seguro? Sería lindo, en este punto, tener la
posibilidad de organizar un plebiscito con voto secreto. El manejo
del tema “barrasbravas” por parte de los medios puede llamar a
engaño. Son muchos, es mucha gente común la que, en el fondo,
quiere que allí, en la segunda bandeja de Casa Amarilla, haya un
Rafa Di Zeo, un Mauro Martín, un Fido, alguien con ese perfil. A los
“barrasbravas” no los apañan sólo los dirigentes ni los
políticos ni la propia policía. En alguna medida, los apañamos
todos, les damos lugar, les damos entidad. Así funciona esta
sociedad y va a ser difícil cambiarla.
EL
BOLETÍN: ORION 6, FUENZALIDA 5, CATA 6, TORSIGLIERI 6, MONZÓN 4,
PÉREZ 6, CUBAS 6, GAGO 7, MARTÍNEZ 5, CALLERI 3, CARRIZO 6 (FI),
BURDISSO 5, PALACIOS 8, LODEIRO 5.
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