jueves, 30 de julio de 2015

CON CARLITOS ES MÁS FÁCIL

Salió todo bien, redondito. Fue uno de esos partidos que, cuando terminan, lo dejan a uno lleno, bien satisfecho. Esta vez sí se vio con claridad a qué se juega: tenencia, circulación, utilización de todo el ancho. Mucha gente en ataque y la pelota que corría por abajo.
Carlitos, con su sola presencia, ha fundado en estos tres partidos que lleva un equipo nuevo. Claro que fueron muy diferentes los desarrollos ante Belgrano y ante Banfield, determinado esto porque se trató de dos rivales muy distintos en sus estilos pero lo que se señala es que, en derredor de Carlitos, se potenciaron varios y se afirmó la idea. Como si la influencia del gran jugador los hubiese liberado a todos.
Banfield juega al palo y palo, eso es lo mejor que puede pasarnos. El Vasco volvió a poner dos puntas más Carlitos y como lo destrabamos de entrada, a los cinco ya estábamos 1-0, todo se hizo más sencillo. Puede uno preguntarse que habría pasado si entraba esa que tuvieron ellos de arranque, el tiro de Castillón en el travesaño y por de pronto, es evidente que se hubiese tratado entonces de otro partido, la desventaja nos hubiera condicionado. Pero no es de imaginar que Banfield, por ponerse arriba, hubiese reculado. No es equipo de “tutti atriqui”, así que la posibilidad de jugar, de desplegarnos, igual la hubiéramos tenido.
La jugada esa de Castillón fue el primer sintoma de que los problemas íbmos a tenerlos en el flanco izquierdo nuestro, allí donde se movía el negro Cuero, que fue el que empezó esa acción y la cruzó para el otro lado. En ese primer tiempo hubo otras dos por la misma vía, una que terminó con un tiro apenas desviado del propio Cuero y otra en que de nuevo el negro la cruzó y de nuevo Castillón nos apareció por el otro lado pero volvió a errarle al arco. Esto ya es reiterado, juegue Monzón o juegue Colazo. Nos llegan por ahí porque no hay volante por izquierda que achique espacios hacia atrás. Esta vez, el que se movió por ese lado fue Gago y claro está que, así planteadas las cosas, Monzón iba a tener mucho terreno libre delante de él, allí donde se movió Cuero.
El primer gol llegó rápido y nos tranquilizamos todos. Se juntaron Carlitos y Pablo Pérez, que tuvo una gran noche, fue un socio natural de Carlitos y se lució. Le dieron lugar a Carlitos para que le pegara y ante el rebote que dio el arquero, allí estaba Pablo para empujarla. Eso, volantes que lleguen, que pisen el área, que acompañen la jugada, que no se queden mirando. Eso necesitamos y eso tuvimos con Pablo. Lástima que justo ahora, nos va a faltar el domingo.
Carlitos andaba con ganas de pegarle siempre, muy predispuesto. No es que lo hayan marcado mal, por lo general el que se movía cerca de él era Domingo pero Banfield, por su forma de jugar, le dio a Carlitos los metros cuadrados que necesitaba. Y Carlitos los hizo sufrir porque está teniendo una movilidad infernal, no se para, siempre se muestra y sus compañeros confían ciegamente en él, se la dan siempre.
El segundo gol podría haber llegado antes, las condiciones estaban dadas. Pudo haber sido, por ejemplo, en esa en que a Jony Calleri le quedó para la zurda y le entró muy mal, después de otro rebote del arquero, por tiro de Pablo Pérez.
Fue importante que llegara por fin el segundo antes de irnos al descanso, que lo dejáramos prácticamente terminado en un tiempo. Y ahí se vio otra jugada en que la movimos de banda a banda. Apertura de Carlitos para la izquierda, para Monzón (que más allá de los problemas que tuvo con Cuero viene afirmándose), Fabián metió un cambio perfecto y por el otro lado, en los últimos metros de cancha, apareció de nuevo Pablo, para meterse, levantar la cabeza y tocarla para atrás, para el remate definitorio de Jony.
Salimos a jugar el segundo tiempo muy tranquilos, con gran parte del camino recorrido y lo que le faltaba a la fiesta era el gol de Carlitos. El primero desde su regreso, el que todos estábamos esperando. Y el gol llegó. Impecable tiro libre. Bien fabricado el agujero, porque los nuestros que estaban en la barrera se corrieron y Carlitos la puso como con la mano, abajo y al palo del arquero, que pensó que se la iba a pasar por arriba de la barrera y no tuvo reacción posible.
La goleada pudo haber sido mayor, sobre todo después de que lo echaran a Bianchi Arce por ese patadón que le dio a Jony Calleri pero Boca eligió descansar. Descansar con la pelota, hacerla correr, juntarnos y dejar que pasaran los minutos. El medio había estado bien parado siempre, con una interesante reaparición de Cubitas y el fondo estaba firme (el Cata está en un muy buen momento).
Una producción para entusiasmarse. El equipo toma forma y los resultados que se acumulan dan seguridad, confianza. Tenemos un crack, un as de espadas para que sea él el punto de partida y en torno de él gira el mundo. El Boca de Tevez marcha, el Boca de Tevez va.



EL BOLETÍN: ORION 5, PERUZZI 5, TOBIO 6, CATA 7, MONZÓN 5, PABLO PÉREZ 8, CUBAS 7, GAGO 6, TEVEZ 8, PALACIOS 5, CALLERI 6 (FI), MELI 5, PAVÓN NC, BENTANCUR NC.

No hay comentarios:

Publicar un comentario