Salió
todo bien, redondito. Fue uno de esos partidos que, cuando terminan,
lo dejan a uno lleno, bien satisfecho. Esta vez sí se vio con
claridad a qué se juega: tenencia, circulación, utilización de
todo el ancho. Mucha gente en ataque y la pelota que corría por
abajo.
Carlitos,
con su sola presencia, ha fundado en estos tres partidos que lleva un
equipo nuevo. Claro que fueron muy diferentes los desarrollos ante
Belgrano y ante Banfield, determinado esto porque se trató de dos
rivales muy distintos en sus estilos pero lo que se señala es que,
en derredor de Carlitos, se potenciaron varios y se afirmó la idea.
Como si la influencia del gran jugador los hubiese liberado a todos.
Banfield
juega al palo y palo, eso es lo mejor que puede pasarnos. El Vasco
volvió a poner dos puntas más Carlitos y como lo destrabamos de
entrada, a los cinco ya estábamos 1-0, todo se hizo más sencillo.
Puede uno preguntarse que habría pasado si entraba esa que tuvieron
ellos de arranque, el tiro de Castillón en el travesaño y por de
pronto, es evidente que se hubiese tratado entonces de otro partido,
la desventaja nos hubiera condicionado. Pero no es de imaginar que
Banfield, por ponerse arriba, hubiese reculado. No es equipo de
“tutti atriqui”, así que la posibilidad de jugar, de
desplegarnos, igual la hubiéramos tenido.
La
jugada esa de Castillón fue el primer sintoma de que los problemas
íbmos a tenerlos en el flanco izquierdo nuestro, allí donde se
movía el negro Cuero, que fue el que empezó esa acción y la cruzó
para el otro lado. En ese primer tiempo hubo otras dos por la misma
vía, una que terminó con un tiro apenas desviado del propio Cuero y
otra en que de nuevo el negro la cruzó y de nuevo Castillón nos
apareció por el otro lado pero volvió a errarle al arco. Esto ya es
reiterado, juegue Monzón o juegue Colazo. Nos llegan por ahí porque
no hay volante por izquierda que achique espacios hacia atrás. Esta
vez, el que se movió por ese lado fue Gago y claro está que, así
planteadas las cosas, Monzón iba a tener mucho terreno libre delante
de él, allí donde se movió Cuero.
El
primer gol llegó rápido y nos tranquilizamos todos. Se juntaron
Carlitos y Pablo Pérez, que tuvo una gran noche, fue un socio
natural de Carlitos y se lució. Le dieron lugar a Carlitos para que
le pegara y ante el rebote que dio el arquero, allí estaba Pablo
para empujarla. Eso, volantes que lleguen, que pisen el área, que
acompañen la jugada, que no se queden mirando. Eso necesitamos y eso
tuvimos con Pablo. Lástima que justo ahora, nos va a faltar el
domingo.
Carlitos
andaba con ganas de pegarle siempre, muy predispuesto. No es que lo
hayan marcado mal, por lo general el que se movía cerca de él era
Domingo pero Banfield, por su forma de jugar, le dio a Carlitos los
metros cuadrados que necesitaba. Y Carlitos los hizo sufrir porque
está teniendo una movilidad infernal, no se para, siempre se muestra
y sus compañeros confían ciegamente en él, se la dan siempre.
El
segundo gol podría haber llegado antes, las condiciones estaban
dadas. Pudo haber sido, por ejemplo, en esa en que a Jony Calleri le
quedó para la zurda y le entró muy mal, después de otro rebote del
arquero, por tiro de Pablo Pérez.
Fue
importante que llegara por fin el segundo antes de irnos al descanso,
que lo dejáramos prácticamente terminado en un tiempo. Y ahí se
vio otra jugada en que la movimos de banda a banda. Apertura de
Carlitos para la izquierda, para Monzón (que más allá de los
problemas que tuvo con Cuero viene afirmándose), Fabián metió un
cambio perfecto y por el otro lado, en los últimos metros de cancha,
apareció de nuevo Pablo, para meterse, levantar la cabeza y tocarla
para atrás, para el remate definitorio de Jony.
Salimos
a jugar el segundo tiempo muy tranquilos, con gran parte del camino
recorrido y lo que le faltaba a la fiesta era el gol de Carlitos. El
primero desde su regreso, el que todos estábamos esperando. Y el gol
llegó. Impecable tiro libre. Bien fabricado el agujero, porque los
nuestros que estaban en la barrera se corrieron y Carlitos la puso
como con la mano, abajo y al palo del arquero, que pensó que se la
iba a pasar por arriba de la barrera y no tuvo reacción posible.
La
goleada pudo haber sido mayor, sobre todo después de que lo echaran
a Bianchi Arce por ese patadón que le dio a Jony Calleri pero Boca
eligió descansar. Descansar con la pelota, hacerla correr, juntarnos
y dejar que pasaran los minutos. El medio había estado bien parado
siempre, con una interesante reaparición de Cubitas y el fondo
estaba firme (el Cata está en un muy buen momento).
Una
producción para entusiasmarse. El equipo toma forma y los resultados
que se acumulan dan seguridad, confianza. Tenemos un crack, un as de
espadas para que sea él el punto de partida y en torno de él gira
el mundo. El Boca de Tevez marcha, el Boca de Tevez va.
EL
BOLETÍN: ORION 5, PERUZZI 5, TOBIO 6, CATA 7, MONZÓN 5, PABLO PÉREZ
8, CUBAS 7, GAGO 6, TEVEZ 8, PALACIOS 5, CALLERI 6 (FI), MELI 5,
PAVÓN NC, BENTANCUR NC.
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