domingo, 19 de julio de 2015

JONY ESCRIBIÓ UN POEMA POR LA VUELTA DE CARLITOS

Dijeron por radio Del Plata que fue el primer gol de rabona en la historia de Boca y debe ser. El invento de Jony Calleri quedará en todas las memorias, for ever. Este gil que escribe es de los que siempre ha sostenido que las rabonas, en general, parten de una insuficiencia técnica. Recurre a ellas el hombre que no maneja o no se tiene confianza con la otra pierna. La excepción es que el pie de apoyo sea el que está más cerca de la pelota, es entonces cuando no queda más remedio. La repentización de Jony para pegarle con la derecha por detrás de la zurda, la precisión para que pasara por arriba del arquero y los dos que cerraban y cayera dentro del arco, en un dibujo perfecto, es ya una postal que no va a abandonarnos.
Fue, el inolvidable gol de Jony, el sello de oro para la tarde de la vuelta de Carlitos. La Bombonera, lo sabíamos de antemano, se vistió de fiesta por el regreso de uno de nuestros hijos dilectos, uno con el que nos entendemos hasta donde los demás no entienden, un crack que tiene la azul y amarilla metida para siempre en la piel.
Buen partido de Carlitos. Faltó el gol que todos queríamos que hiciera, alguna vez sus compañeros hasta lo buscaron cuando no debían, el destino quiso que no pero bueno, no va a faltar oportunidad. Varias de sus intervenciones llevaron su sello de jerarquía. De entrada tiró un sombrero. Al final del primer tiempo dejó parado como un poste a uno de ellos, llegó al fondo, la cruzó al medio y el arquero tuvo que meter un manotazo desesperado. Mejor el segundo tiempo. El arquero le sacó un bombazo y otro bombazo sacudió el travesaño. Un par de pases filtrados suyos, uno para Peruzzi y otro a Gago, son para el manual de cómo debe jugarse en ataque. Carlitos está de vuelta y con él, nació un Boca nuevo.
El 2-1 final sobre Quilmes es un poco mentiroso, en el segundo tiempo pudo, debió haberse hecho una diferencia más amplia. La pelota corrió bien, prolijita y por el piso. Los jugadores se asociaron. La presencia de Carlitos pareciera que los potenció a todos. Claro que no debemos olvidarnos del primer tiempo, en que el Qulmes de Falcioni (viejo zorro, el Julio) nos quitó la bola y se llevó el partido para el campo nuestro. No recuperábamos, Pichi Erbes los tenía que correr a todos, Gago fallaba en las entregas.
Carlitos quedaba aislado de sus compañeros. Se cansó de no tocarla por tanto tiempo, tomó la decisión de dejar esa posición original, por detrás del Tucu y de Jony y se fue a explorar otros sectores. Apareció por la derecha, después por la izquierda, se instaló más arriba, buscó el partido hasta terminar por encontrarlo, ya en el segundo tiempo.
Menos mal que Quilmes no tiene punch. El único problema visible era que Canelo le ganaba a Peruzzi y Rolín no cerraba bien los espacios por detrás de Gino. No tenían peso en el área nuestra pero el control lo tenían ellos y se insinuaban fallas de coordinación en el triángulo Rolín-Cata-PIchi.
Recién a los 24 minutos se produjo una jugada en que se juntaron cuatro jugadores de Boca en ataque. Y dos minutos después, en la segunda, nos pusimos 1-0. El primer dato de la acción es que empezaban a aparecer algunos pases limpios de Gago. Él fue quien le dio la boca redonda a Pablo Pérez, que sigue asentándose. Después, se repitió la fórmula mágica de Junín: pase filtrado de Pablo, diagonal mortífera del Tucu. Primero tapó el arquero pero de segunda le quedó al Tucu.
Quilmes, como era de esperar, porque no viene consiguiendo resultados y la confianza no debe sobrarle, sintió el golpe y para el resto del primer tiempo empezamos a sentirnos más cómodos y seguros. Sin embargo, no puede pasarse por alto esa aparición de Canelo desde la izquierda que tuvo que tapar muy bien Orion. El susto llegó por el lugar de la cancha por el que más veníamos sufriendo pero lo que no se entiende es cómo se paró tan mal el Cata, el pique de Canelo lo dejó desnudo en su lentitud de movimientos, tenía que ganar él y perdió, llevaba ventaja y terminó corriendo de atrás.
Ya se dijo, el segundo tiempo dio como para que nos entusiasmemos. Mandó Boca y con idea claras, circulación y rotaciones. En los primeros cinco minutos ya tuvimos esas dos referidas de Carlitos. Y a los 7, la obra de arte de Jony.
Fue una pelota que perdieron ellos en ataque pero por la parte que nos toca, el manejo del contraataque fue inmaculado. El Tucu Palacios arrancó como una tromba, se los llevó puestos a todos y su descarga hacia la derecha para Calleri fue inmejorable en tiempo y forma. Jony pensó primero en el gol de Carlitos y no estaba mal, tocó para el medio pero se produjo un rebote. Mejor, así le quedó de nuevo a Jony que pudo despacharse con su creación irrepetible.
Claro está que, entre el golazo imponente de Jony y lo que significó la reaparición de Carlitos, para ellos tienen que ser todos los flashes. Pero no dejemos de reparar en la participación fundamental de Palacios para definir el partido. Autor del primero, gestor del segundo y no se trató del pase de Enrique a Maradona previo al segundo gol argentino contra Inglaterra en el 86. El despegue del Tucu cuando olió sangre fue formidable y la entrega para Calleri, profunda, de precisión quirúrgica. Permítase que este boludo saque chapa, porque desde este modesto foro siempre se lo valoró al Tucu. Y atenti, que Bianchi no lo veía, lo dejó ir dos veces.
¿Nos creímos que el segundo era el preludio de la goleada? Y, sí. Pero no pasó porque nos descontaron enseguida. Pelota parada, algo que históricamente han manejado bien los equipos de Falcioni pero no era necesario que les diéramos tantas facilidades. Llegó el centro de Gómez y miramos todos, Rolín lo perdió a Canelo y Orion se quedó atornillado a la raya, estilo arquero de metegol.
El 2-1 se mantuvo hasta el final y tampoco era necesario. No descuidemos el detalle porque veníamos de ganar 1-0 en Junín y con un solo gol de diferencia nunca se sabe. Tendría que haber llegado, por lo menos, el tercero. Pudo haber sido con la soberbia chilena del Cata que reventó de nuevo el travesaño. O con ese arranque incontenible de Jony por el medio, no tenían de donde agarrarlo, lástima que de última le entró muy abajo, hubiese sido otro golazo. El dato positivo fue que mantuvimos el control hasta el final y el dato negativo fue que no liquidamos.
Seguimos primeros. El próximo partido puede dar una pauta precisa de dónde estamos parados. Córdoba nos ha sido plaza siempre complicada, el Belgrano de Zielinski es chivo y encima, viene derecho. Si salimos bien parados, el paso hacia adelante habrá sido gigantesco. En caso contrario, tendremos que mirarnos de nuevo para adentro. Eso sí, ahora tenemos un auténtico as de espadas.



EL BOLETÍN: ORION 5, PERUZZI 4, ROLÍN 4, CATA 5, MONZÓN 5, GAGO 6, ERBES 6, PÉREZ 7, TEVEZ 7, PALACIOS 8, CALLERI 9 (FI), BENTANCUR 6, MELI NC.

No hay comentarios:

Publicar un comentario