Dijeron
por radio Del Plata que fue el primer gol de rabona en la historia de
Boca y debe ser. El invento de Jony Calleri quedará en todas las
memorias, for ever. Este gil que escribe es de los que siempre ha
sostenido que las rabonas, en general, parten de una insuficiencia
técnica. Recurre a ellas el hombre que no maneja o no se tiene
confianza con la otra pierna. La excepción es que el pie de apoyo
sea el que está más cerca de la pelota, es entonces cuando no queda
más remedio. La repentización de Jony para pegarle con la derecha
por detrás de la zurda, la precisión para que pasara por arriba del
arquero y los dos que cerraban y cayera dentro del arco, en un dibujo
perfecto, es ya una postal que no va a abandonarnos.
Fue,
el inolvidable gol de Jony, el sello de oro para la tarde de la
vuelta de Carlitos. La Bombonera, lo sabíamos de antemano, se vistió
de fiesta por el regreso de uno de nuestros hijos dilectos, uno con
el que nos entendemos hasta donde los demás no entienden, un crack
que tiene la azul y amarilla metida para siempre en la piel.
Buen
partido de Carlitos. Faltó el gol que todos queríamos que hiciera,
alguna vez sus compañeros hasta lo buscaron cuando no debían, el
destino quiso que no pero bueno, no va a faltar oportunidad. Varias
de sus intervenciones llevaron su sello de jerarquía. De entrada
tiró un sombrero. Al final del primer tiempo dejó parado como un
poste a uno de ellos, llegó al fondo, la cruzó al medio y el
arquero tuvo que meter un manotazo desesperado. Mejor el segundo
tiempo. El arquero le sacó un bombazo y otro bombazo sacudió el
travesaño. Un par de pases filtrados suyos, uno para Peruzzi y otro
a Gago, son para el manual de cómo debe jugarse en ataque. Carlitos
está de vuelta y con él, nació un Boca nuevo.
El
2-1 final sobre Quilmes es un poco mentiroso, en el segundo tiempo
pudo, debió haberse hecho una diferencia más amplia. La pelota
corrió bien, prolijita y por el piso. Los jugadores se asociaron. La
presencia de Carlitos pareciera que los potenció a todos. Claro que
no debemos olvidarnos del primer tiempo, en que el Qulmes de Falcioni
(viejo zorro, el Julio) nos quitó la bola y se llevó el partido
para el campo nuestro. No recuperábamos, Pichi Erbes los tenía que
correr a todos, Gago fallaba en las entregas.
Carlitos
quedaba aislado de sus compañeros. Se cansó de no tocarla por tanto
tiempo, tomó la decisión de dejar esa posición original, por
detrás del Tucu y de Jony y se fue a explorar otros sectores.
Apareció por la derecha, después por la izquierda, se instaló más
arriba, buscó el partido hasta terminar por encontrarlo, ya en el
segundo tiempo.
Menos
mal que Quilmes no tiene punch. El único problema visible era que
Canelo le ganaba a Peruzzi y Rolín no cerraba bien los espacios por
detrás de Gino. No tenían peso en el área nuestra pero el control
lo tenían ellos y se insinuaban fallas de coordinación en el
triángulo Rolín-Cata-PIchi.
Recién
a los 24 minutos se produjo una jugada en que se juntaron cuatro
jugadores de Boca en ataque. Y dos minutos después, en la segunda,
nos pusimos 1-0. El primer dato de la acción es que empezaban a
aparecer algunos pases limpios de Gago. Él fue quien le dio la boca
redonda a Pablo Pérez, que sigue asentándose. Después, se repitió
la fórmula mágica de Junín: pase filtrado de Pablo, diagonal
mortífera del Tucu. Primero tapó el arquero pero de segunda le
quedó al Tucu.
Quilmes,
como era de esperar, porque no viene consiguiendo resultados y la
confianza no debe sobrarle, sintió el golpe y para el resto del
primer tiempo empezamos a sentirnos más cómodos y seguros. Sin
embargo, no puede pasarse por alto esa aparición de Canelo desde la
izquierda que tuvo que tapar muy bien Orion. El susto llegó por el
lugar de la cancha por el que más veníamos sufriendo pero lo que no
se entiende es cómo se paró tan mal el Cata, el pique de Canelo lo
dejó desnudo en su lentitud de movimientos, tenía que ganar él y
perdió, llevaba ventaja y terminó corriendo de atrás.
Ya
se dijo, el segundo tiempo dio como para que nos entusiasmemos. Mandó
Boca y con idea claras, circulación y rotaciones. En los primeros
cinco minutos ya tuvimos esas dos referidas de Carlitos. Y a los 7,
la obra de arte de Jony.
Fue
una pelota que perdieron ellos en ataque pero por la parte que nos
toca, el manejo del contraataque fue inmaculado. El Tucu Palacios
arrancó como una tromba, se los llevó puestos a todos y su descarga
hacia la derecha para Calleri fue inmejorable en tiempo y forma. Jony
pensó primero en el gol de Carlitos y no estaba mal, tocó para el
medio pero se produjo un rebote. Mejor, así le quedó de nuevo a
Jony que pudo despacharse con su creación irrepetible.
Claro
está que, entre el golazo imponente de Jony y lo que significó la
reaparición de Carlitos, para ellos tienen que ser todos los
flashes. Pero no dejemos de reparar en la participación fundamental
de Palacios para definir el partido. Autor del primero, gestor del
segundo y no se trató del pase de Enrique a Maradona previo al
segundo gol argentino contra Inglaterra en el 86. El despegue del
Tucu cuando olió sangre fue formidable y la entrega para
Calleri, profunda, de precisión quirúrgica. Permítase que este
boludo saque chapa, porque desde este modesto foro siempre se lo
valoró al Tucu. Y atenti, que Bianchi no lo veía, lo dejó ir dos
veces.
¿Nos
creímos que el segundo era el preludio de la goleada? Y, sí. Pero
no pasó porque nos descontaron enseguida. Pelota parada, algo que
históricamente han manejado bien los equipos de Falcioni pero no era
necesario que les diéramos tantas facilidades. Llegó el centro de
Gómez y miramos todos, Rolín lo perdió a Canelo y Orion se quedó
atornillado a la raya, estilo arquero de metegol.
El
2-1 se mantuvo hasta el final y tampoco era necesario. No descuidemos
el detalle porque veníamos de ganar 1-0 en Junín y con un solo gol
de diferencia nunca se sabe. Tendría que haber llegado, por lo
menos, el tercero. Pudo haber sido con la soberbia chilena del Cata
que reventó de nuevo el travesaño. O con ese arranque incontenible
de Jony por el medio, no tenían de donde agarrarlo, lástima que de
última le entró muy abajo, hubiese sido otro golazo. El dato
positivo fue que mantuvimos el control hasta el final y el dato
negativo fue que no liquidamos.
Seguimos
primeros. El próximo partido puede dar una pauta precisa de dónde
estamos parados. Córdoba nos ha sido plaza siempre complicada, el
Belgrano de Zielinski es chivo y encima, viene derecho. Si salimos
bien parados, el paso hacia adelante habrá sido gigantesco. En caso
contrario, tendremos que mirarnos de nuevo para adentro. Eso sí,
ahora tenemos un auténtico as de espadas.
EL
BOLETÍN: ORION 5, PERUZZI 4, ROLÍN 4, CATA 5, MONZÓN 5, GAGO 6,
ERBES 6, PÉREZ 7, TEVEZ 7, PALACIOS 8, CALLERI 9 (FI), BENTANCUR 6,
MELI NC.
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