lunes, 27 de julio de 2015

TAREA CUMPLIDA

Veintisiete minutos con dos menos y aguantamos. Un resultado clave en un partido que se suponía tan difícil como lo fue. Claro que con complicaciones que nadie hubiese podido adivinar. Se jugó a lo que podía jugarse y se llegó al objetivo.
Cuando estuvimos once contra once, en el primer tiempo, el juego fue una maraña en el medio que ni ellos ni nosotros logramos desatar. El Vasco se lo imaginaba, por eso jugó con Bentancur desde el principio. No anduvo bien, el pibe, se perdió. Pusimos tres volantes de buen manejo pero se hizo difícil salir limpio desde la mitad.
Belgrano tampoco podía, Zelarrayán quedó amurado contra un costado y no nos llegaban. Todo cortado, todo friccionado, a Carlitos Tevez lo rodeaban y lo zamarreban. Igual, a Carlitos se les hacía muy difícil quitarle la pelota pero los espacios y los hombres libres para seguir con la jugada no aparecían. El detalle que iba a hacerse fundamental fue que, en medio del entrevero, de la nada, quedamos con dos amonestados contra ninguno.
El primer tiro al arco franco fue uno de Pablo Pérez que Olave contuvo sin problemas. En verdad, le sacamos jugo a las piedras porque en la primera oportunidad que tuvimos, facturamos y ya iban 36 minutos. Ahora sí, apareció un espacio, gran pase filtrado de Carlitos para la subida de Peruzzi, que ya venía mostrándose mucho. Gino la puso bien, para atrás, no a cualquier parte sino a favor de los compañeros que llegaban. Gago primero le pegó mal con derecha pero tuvimos la suerte de que ellos se enredaran y no terminaran de sacarla. El zurdazo posterior de Fernando también salió medio mordido pero fue suficiente para que Olave no pudiera controlarla y fuera gol. Gran noticia en un partido que parecía no haber forma de destrabarlo.
Lástima que no liquidamos en esa contra que armó Pichi Erbes. Ellos se habían desarmado, en esa contamos por única vez con mucho terreno pero Jony Calleri, que recibió por izquierda la descarga de Pichi, le pegó muy mal. Se veía que estaba molesto con la máscara, Jony y en el segundo tiempo se la sacó y listo, tal como alguna vez hiciera el Loco Palermo.
El segundo tiempo, con el debut de Tobio por Rolín (¿otra lesión muscular del uru?) lo pensamos para esperar y salir rápido, lo más sencillo. Pichi Erbes estaba jugando un partido bárbaro, siempre bien parado y Gago, después del gol, había crecido. Si se juntaba con Carlitos, ahí iba a estar la llave.
Pudieron habernos empatado con esa que Parodi tiró afuera. Orion, que en general anduvo bien, con mucha autoridad y presencia, en esa había dado un rebote frontal innecesariamente largo. Pero estábamos bien asentados, el equipo se veía seguro. Todo empezó a complicarse con la inmediata expulsión de Pablo Pérez, por segunda amarilla. Se durmió el Vasco, lo iba a reconocer después pero no basta con que lo reconozca. Estaba más que cantado, era una obviedad que en el siguiente foul de Pablo nos quedábamos con diez y Pablo no es jugador que aguante bien con una amarilla, sabemos que en cualquier momento se le va la gamba.
Los ocho minutos que jugamos diez contra once fueron el peor momento, se nos movió el piso, acusamos el impacto. En ese breve lapso hubo un tiro de Prediger que atajó Orion y un cabezazo alto de Farré. Quedaba más de medio tiempo cuando se fue expulsado Peruzzi por roja directa. Estaba jugando un buen partido, Gino pero en esa le faltó cancha, le faltó viveza, entró como un gil y nos dejó con nueve.
Brillos no íbamos a pretender pero la demostración de Boca, con dos tipos menos (y quedaba una eternidad), fue de madurez, de solvencia, de saber lo que había que hacer. El Cabezón Meli y el Chapa Fuenzalida, que entraron, entendieron de que se trataba. La última línea estaba sólida. Tobio y el Cata, que prácticamente no tuvo errores en todo el partido, se complementaron a la perfección y Fabi Monzón, a quien siempre le tenemos miedo, esta vez estuvo muy metido. Pichi continuó muy parejo, cubriendo muchos metros, siempre haciendo lo justo. Y Fernando se sacó el smoking, se arremangó y metió todo lo que había que meter.
En cuanto a Carlitos, que quedó solito, con media cancha para él contra todos los defensores, dio otra muestra de lo gran jugador que él. Juntaba de a cuatro o cinco tipos y le daban y le daban, lo desacomodaban, lo empujaban pero él aguantaba, fabricó un montón de interrupciones del juego y permitió que todos descansáramos.
Belgrano se nubló, menos mal. No supo cómo jugar con dos tipos de más. Metió un montón de centros y cuando pudo buscar el arco, no le acertó. Hubo una que nos atravesó el área chica sin que llegara nadie, otra que Luján cruzó tanto que salió por el otro costado y un par en que Zelarrayán agachó la cabeza y quiso hacer lo que no se podía.
Se adivinaba que iba a ser chivo, fue chivo, tuvimos que jugarlo en circunstancias difíciles, se presentaron situaciones inesperadas pero ganamos. Boca dio una prueba de consistencia en Córdoba, aprobó un examen. Ojalá los próximos partidos afirmen esa sensación.


EL BOLETÍN: ORION 6, PERUZZI 5, ROLÍN 5, CATA 7, MONZÓN 6, PÉREZ 4, GAGO 7, ERBES 8, BENTANCUR 4, TÉVEZ 8, CALLERI 5 (FI), TOBIO 6, MELI 6, FUENZALIDA 6. 

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