Veintisiete
minutos con dos menos y aguantamos. Un resultado clave en un partido
que se suponía tan difícil como lo fue. Claro que con
complicaciones que nadie hubiese podido adivinar. Se jugó a lo que
podía jugarse y se llegó al objetivo.
Cuando
estuvimos once contra once, en el primer tiempo, el juego fue una
maraña en el medio que ni ellos ni nosotros logramos desatar. El
Vasco se lo imaginaba, por eso jugó con Bentancur desde el
principio. No anduvo bien, el pibe, se perdió. Pusimos tres volantes
de buen manejo pero se hizo difícil salir limpio desde la mitad.
Belgrano
tampoco podía, Zelarrayán quedó amurado contra un costado y no nos
llegaban. Todo cortado, todo friccionado, a Carlitos Tevez lo
rodeaban y lo zamarreban. Igual, a Carlitos se les hacía muy difícil
quitarle la pelota pero los espacios y los hombres libres para seguir
con la jugada no aparecían. El detalle que iba a hacerse fundamental
fue que, en medio del entrevero, de la nada, quedamos con dos
amonestados contra ninguno.
El
primer tiro al arco franco fue uno de Pablo Pérez que Olave contuvo
sin problemas. En verdad, le sacamos jugo a las piedras porque en la
primera oportunidad que tuvimos, facturamos y ya iban 36 minutos.
Ahora sí, apareció un espacio, gran pase filtrado de Carlitos para
la subida de Peruzzi, que ya venía mostrándose mucho. Gino la puso
bien, para atrás, no a cualquier parte sino a favor de los
compañeros que llegaban. Gago primero le pegó mal con derecha pero
tuvimos la suerte de que ellos se enredaran y no terminaran de
sacarla. El zurdazo posterior de Fernando también salió medio
mordido pero fue suficiente para que Olave no pudiera controlarla y
fuera gol. Gran noticia en un partido que parecía no haber forma de
destrabarlo.
Lástima
que no liquidamos en esa contra que armó Pichi Erbes. Ellos se
habían desarmado, en esa contamos por única vez con mucho terreno
pero Jony Calleri, que recibió por izquierda la descarga de Pichi,
le pegó muy mal. Se veía que estaba molesto con la máscara, Jony y
en el segundo tiempo se la sacó y listo, tal como alguna vez hiciera
el Loco Palermo.
El
segundo tiempo, con el debut de Tobio por Rolín (¿otra lesión
muscular del uru?) lo pensamos para esperar y salir rápido, lo más
sencillo. Pichi Erbes estaba jugando un partido bárbaro, siempre
bien parado y Gago, después del gol, había crecido. Si se juntaba
con Carlitos, ahí iba a estar la llave.
Pudieron
habernos empatado con esa que Parodi tiró afuera. Orion, que en
general anduvo bien, con mucha autoridad y presencia, en esa había
dado un rebote frontal innecesariamente largo. Pero estábamos bien
asentados, el equipo se veía seguro. Todo empezó a complicarse con
la inmediata expulsión de Pablo Pérez, por segunda amarilla. Se
durmió el Vasco, lo iba a reconocer después pero no basta con que
lo reconozca. Estaba más que cantado, era una obviedad que en el siguiente foul de Pablo
nos quedábamos con diez y Pablo no es jugador que aguante bien con
una amarilla, sabemos que en cualquier momento se le va la gamba.
Los
ocho minutos que jugamos diez contra once fueron el peor momento, se
nos movió el piso, acusamos el impacto. En ese breve lapso hubo un tiro
de Prediger que atajó Orion y un cabezazo alto de Farré. Quedaba
más de medio tiempo cuando se fue expulsado Peruzzi por roja
directa. Estaba jugando un buen partido, Gino pero en esa le faltó
cancha, le faltó viveza, entró como un gil y nos dejó con nueve.
Brillos
no íbamos a pretender pero la demostración de Boca, con dos tipos
menos (y quedaba una eternidad), fue de madurez, de solvencia, de
saber lo que había que hacer. El Cabezón Meli y el Chapa
Fuenzalida, que entraron, entendieron de que se trataba. La última
línea estaba sólida. Tobio y el Cata, que prácticamente no tuvo
errores en todo el partido, se complementaron a la perfección y Fabi
Monzón, a quien siempre le tenemos miedo, esta vez estuvo muy
metido. Pichi continuó muy parejo, cubriendo muchos metros, siempre
haciendo lo justo. Y Fernando se sacó el smoking, se arremangó y
metió todo lo que había que meter.
En
cuanto a Carlitos, que quedó solito, con media cancha para él
contra todos los defensores, dio otra muestra de lo gran jugador que
él. Juntaba de a cuatro o cinco tipos y le daban y le daban, lo
desacomodaban, lo empujaban pero él aguantaba, fabricó un montón
de interrupciones del juego y permitió que todos descansáramos.
Belgrano
se nubló, menos mal. No supo cómo jugar con dos tipos de más.
Metió un montón de centros y cuando pudo buscar el arco, no le
acertó. Hubo una que nos atravesó el área chica sin que llegara
nadie, otra que Luján cruzó tanto que salió por el otro costado y
un par en que Zelarrayán agachó la cabeza y quiso hacer lo que no
se podía.
Se
adivinaba que iba a ser chivo, fue chivo, tuvimos que jugarlo en
circunstancias difíciles, se presentaron situaciones inesperadas
pero ganamos. Boca dio una prueba de consistencia en Córdoba, aprobó
un examen. Ojalá los próximos partidos afirmen esa sensación.
EL
BOLETÍN: ORION 6, PERUZZI 5, ROLÍN 5, CATA 7, MONZÓN 6, PÉREZ 4,
GAGO 7, ERBES 8, BENTANCUR 4, TÉVEZ 8, CALLERI 5 (FI), TOBIO 6, MELI
6, FUENZALIDA 6.
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