sábado, 16 de julio de 2016

SE NOS FUE UN TRICAMPEÓN

Buen central, Alejandro Giuntini. Seguro, con presencia, buen juego aéreo, hasta con facha (factor de peso, no vaya a creerse). Llegó a Boca medio como que de relleno, le ganó el puesto a Marchesini, formó una buena dupla con Juan Simón, después también con Medero y fue titular fijo en el campeón del Apertura 92.
La tarde de la vuelta olímpica, contra San Martín de Tucumán, se trepó al alambrado de atrás del arco de Casa Amarilla, el alambrado cedió y terminó con la cara lastimada.
Poco antes, había hecho uno de los goles en la final de la Copa Master, con Cruzeiro, en la cancha de Vélez, el otro fue de Chiche Soñora.
Aire de intelectual, pose de reflexivo, decía que “el fútbol no era lo más importante” y a uno lo dejaba pensando pero después, en la cancha, uno sabía y sentía que no se guardaba nada.
Quedó muy marcado por aquel episodio en la cancha de Vélez, cuando lo suspendieron porque, oficialmente, llegó tarde a un control antidopng. Quedó demostrado, para quien haya querido entenderlo, que el médico se había ido antes del límite horario pero marchamos, Giuntini y Boca, lo suspendieron y nos dieron el partido por perdido, para regocijo de la mitad menos uno.
De última, en el 94, Menotti lo colgó. No era de quedarse callado, Giuntini y Menotti, aunque la va de superado y abierto, no es de digerir que se le planten.
Poco más de dos años con nosotros y tres títulos, porque además del Máster y del Apertura 92 también estuvo en la Copa de Oro del 93.
Su carrera posterior a Boca no tuvo relieve, colgó los piparulos temprano y se dedicó a otra cosa, era un jugador que escapaba de los estereotipos que todos tenemos incorporados.
Había debutado en primera, en Vélez, precisamente en La Bombonera, una tarde en que se fueron festejando un empate, como no podía ser de otro modo. Él fue figura, entró por los ojos con su estampa, sus crenchas rubias y al otro día estuvo en todos los diarios y en todos los canales, of course.


Una leucemia acaba de llevárselo para el otro lado, en su Mar del Plata, muy prematuramente, sólo tenía 49 años. Los que tenemos buena memoria lo recordaremos, seguiremos valorando lo que nos dio, Alejandro Giuntini.

No hay comentarios:

Publicar un comentario