La
verdad es que vamos primeros con alguna holgura, no perdíamos desde
la primera fecha, llevábamos más de un año invictos en La
Bombonera por AFA pero la sensación es que caminamos siempre por una
cornisa. A la realidad no hay con qué darle.
Es,
un poco, cuestión de estilo. Se toman riesgos, tenemos un 5 que es
un gran pasador pero corta poco, los dos
laterales atacan mejor de lo que defienden y los centrales no son
jugadores para aguantar partidos. Se eligió jugar así y nos
atendremos a las consecuencias, al fin y al cabo no nos va tan mal.
Con
Talleres se empezó mal, porque en los primeros veinte la tenían más
ellos que nosotros y Rossi le sacó ese bombazo a Reynoso. Se
encontró la manija en el medio, con Fernando y Pablo y se empezó a
jugar, por momentos bien. Peruzzi incontenible por la derecha, por
ahí entrábamos.
Tres
claras en cinco minutos antes del gol. El gol, jugada viejísima que
nunca perderá vigencia: corner (de Pablo) al primer palo, uno
(Benedetto) que la roza dejando a todos los que defienden en bolas y
por atrás, Junior Benítez para meterla. Tal vez los de Talleres ni
se habían dado cuenta de que Junior estaba en la cancha, como todos
nosotros.
Hasta
el final del primer tiempo, Talleres nunca había recuperado la
apostura que se le había visto al principio. Era todo nuestro, era
el momento de liquidar, no liquidamos. Y esto sí que es
imperdonable, fue como si nos retiráramos al vestuario antes de que
Penel diera por terminada la etapa. La jugada del primer gol de
Talleres, saque largo de Rossi a un lugar de la cancha donde sólo
había uno de ellos (Guiñazú), nos agarra fatalmente abiertos,
quizá desatentos. La armaron bien Ramis y Reynoso pero las
libertades con que Ramis se nos va hasta el área y queda cara a cara
con Rossi, con los centrales desacomodados, es inexcusable.
Hasta
entonces el Chaco había andado bien, firme, fuerte, decidido.
Vergini no, dubitativo, inseguro con la pelota. Iba a mejorar después pero se nos descuajeringó el Chaco. Como fuere, volvió a demostrarse que en ese
lugar de la cancha, con esos nombres, nunca vamos a contar con las
garantías suficientes.
El
segundo tiempo de Boca fue malo de punta a punta. Mucho tiempo en
campo de ellos pero nada de elaboración. Peruzzi, el hombre clave
del primer tiempo, casi no volvió a pasar. Por ahí se estacionó
Pavón para que volviéramos a verlo como lo viéramos, empieza bien
la mayoría de sus participaciones y las termina inexorablemente mal.
Benedetto, jugando por mucho tiempo de espaldas a los centrales de
ellos, no tuvo ninguna.
Si
repasamos jugadas, la mejor construcción fue la de Bou en el palo,
excelente pase de Gago para la llegada de Fabra, Frank hacia atrás y
Bou como venía, bien cruzada, lástima que no le salió quince
centímetros más para adentro.
Otra
buena fue una larga que puso Pablo para Benedetto pero el arquero
“leyó bien la jugada”, como se dice ahora, voló para adelante y
anticipó. Después, un tiro desde afuera de Gago y otro de
Bentancur, éste cuando ya perdíamos, las dos las sacó el arquero,
Herrera (que es de los mejores del campeonato). Pocas asociaciones,
todo forzado, dependencia de alguna inspiración individual.
Fue
en esta parte del juego que nos acordamos de Centurión. El
Wachiturro es de esos jugadores nacidos para romper un partido como
éste, para revolotear, pedirla y encontrar alguna solución. Lo
extrañamos.
En
cuanto al penal no cobrado, nobleza obliga, en la cancha tuve la
misma percepción que Penel, fue muy rápìda, supuse que no podía
haber intención. Cuando volví a verla por tele cambié, la puta que
lo parió, Juancito Komar abre mucho el brazo derecho, era penal, qué
va a hacer...
Una
vez más este gil apunta: Guillermo suele armar mal el banco. Es como
si sentara jugadores allí por compromiso, por nombre. Lo más
parecido a Centurión que tenemos es Solís. Pero Solís ni siquiera
se concentró, sí concentró el Chelo Torres. ¿Está lesionado,
Solís? Nadie lo informó. Tener juntos a Jara, Barrios y Zuqui es
ocioso, con dos de los tres se cubre cualquier eventualidad. No había
entre los suplentes un delantero externo. Entonces se lesiona Junior
(ahí volvimos a acordarnos de que estaba) y entra Bou. Bou por una
banda va a estar incómodo, más por la izquierda como apareció al
principio y si va para el medio se va a superponer con Benedetto, no
parece que puedan complementarse. Hace pocos días Guillermo dijo que
no descartaba poner a Benedetto y Bou juntos pero que no lo veía
fácil. Al segundo partido, terminan jugando juntos. Una
incoherencia.
Con
el transcurrir de los minutos se notaba que Talleres, con o sin la
pelota, estaba cada vez más cómodo. Esperando para dar el zarpazo.
Tiene al inoxidable Guiñazú que les transmite tranquilidad a sus
compañeros en los peores momentos y tiene a ese zurdo Reynoso que la
trata bien, la juega redonda. Cuando entró el Tucu Palacios nos
terminaron de revolver los papeles. El Tucu, estacionado por la
izquierda (la derecha nuestra), nos halló el talón de Aquiles. Ya
antes del segundo gol tuvo esa que terminó con remate por arriba del
travesaño. Alerta amarilla de la que no tomamos nota.
Y
el gol,.. ¡Ay, Gino! No es la primera vez que pasa que un lateral
quiera jugar con las rayas de la cancha, es una tentación dejarla
salir. Pero lo más seguro es tocarla, Gino. Palacios, que estaba
encendido, la ganó por un resquicio por donde no parecía que
pudiese ganarla, no lo esperaba ningún defensor nuestro, todos
desacomodados otra vez. A Rescaldani alcanzaron a taparlo pero a
Reynoso le quedó servida para meterla abajo.
Quedaban
pocos minutos y Boca ya desde antes venía cada vez más confundido,
más desprolijo. No era de esperar que, en desventaja, fuéramos a
serenarnos para encontrar el camino. Desde ahí hasta el final fue
todo sucio, a los empujones, salvo la de Bentancur desde afuera, ya
referida, que sacó el arquero.
Seamos
claros: con este plantel y esta conducción vamos a jugar siempre
dentro de los mismos lineamientos, cosas como las que nos pasaron con
Talleres podrían volver a pasarnos en cualquier momento. Seguimos
primeros. Los demás, en general, tienen más problemas que nosotros.
A lo mejor nos alcanza...
EL
BOLETÍN: ROSSI 6, PERUZZI 4, VERGINI 5, INSAURRALDE 5, FABRA 6,
PABLO PÉREZ 5, GAGO 6, BENTANCUR 4, PAVÓN 4, BENEDETTO 4, BENÍTEZ
4 (FI), BOU 5, BARRIOS 4.
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