domingo, 12 de marzo de 2017

VOLVIÓ EL FÚTBOL, BOCA SIGUE

Dominio absoluto, sostenido, incontrastable en todo el segundo tiempo. Temblores palpables, inseguridades expresas en la primera media hora de juego, antes y después del 1-0.
A Boca le llevó mucho tiempo terminar de meterse en el partido. Banfield salió más conectado, más armónico, hasta más determinado. Es una característica que se da muchas veces porque el que juega contra Boca se juega la vida, es una ocasión especial, sabe que lo están mirando todos, sabe que un buen resultado rebota al instante por todo el mundo. Esto siempre ha sido y será así. Ojo con dar ventaja, ojo que si salimos a jugar un partido más contra un rival que se juega el partido de su historia, podemos quedar mal parados desde el primer segmento. Pudo haber pasado en Banfield. Por suerte, no pasó.
La predisposición, el entusiasmo con que salieron se vio en la primera jugada, cuando lo fueron a buscar muy mal a Gago. Herrera dio bien ley de ventaja pero de inmediato, cuando Fernando (gil) la devolvió, lo amonestó. Está bien pero... ¿y la amarillita por la murra que le habían metido antes, don Darío?...
En ese largo rato en que imponían vitalidad en el medio, llegaban antes a la pelota y nos ganaban las divididas, tuvieron algunas insinuaciones y una clara. Las insinuaciones llegaban por los costados. Bertolo, de entrada, lo dejó atrás a Jara con una facilidad pasmosa, después la terminó mal, menos mal. Por el otro flanco, el Chaco Insaurralde y Frank Fabra no coordinaban, dejaban espacios y por allí ganaba Sperduti. Precisamente, por ahí estuvo la clara, centro bajo de Sperduti al primer palo que Darío Cvitanich, frente al arco, conectó desviado.
Después, en esa que terminaba en gol de Cvitanich pero que se invalidó por off side de Bertolo, estuvieron bien Belatti y Herrera, que la cuenten como quieran. Bertolo “intentò jugar claramente un balón que estaba cerca de él” y su acción “tuvo impacto en un adversario” (Rossi). Son las palabras del reglamento.
Llegamos una vez y fue gol. Buenísima la del negro Fabra, desequilibrando gente por su lateral, pisando fuerte en el área y cruzándola para que la metiese el que llegara. Llegó Benedetto y fue gol. Había sido tema largamente conversado, la decisión de Guillermo de sostener a Benedetto, a pesar del buen momento de Bou. No daba para tanto pero somos Boca. Pudo Guillermo haber puesto a Bou y hubiera estado bien. Lo dejó a Benedetto y también está bien. No es que Benedetto viniera siendo un desastre en los últimos diez partidos ni mucho menos. ¿Cuántos partidos había jugado después de aquel exquisito gol a San Lorenzo, cuando se lesionó? Cuatro. Guillermo respaldó a un jugador al que hoy tiene por titular. El jugador le respondió. Se pueden hacer las encuentas que se quieran, que opinen Yanina Latorre y Pachano pero decide el técnico. Hasta se llegó a decir que lo ponía por lo que su pase le había costado al club. ¡Qué bajeza!... Hay uno de la radio que a Walter lo anda llamando “El Palermo Negro”... ¡Muchachos!...
Después del gol, durante un rato, siguieron mandando ellos. Allí fue cuando se produjo la que Rossi le sacó a Sperduti. Como con Colón, a Rossi se le presentó una mortal (una sola) y la sacó. Otro temita con que los medios se hicieron un picnic, el del arquero. En este caso, se trataba de una puja entre dos jugadores que no están consolidados, Werner no tenía un lugar ganado. Guillermo eligió a Rossi y Rossi también le respondió. Tiene presencia, inspira confianza, Rossi.
Banfield perdió intensidad en el final del primer tiempo. Así pudimos llegar al descanso más tranquilos. El segundo tiempo, todo nuestro. Se paró bien la mitad de la cancha. Crecieron mucho el Negro Barrios y Bentancur a los costados de Fernando. Wilmar fue incontenible en el ida y vuelta. No faltó nunca a la hora de recuperar y llegó al área rival firme. A Rodrigo se lo ve muy mejorado, madurado, prolijo con la pelota y corriendo bien, metiendo como el que más. Por otra parte, Centurión empezó a encontrarse más con la bola y a hacer pesar su gambeta. Pasesito magistral de Ricky ésa para Benedetto, que dejó atrás al arquero pero se abrió mucho, buena jugada.
El segundo gol, simple, rápida y perfecta. Salida desde el fondo, la peinada de Cristian Pavón, Barrios en posición de ataque, la descarga para el medio y otra vez, Darío, presente, donde tiene que estar el 9, en el momento en que tiene que estar, toque y adentro, así se hace.
Pudo haberse hecho más amplio en el último tramo, ya sin Centurión ni Benedetto, con Junior Benítez y Bou. El arquero le sacó una a Frank que hubiese sido golazo. Algunas se perdieron por esa mala costumbre de Pavón de agachar la cabeza. Tenés una facilidad de desequilibrio en el uno contra uno que se ve en pocos jugadores pero vas a tener que ajustar los finales, Cristianito. Si no, te vamos a perder la paciencia, hijo.
¡Qué boludez la de Sebastián Pérez! Cinco minutos en la cancha y reacciona con un manotazo por un foul que no tenía nada de particular. El de Banfield, el tal Cecchini, se tira como si le hubiese agarrado un ataque de epilepsia pero el manotazo estuvo y no se entiende, no puede aceptarse.
¡Por fin volvió el fútbol, che! Ya no se podía más. Y Boca sigue arriba de todos. Vamos a ver cómo sigue esto. Guillermo repite cada vez que puede que la partida de Carlitos Tevez no nos va a salir gratis. Se necesita, básicamente, que el aplomo y la consistencia del segundo tiempo se extiendan. Que no nos expongamos como en la primera media hora. Hay que trabajarlo. Pero mientras ganemos, todo se hace más fácil, tranquilos.

EL BOLETÍN: ROSSI 7, JARA 5, VERGINI 5, INSAURRALDE 5, FABRA 8, BARRIOS 7, GAGO 6, BENTANCUR 7, PAVÓN 5, BENEDETTO 8, CENTURIÓN 7 (FI), BENÍTEZ 6, BOU 6, SEBASTIÁN PÉREZ NC (ME GUARDO LAS GANAS DE PONERLE 1).



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