domingo, 5 de marzo de 2017

¿O ME EQUIVOCO?

  1. Mientras exista un solo jugador al que se le deba un solo mango, a los futbolistas en su conjunto les asiste el derecho de implementar una medida de fuerza como mejor les parezca. La integridad de Marchi y la transparencia de la conducción de Agremiados la discutimos otro día.
  2. Durante 45 años Grondona se manejó tirándoles salvavidas al club que lo necesitara, además de prebendas en particular para dirigentes fieles, a cambio de lealtades y brazos derechos en alto cada vez que hiciera falta. Sin obviar, claro está, las políticas de terror para cuando alguien se saliera del corral. Las consecuencias se pagan ahora.
  3. El presidente de la Nación persigue desde hace 25 años la inclusión de las sociedades anónimas en el fútbol. Siempre rebotó, hasta ahora. Hoy está ante su gran oportunidad. Va a ahorcar a los clubes más vulnerables hasta llevarlos a donde quiere. Después, no cuesta nada imaginar a distintos testaferros suyos al frente de Temperley SA, Sarmiento SA, Atlanta SA, etcétera.
  4. Más allá del megaproyecto a largo (o mediano) plazo del presidente de la Nación, en la coyuntura, el gobierno nacional ya no soporta la falta de fútbol. Lo necesita (pan y circo o mejor dicho, a falta de pan, circo) a como dé lugar. Casi tanto como los clubes. Nunca imaginaron el gobierno y el presidente (la imaginación no es uno de sus atributos más destacados) que esto iba a llegar tan lejos. Si se tratase de cualquier otro gremio, ya habrían ganado por abandono. Pero están metidos en una puja contra el único gremio que jamás perdió una huelga en la historia del sindicalismo argentino.
  5. En su desesperación y ante la falta de soluciones (la única solución sencilla es que de algún lado aparezca la guita y se le acredite hasta el último mango al último de los jugadores del ascenso), los dirigentes analizaron la posibilidad de que, mientras unos partidos se postergaran, otros se jugaran con juveniles. De modo que, una vez que aquellos cuyos partidos hubieran sido postergados jugaran con profesionales, iban a disponer de una evidente ventaja sobre aquellos otros que se hubiesen visto compelidos a jugar con juveniles. Peor aún, hasta pareció existir en algún momento la posibilidad de que equipos de profesionales se enfrentaran con otros de juveniles. Ya ha pasado otras veces, no hubiera sido nuevo. Tan perdidos andan que amenazaron con “pérdida de puntos”. No advirtieron que la quita de puntos no es un problema para los jugadores sino para ellos mismos, para los dirigentes. Es decir, se amenazaron a sí mismos.
  6. No vaya a creerse que cuando Clarín vuelva a ser dueño del fútbol y haya que garpar para verlo, esto se solucionará. Lo que va a pasar es que Clarín acentuará las diferencias en el reparto de la torta porque a Clarín hay unos pocos clubes que le interesan y otros muchos clubes que no. Cierto es que no se puede jugar un campeonato de cinco equipos, los demás son también imprescindibles. Pero es aquí donde entrará a tallar con fuerza irresistible el megaproyecto a largo (o mediano) plazo del presidente de la Nación, lo que persigue desde hace 25 años. Se vienen las SA.        

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