¡Qué bueno estar ganando a los tres minutos! Se facilita todo, nos tranquilizamos todos comenzando por los jugadores, claro. Y por el contrario, el rival pierde seguridad, más todavía si, como en este caso, hay una chambonada del arquero de por medio.
Buen Boca, el que pasó por La Paternal. Por el estadio de la República de los Niños, que así lo llama este que escribe porque es todo chiquitito. Si en el palco de prensa escrita uno no llega a tiempo para ocupar uno de los primeros cuatro asientos disponibles, ya hay un pedazo de cancha que no se ve. En la “zona mixta”, por así llamarla, salen los jugadores de los dos equipos unos al lado de los otros y allí hay que contactarlos, como se pueda. Y el campo, bueno, la pelota nunca está lejos de las áreas, cualquier pelotazo puede significar peligro.
Sin embargo, en tan reducidas dimensiones, Boca se fabricó sus espacios. Con Mouche, otra vez muy bien, por cualquiera de las dos bandas. Con Clemente y Monzón (aunque Monzón sigue sin jugar bien) apareciendo por la banda que dejaba libre Mouche. Con Nico Colazo cerrándose para armar una especie de doble cinco con Somoza. Con Pochi soltándose para que hubiera un conductor de alternativa cuando no podía participar Román.
Buen primer tiempo de Román. Creciendo con el correr de los minutos. Con alguna delicia, como una pelota que le dejó muerta en el pie a Somoza que no se sabe si fue de taco o de revés, casi como con desdén. Y ese tiro libre, poniendo la pelota en el lugar que le dejaron vacío los compañeros que se habían colocado a continuación de la barrera. Otro macanazo de Navarro, el arquero. El pobre hombre parece haber creído que era indirecto. ¿En qué momento vio que Loustau levantara la mano?
El segundo tiempo, sin Román (hagamos toda la fuerza posible para que ese dolorcito en el aductor derecho se le pase, cuidémoslo, lo necesitamos tanto…) fue otra cosa pero casi no se sufrió. Volvió a andar bien Lucchetti, a dar seguridad. Y en los últimos veinte, de contra, se pudo haber goleado. Mouche siguió imparable aunque no siempre la terminó bien. Los demás, tampoco. Una vez se equivocó Pochi, en otra no pasó un pase de Erviti a lo Riquelme que si pasaba…
Buena producción, en el balance. Justo a una semana de la visita que estamos esperando. Como para llegar derechitos y meterlos en Promoción, al menos por el momento. Sería lindo, ¿no? All Boys nos terminó de alegrar el domingo.
No tiene mucho que ver con el contexto pero no puedo resistir la tentación de reproducir aquí el hit del año, ese que canta la hinchada de All Boys: "Esta es la banda de Hugo Barrientos/el que te rompe los ligamentos/se mueve para acá/se mueve para allá/y los de Racing se quieren matar". Maravilloso, felicitaciones.
Al buen arquero que tiene River, el mejor del fútbol argentino hoy, sin dudas, pueden pasarle cosas como la que le pasó en el segundo de All Boys, por compadrón, por agrandadito. ¿Y si te pasara algo parecido el domingo que viene, Jota Pe? No, no te vas a atrever. Si tenés apellido de maraca reprimido…
El gol de Martín, el que lo deja apenas a dos de Sanfilippo, fue al principio del partido pero viene bien para el final de la presente monografía. Su recuperación es la mejor de las noticias. No hubiera sido justo que se fuera, al terminar el Clausura, sin romper esa sequía de las primeras diez fechas. Y ahora ya mojó tres veces seguidas. ¿Y el domingo, Martín? Una más y no te jodemos más, dale, si a vos no te cuesta nada.
lunes, 9 de mayo de 2011
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