Linda tarde de reencuentro con afectos imperecederos. Primero, Carlitos Tevez (así, sin acento, como lo anotó el repelotudo del Registro Civil). Después, en el entretiempo, el Negro Julio Meléndez. Dos amigos que volvieron a casa, su casa, a visitarse, seguramente, y a sumirnos en la tibieza de las gratas evocaciones.
¡Qué delantero, Carlitos! Por suerte lo seguimos viendo, gracias a “la magia de la televisión”, como han sabido repetir muchos egresados del ISER. Jugando y guerreando en las áreas contra rubios mastodontes europeos o morochos mastodontes africanos, con su metro setenta o menos. Desautorizando ese mito de que para guerrear en las áreas hay que ser grandote. ¡Qué le van a hablar de guerrear, a Carlitos, si a los diez años jugaba por guita en Fuerte Apache! Allá, “donde los pibes son hombres/ antes del séptimo grado,/ donde los Reyes no pasan/ porque los chicos son malos”, como se le ocurrió una vez al Viejo Ardizzone.
¡Qué 2, Julio! Para este gil que escribe, el mejor de los últimos cincuenta años. Lástima no haber estado desde antes para poder mensurar a Chito Garibaldi, a Vico Bidoglio, al negro Domingos, a Perico Marante, al Comisario Colman… Puta que es corta e insuficiente, la vida. Otro desmitificador, el Negro. Era el 2 de Boca, no le pegaba a nadie y lo amábamos. “Fina estampa, caballero”, como cantó Chabuca, a orillas del Rimac. “Perdone, pero tengo que quitarle la pelota”, como titularon una vez en Sport. Y si lo pasabas una vez, cuando levantabas la cabeza lo tenías delante de nuevo. Si habrá sido grande, el peruano, que una vez lo aplaudieron los plateístas de River. Algo inimaginable hoy, dado el respeto que nos menos perdido, entre otras cosas.
Y también hubo un partido y le ganamos a Newell’s 1-0. Sólo 1-0, luego de haber controlado el juego durante los noventa minutos, a despecho de algunos pelotazos cruzados que bastaron para movernos el piso en los últimos veinte. Un partido que se tendría que haber terminado mucho antes si Boca fuera, hoy, un equipo mínimamente seguro de sí.
Porque hasta se jugó bien, por momentos. En especial, en el arranque. Erviti se ganó sus primeros aplausos desde que llegó. El Pochi sigue enchufado. Pablito Mouche es como una ruleta rusa pero cuando se endereza, no lo paran. Monzón jugó bien dos de los últimos tres partidos. Off de record, Román nos decía los otros días, en Casa Amarilla, que Monzón todavía no se dio cuenta de lo que puede jugar (una delicia, hablar de fútbol con Román).
Hubo ocho llegadas claras en el primer tiempo. Pero no se definió. Es inquietante. Como también es inquietante que en los noventa minutos Newell’s haya pateado tres corners y en los tres, haya cabeceado uno de ellos. Dos, el Flaco Schiavi (otro que volvió a visitarse, el Flaco, y lo bañamos de cariño y reconocimiento). El tercero, Lema, esa que pegó en el travesaño y se anuló porque había un foul en otro lugar del área,
aparentemente.
Martín tuvo un montón. No le había salido ni el penal, que lo pateó como el tujes, pero a Martín siempre le queda alguna bala en la recámara. Y quedó un gol abajo de Sanfilippo, a punto de otro sorpasso. No, si Martín va a seguir haciendo historia hasta el último día, no hay nada que hacerle.
Este Clausura es una risa. Vélez pierde con cualquiera en cualquier momento, tiene las dos terceras partes de la cabeza en la Copa y muy probablemente sea campeón. Porque Godoy Cruz, que tiene la oportunidad de su vida, es difícil que gane esta tarde. Porque lo que pasa es que este fútbol nuestro está lleno de equipos que no ganan los partidos que tienen que ganar.
¡Qué campeonato dejamos pasar! Fuimos un desastre -somos un desastre- y estamos a cinco puntos. ¡Cinco puntos! Habiendo perdido cuatro partidos de los primeros seis. Si Pezzotta no nos choreaba el gol de Nico Colazo con All Boys, si Lunati veía el penal de Migliore a Martín en la Villa 11-14 (a condición de que después Martín lo metiera, por supuesto), si ese tal Hernán Maidana no veía irse afuera ese corner de Mouche en Sarandí, estaríamos primeros. Pero no, está bien, las culpas son nuestras. Para llorar está Passarella.
lunes, 30 de mayo de 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
ResponderEliminarThanks for sharing, nice post! Post really provice useful information!
FadoExpress là một trong những top công ty chuyển phát nhanh quốc tế hàng đầu chuyên vận chuyển, chuyển phát nhanh siêu tốc đi khắp thế giới, nổi bật là dịch vụ gửi hàng đi đài loan và dịch vụ gửi hàng đi canada uy tín, giá rẻ