Debió haberse definido antes pero no seamos insaciables: fue una sólida producción la de Boca. Sin fisuras. El rival nunca encontró profundidad y debe haber sido por carencias propias, sí, pero también porque Boca estuvo bien estructurado y no ofreció puntos débiles.
Gran partido de Román y cuando Román es Román, por supuesto, todo se hace más fácil. Empezó a todo ritmo y terminó a todo ritmo. Apenas se tomó un razonable descanso durante un buen rato desde el comienzo del segundo tiempo y no es casualidad, fue el momento en que la noche amagó con complicarse.
Es evidente que, con Erviti en la cancha, la idea de Falcioni es que Román juegue preferentemente recostado sobre izquierda, Erviti se acerque a Somoza y quede el callejón libre para que suba Clemente. Esta vez funcionó, a la perfección casi.
Buen primer tiempo de Erviti. Con el plus de ese taco magistral que metió, impecable en tiempo y forma, para el primer gol de Viatri. Y Clemente fue el tren bala por su costado. En los últimos tiempos parecía haber perdido una marcha pero anoche las tuvo todas. A veces se nubla un poco cuando llega a los últimos metros pero bueno, tanto no puede pedírsele.
Necesitaba Luquitas Viatri un partido así. El gol antes del minuto, que facilitó todo. Y el otro, el que definió el partido. En el medio, poco antes del segundo, se perdió uno difícil de explicar pero es que la pelota lo tomó parado al revés. Metió una en el travesaño y otra se la sacó el arquero.
La sombra de Martín va a estar siempre. Para él y para los que sigan. Debemos esperar que Lucas sea lo suficientemente inteligente y maduro como para no jugar contra la sombra de Martín sino que, nada más, juegue de Viatri. Con eso debe bastar porque es un delantero de enormes condiciones. Esta vez, sobró.
Otro que funcionó muy bien fue Somoza, al margen de dos distracciones puntuales en que, además, nadie le gritó y se la afanaron de atrás. Pero siempre bien parado, dominante, como queremos ver siempre al 5 de Boca. Y atinado y agudo en las entregas. Puso pelotas bien profundas y con precisión.
Esos veinte minutos que jugó Nico Colazo fueron inmejorables. Imparable por la izquierda, con centros siempre peligrosos, una irreprochable asistencia a Lucas en el segundo y para rematarla, ese golazo propio con que coronó la goleada.
Otra evidencia es que, según esté en la cancha Erviti o esté Colazo, Boca funciona de distinta manera. Como ya se apuntó, Erviti cierra su línea, Román se abre y queda el callejón para Clemente. Nico se pega a la raya, con lo que Román va hacia adentro y para que pueda pasar Clemente hace falta una coordinación más compleja. Pero por suerte, esta vez las dos alternativas funcionaron, como para hacer ver que hay variantes.
También vale la mención para Pablito Mouche, que estuvo poco tiempo en cancha pero en la previa al gol de Román, arrancó para adentro con su polenta habitual y antes de terminar la jugada hizo lo que muchas veces no hace: levantó la cabeza, miró y entonces pudo hacer la mejor entrega, inmaculada.
El fútbol siempre será mejor en la cancha que en cualquier otro lado pero… ¡Qué delicia volver a ver el gol de Román con la cámara de atrás del arco! ¡Quién pudiera haberle pegado alguna vez así! La curvita justa, para que el arquero no llegue y se meta junto al palo, una exquisitez propia de Román.
A propósito, intensa campaña electoral de Angelici. Vistosas promotoras de pollerita azul, una carpeta con un CD, bufanda, un ingenioso y simpático “pasaporte bostero” con el fixture... Por de pronto, se ve que mueve mucha más guita que los demás precandidatos a la presidencia. No nos iremos a olvidar de que Angelici, monitoreado por MM, quería echarlo a Román… ¿No?
En fin, que fue una noche como para que nos entusiasmemos. Ahora, lo que necesitamos, Falcioni, es regularidad. No vaya a ser que el domingo, en Rosario, nos parezcamos más al Boca de Bahía Blanca que al de anoche. La secuencia de resultados es la que da confianza. Que llevemos doce partidos oficiales sin perder no significa mucho si seis fueron empates, Falcioni. Hay que ganar. Pero para ganar, hay que lograr rendimientos como el de anoche. Repetirlos. Hacerlos frecuentes. Que se pueda.
martes, 16 de agosto de 2011
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