Maglio nos cobró un penal, de Caruzzo a Bottinelli, de esos que rara vez se cobran, en un corner. Irreprochable, hay que cobrarlos, ojalá que empiecen a hacerlo todos. Maglio afinó la vista y el criterio y se ajustó al reglamento.
Ahora bien, la afinación no le duró todo el partido a Maglio. Porque a diez minutos del final, Champagne cortó con mano fuera de su área una acción que seguramente iba a terminar en gol de Araujito. Si la pelota pasaba, iba hacia el arco y difícilmente el último defensor de San Lorenzo que venía cruzando hubiese llegado. Pero Maglio se apiadó de San Lorenzo (es cierto que puede irse al descenso por segunda vez pero no es merecedor de ninguna piedad). Los cuervos ya habían hecho todos los cambios y hubieran tenido que jugar más de diez minutos con uno menos y con un arquero improvisado. Nos caminó, Maglio. La puta que te parió, Maglio. Por lo que era el partido, nada puede garantizar que, si el árbitro actuaba como hubiese debido, ganaba Boca. Pero lo cierto es que el pito nos privó de jugar el final con la ventaja que legítimamente nos correspondía.
Fuera de el Maglio gate, lo que quedó fue el penal que el uruguayo Sosa le atajó a Salguerio. Como coronación de una buena noche de Sosita. Resolvió siempre bien, tranquilo, seguro. La más difícil, fuera del penal, fue el tiro libre que sacó en el primer tiempo, con un manotazo de última.
Poco dejó el partido. Ellos pusieron titulares y nosotros, suplentes pero se pudo haber ganado. Ese cabezazo que Nico Colazo erró frente al arco en el primer tiempo, el tiro de Roncaglia que se fue cerca, otro remate de Colazo que atajó el arquero, el mano a mano que le ganó a Nico Blandi, la de Araujito en que Maglio le tuvo lástima a San Lorenzo…
No se jugó bien, para nada. Se rescata que el equipo, aun sin los titulares habituales, sigue funcionando bien, muy bien de mitad de cancha hacia atrás. Lo que faltó fue juego. Pochi Chávez tuvo un partido negro. Tibiecito, errando pases fáciles, permanentemente. Hasta esa pifia monumental, en muy buen posición, al final del primer tiempo. Era un partido adecuado para que Falcioni le diera más minutos al pibe Paredes pero bueno…
Hubo un ratoen que pareció encenderse Pablito Mouche pero la verdad es que estaba muy solo, encaraba y le cerraban el paso entre varios, no se veía ninguna camiseta de Boca cerca…
Bah, en realidad, camiseta de Boca no se vio ninguna en toda la noche. Lo que más me costó del partido fue hacerme a la idea de que los vestidos de blanco y negro eran Boca. En fin, que a Nike se le haya dado por reflotar una camiseta parecida a la que, cuenta la historia, usó Boca el 21/4/1905, en el 4-0 sobre Mariano Moreno, en la canchita de Pedro de Mendoza y Colorado (hoy Pérez Galdos) puede tomarse como un homenaje a los pioneros. Parece que aquella camiseta era blanca con sólo tres tiras verticales negras. En fin, Nike nos ha hecho cosas peores, como aquella camiseta gris con una franja azul o la de las tiritas blancas en 1996. Eso sí, seguro que la de 1905 no tenía esa franja negra con la publicidad del BBVA.
miércoles, 18 de enero de 2012
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