jueves, 26 de enero de 2012

SIIIIIGA EL BAILE, SIGA EL BAILE...

Cualquier futbolero que se precie conoce el especial encanto de empezar mal, muy mal, de no hacer pie, de que te lleguen por todos lados y que la primera vez que podés salir, te pongas 1-0 arriba. Si sos bostero, el encanto se potencia cual los que están enfrente son los que te jedi (aunque ahora son de la B). Y si en la jugada hubo un off side no observado, ni te cuento.
Fueron de terror, esos primeros minutos pero pasaron rápido y la jugada del primer gol fue sencilla y perfecta, más allá de que Pablito Mouche estaba apenas adelantado cuando se la jugó el tucumano Sosa. Nico Blandi cabeceó de manera impecable pero antes, y esto es muy importante, había corrido muy bien la cancha. Porque él estaba cerca de la mitad del campo y hacia la derecha pero en cuanto salió el pase para Mouche, fue a buscar su lugar en el corazón del área con una diagonal incontrolable. Muy bueno el centro de Pablo, a la carrera y con derecha, poniendo la pelota en la cabeza de Nico.
Pasan los años, pasan los jugadores pero a los que te jedi sigue sucediéndoles muchas veces que empiezan bien pero se comen un gol y se vuelven locos. Divertidísimo el ataque que le agarró al histeriquito Domínguez. Resulta que porque Pablito Ledesma le había hecho un foulcito común y corriente, perdió la chaveta. No sólo que metió un patadón sin pelota (que por sí mismo ameritaba la roja) sino que ni fue capaz de entender que le habían hecho precio con la amarilla, dar las gracias y seguir jugando. Lástima que no le haya pegado una piña a Abal, así le daban un año. Igual, se agradece que haya dejado a los suyos con diez desde tan temprano y protagonizando un espectáculo inolvidable. Ahora no va a poder ir a Mendoza pero además, si Abal informa como debe y el Tribunal actúa en consecuencia, tampoco va a poder estar, por lo menos, en Isidro Casanova, donde los espera el Almirante del Loco Giunta.
Cavenaghi anduvo cerca de irse porque él también se puso loquito. No es que se haya enojado porque Pablito Ledesma tiró un caño, tenía ganas de pelearse con cualquiera, apenas necesitaba una excusa. Pobre, es fácil de entender la impotencia.
Ya se ha nombrado dos veces, en los párrafos anteriores, a Ledesma. Es hora de detenerse en él. En su regreso, jugó una hora de fútbol en muy buen nivel. Claro, simple, seguro, firme. Muy buena noticia su retorno.
Digamos la verdad, no fue un gran partido de Boca. El oficio le bastó para sostenerse en los malos momentos, manejó bien la ventaja del 1-0 y de tener un jugador más en la cancha pero contra rivales más calificados (no el segundo de la segunda división) va a hacer falta más juego. No está mal que se apueste al contraataque pero eso no excusa perder la pelota tan rápido tantas veces. Pochi Chávez apareció poco, tuvo menos participación de la necesaria y cuando participó, pocas veces resolvió bien.
En el segundo tiempo, con los espacios que dejaban ellos en su desesperación, se tendría que haber definido el partido antes. Porque en definitiva, fueron pocos los contraataques que se manejaron adecuadamente, faltó precisión.
Tardó en legar, el segundo, pero al fin llegó. Muy buena la maniobra de Nico Colazo, a tono con su rendimiento en todo el partido. Apareció imprevistamente por derecha y es de destacar la facilidad con que la cruzó al medio pese a tener que hacerlo con su pierna menos hábil.
Y de Blandi, bueno, va pintando como uno de esos delanteros que están desaparecidos durante gran parte del juego pero cuando aparecen, matan. Porque no tocó muchas pelotas pero la metió dos veces. Como contra Colón y contra Rafaela. Ha crecido mucho, Blandi. Falcioni lo supo trabajar. Empieza corriendo de atrás, porque a Mouche, Cvitanich y Silva los tiene arriba pero viene ganando terreno desde el año pasado. Meritorio.
El señor de los anillos (Almeyda) debiera mostrarle a Domínguez el video de la expulsión de Roncaglia, a ver si aprende. Facu ya tenía una amarilla, metió un foul fuerte, vio la roja y se fue como un caballero, incluso dándole la mano al árbitro. Ni un gesto fuera de lugar, ni un insulto, ni un pucherito. Pero claro, no parece probable que el señor de los anillos pueda predicar conducta ante sus jugadores. Si él es el que más loquito se pone…
Pasó Chaco y ganó Boca. Natural. Ahora viene Mendoza. Tal vez Falcioni esté pensando (y si no se le ocurrió a él alguien podrá soplarle en la oreja) hacer la que alguna vez supo hacer Bianchi: ganar un clásico del verano y para el siguiente, poner suplentes de los suplentes. Si perdemos no pasa nada pero sería placentero, por qué no, repetir aquel episodio de cuando echamos a Ramón Díaz al vencer a los titulares de ellos en Mar del Plata, poniendo en cancha al Chori Méndez, Matías Marchesini, Imboden, el Chavo Pinto, el chileno Bahamonde, Suchard Ruiz, Bonvín, Emiliano Rey… Claro que el valor deportivo no será el mismo. Ahora estamos jugando con un rival de la B.

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