Uno hace ya… ¿Cuánto?... Diecisiete años que lo ve jugar a Román pero nunca termina de descubrirlo. Nadie como él para darle por sí solo el sello de identidad a un equipo. Porque el Barcelona de Messi es el Barcelona de Messi pero también el Barcelona de Iniesta, el Barcelona de Xavi, el Barcelona de Puyol, el Barcelona de Alves, el Barcelona de Busquet. Boca, el Boca de hoy, es el Boca de Román, de nadie más. Eso se hace patente cuando juega, como en este partido con Arsenal pero también se hace notorio cuando no juega. Es que con Román en la cancha todos -todos- hacen un esfuerzo por asociársele, por sintonizar su misma frecuencia, por tocar la misma partitura. A veces sale y a veces no pero la intención se nota, invariablemente.
En derredor de Román, a partir de Román, desde Román, Boca produjo ante Arsenal un buen trabajo. La pelota caminó redonda, se miró, se pensó, se le dio la bocha por lo general al compañero mejor ubicado. Como para que soñemos que si se logra que Román complete un buen trabajo de pretemporada, si no le duele nada, si mantiene las ganas, en el segundo semestre del año podemos llegar a ver un Boca digno de su nombre. Esto, más allá de los retoques que el plantel necesite.
Ganamos. Nada más que 1-0 porque nos cuesta un montón meterla. No entra ni cuando debe entrar. Delfino no nos dio por lo menos un penal indiscutible (el que le hizo Lugüercio a Martínez), la mano de Braghieri podemos conversar sobre si fue intencional o no, a ellos les cepillaron un gol que valía pero nosotros nos comimos un montón de goles. Tendríamos que haber ganado con tres de diferencia, por lo menos. Campestrini sacó como media docena. Menos mal que ganamos y ya no estamos últimos.
Lo más alentador sobre Román, al margen de lo que jugó, es lo bien que se lo vio físicamente. Ligero, suelto y, como consecuencia, dominante. Se tomó un respiro en el primer tramo del segundo tiempo pero en poco tiempo volvió a conectarse. Cuando entró Paredes por Martínez, él fue más arriba, para tener menos recorrido pero en absoluto perdió peso dentro del juego.
Al conjuro del líder, todos se animaron, todos quisieron más. Alguno pudo haber estado impreciso, como Sánchez Miño (obligado a volver después de algún tiempo a una posición que no es la que más le conviene). El Burro Martínez pareciera que no va a despegar nunca, siempre le faltan cinco para el peso, no recupera la confianza, quiere pasar y no le sale. Por lo menos puede decirse que buscó siempre. Erviti volvió a ser un muy buen socio de Román sin descuidar sus demás obligaciones, otro tanto puede decirse de Pichi Erbes, muy dinámico por la derecha. El pibe Di Franco tuvo un buen debut. Marín sigue consolidándose, se muestra siempre. Ribair empezó con algunos problemas pero al final no desentonó. El triángulo Ustari-Pérez-Burdisso, correcto, sin demasiadas exigencias.
Muy bueno lo de Pablito Ledesma en los minutos que le dieron. Otro tanto puede decirse del Laucha Acosta aunque sigue sin meterla. Hubo una en que tendría que haber definido antes, le dio tiempo de achicar a Campestrini y perdió. En la última, la del final, había consumado de manera impecable lo más difícil, la gambeta larga al arquero pero después la tiró afuera. ¡Ay, Laucha, suerte que íbamos ganando y ya terminaba! También hizo lo suyo Paredes, en un lapso muy breve.
El gol, el único que hicimos de los varios que pudimos haber hecho, fue una pinturita. Recorrido de área a área con participación de cinco jugadores. Ledesma recuperó y él mismo salió como un cohete, con pelota al pie, para armar el contraataque. Doble combinación de Román con el Laucha (Román prácticamente le ordenó al Laucha los movimientos con la mirada). Buen centro del Laucha, buena devolución de Pablo (que había empezado la jugada ochenta metros más atrás) y oportuna aparición de Erviti para terminarla, para meterla. Buenísima. ¿Podremos hacer algunas de esas un poco más seguido? Ése debe ser el objetivo primero.
Se acabó, se fue Independiente. Somos los únicos que no nos fuimos al descenso nunca. Reafirmación de grandeza. Cuentan por allí que algunos gilastros tenían listas para la distribución en serie unas remeras en las que se leía “Yo te vi último” pero no, falta una fecha pero por ahora no se las pueden poner. Otra vez será, por qué no. Boca hay uno solo, señores.
lunes, 17 de junio de 2013
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Y todavía hay que escuchar a boludos que discuten a Román. Como bien decía Baldomero Fernandez Moreno: a esos tipos, qué les pasa?, "¿odian el perfume, odian el color?".
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