¿Es que la traición prescribe? El veterano arrugado de los apliques capilares decolorados pisa el césped de La Bombonera, atraviesa el campo y ya nadie repara en él. Es el mismo que 28 años atrás nos hizodaño, muchodaño. Le debían guita. El club que le dio su identidad, que lo hizo alguien, le debía guita. Claro que tenía el derecho de defender lo suyo. Lo que importa son las formas. Se enamoró de una oferta absolutamente falta de ética por parte de River (siendo jugador de Boca) y montó un circo infernal. Utilizó a sus periodistas amigos para imponer una presión insostenible, demonizó públicamente a la mitad de sus compañeros (“no sirve”, dijo por radio, televisión y medios gráficos de un intocable como lo es Roberto Mouzo), forzó una huelga de futbolistas y se salió con la suya. Apareció por todos lados vestido de rojo y blanco, loco de contento. Lo puteamos durante algunos años, ahora ya no.
Hay quienes dicen que es el mejor de los tres, que lo llevaron a la rastra los otros dos. Su socio, su secuaz, esa basura al que no queremos nosotros pero por suerte tampoco lo quieren ni los de River ni los de Vélez ni los de San Lorenzo ni los de Independiente. Por algo será, ¿no? Ese reventado que iba a ser técnico de la selección, impulsado por toda una feroz movida mediática y que terminó de panelista en grotescos envíos televisivos humorístico/deportivos. A los dos los guiaba el siniestro, el anticristo, el ex marido de Yuyito González, esa rata al que una vez se le había dado permiso para ponerse la camiseta de Boca en un amistoso. ¿Así que el veterano arrugado de los apliques capilares decolorados se deja llevar de las narices por dos hijos de puta y alguien cree que puede rescatárselo?
La edad promedio de quienes concurren hoy a la cancha debe andar por los cuarenta años, tal vez menos. Es decir que muchos de los que pueblan las tribunas, allá por 1984/85, eran niños o ni siquiera habían nacido. Eso explica que ya no se lo putee pero no lo justifica. Es bueno saber historia, siempre. Un clásico axioma enseña que los pueblos sin memoria están condenados a repetir sus errores. Si queremos futuro, no debemos nunca desconocer el pasado.
Al uruguayo Sosa lo matamos. ¿Y qué nos hizo, Sosa? No había arreglado su continuidad en el club, nadie se le había acercado, recibió una buena oferta de Vélez, se presentó una mañana en Ezeiza, en la vuelta a los entrenamientos, dijo “me voy”, les dio la mano a todos y adiós. ¿Qué podríamos reprocharle?
El Pocho Insúa fue a patear un corner en el primer tiempo y lo silbaron. Después, en el segundo tiempo, fue a patear otro corner del otro lado y lo aplaudieron. Insúa tuvo un excelente primer ciclo en Boca, el de los cinco títulos sobre cinco con Basile. Se fue, volvió y no anduvo bien (jugaba sobre la izquierda, Román le robó el rol dentro del equipo). Boca prescindió de él. ¿Qué podemos decirle?
Al que había que putear era al otro. Para ese sí, ni olvido ni perdón. Se lo ganó con creces. Pero no lo puteamos.
……..
Más que aceptable partido de Boca con Vélez. Buena disposición, buena circulación, buenas asociaciones, buenas ideas. No lo definimos. Como con Toluca, como con Lanús, como con Belgrano, como con Estudiantes, como con Newell’s. Vamos a tener que encontrar resolución para que, cuando manejamos un partido, podamos ganarlo.
Magnífica producción la del Gordo Sánchez Miño. Se soltó. ¿Será que se inhibe cuando está Román? De ser así, tendrá que superarlo porque está para dejar huella. No lo podían parar. Ni por las buenas ni por las malas. El marido de Nicole (¿el 8.40?) le metió dos golpes cobardes y arteros, uno en el primer tiempo y otro en el segundo. ¿Cuándo lo jubilan a ese grandote pelotudo de Maglio, cuánto hace que arbitra? ¿Aumente, Scime y el cuarto estaban pintados? Lo malo es que el Gordo entró. Le metió un golpe a Romero y se fue con roja. Se puede decir que tiene que aprender, que lo que hizo no es de profesional y bla-bla-bla pero si a un tipo le pegan y le pegan, es de esperar que en algún momento reaccione mal, es humano. No se trata de “proteger a los habilidosos”, como suele pregonar la gilada periodística sino simplemente de que vean lo que pasa a su alrededor y sean justos. Sólo eso.
Otro que anduvo bien fue Erviti, una vez más. Bastante mejorado el Burrito Martínez. Algunos desacoples en el fondo, sobre todo en el primer tiempo. Algunas torpezas de Guille Burdisso con la pelota. Una vez más, pagamos caro un foul al pedo de Caruzzo. Entro a forcejear y manotear en una jugada en que no hacía falta y en el borde del área. Falta e Insúa nos la colgó de un ángulo. ¡Matías, Matías!...
Excelente la jugada del empate. Lo que le hizo el Gordo al marido de Nicole (¿el 9 menos 20?) fue una preciosura, una sutileza de la que pocos son capaces pero sutileza productiva. La siguió bien Clemente, certero centro de Erviti e implaclable cabezazo de Nico Blandi, cambiándole el palo a Sosa. Agresividad y precisión de punta a punta. Eso es lo que tenemos que encontrar con mayor frecuencia.
Ojo, estamos penúltimos. Que nadie crea que los tres partidos que faltan son para cumplir y nada más. Hay que escalar los peldaños que se pueda. Nunca terminamos últimos. Dentro de poco, si todo sigue como viene alumbrando, podríamos llegar a ser los únicos que nunca descendimos. Sigamos siendo Boca.
lunes, 3 de junio de 2013
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Sali para San Francisco la madrugada posterior a quedar afuera de la Copa y lo tuyo es lo primero que leo al respecto. Del partido con Velez solo pude ver los goles, pero tengo entendido que anduvimos bien. Nos esta faltando punch arriba, tiene que explotar Martinez en algun momento. Espero que la pretemporada le limpie la cabeza. Abrazo.
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