Lo vi debutar en primera, a Héctor Sabás
Pueblas, el wing derecho campeón en 1962 que hoy nos dejó, a sus 72 años. Estuve
en la cancha de Estudiantes con mi viejo (que era pincha, qué le vamos a hacer)
detrás del arco de 57, el de la Escuela Industrial, el de los tres goles
(ganamos 2 a 1). Así que pude ver desde un sitio privilegiado su gol, el segundo,
inflando la red con un cañonazo desde fuera del área.
Fue un 28 de agosto, martes a la tarde, dos
días después de haber perdido el invicto en el gallinero. Boca adelantó el
partido porque se iba a Europa a jugar un amistoso contra el Milan, en el medio
del campeonato. Esas cosas que hacía el Puma Armando.
Precisamente, ese gol puso de relieve la
principal virtud de Pueblas. De derecha, le pegaba con un caño. Venía
alternando en amistosos desde 1960. Fue campeón con dos terceras muy
recordadas, en 1960 (con Spilinga, Madero, Sangiovanni y Taborda, entre otros)
y en 1962 (con Barale, Ayres Moraes, Mas, Buitrago, Pezzi, Ferreño y Aimonetti,
entre otros).
Ese día, en La Plata, jugó porque faltó
Nardiello y después volvió a la tercera. Pero la recta final del campeonato le
tenía reservado su momento de gloria. Es que Boca, que había sido puntero
durante la mayor parte del campeonato, agarró un pozo de aire: 2-2 con San
Lorenzo, 0-2 con Central, 0-2 con Gimnasia y para colmo, a continuación tenía
que quedar libre. Bajó al tercer lugar, detrás de Gimnasia y River. Después
llegó un ajustado triunfo con Racing pero sin que se observara la recuperación
que hacía falta, particularmente en la delantera.
Fue entonces que don José D’Amico, el
técnico, decidió hacer cirugía mayor: afuera Nardiello y el Pelado Grillo,
adentro dos pibes, Pueblas y Pezzi (que había jugado unos pocos partidos el año
anterior). Y Boca produjo un sprint final incontenible. Seis triunfos sobre
seis para quedarse con el título.
Los once inamovibles de esa levantada
espectacular: el Tano Roma, el correntino Silvero, Silvio, el Cholo Simeone, el
Rata, el gran Orlando, Pueblas, el Beto Menéndez, Paulo, Pezzi y Gonzalito.
En la penúltima fecha, el 9 de diciembre, claro,
el triunfo histórico sobre los que te jedi, con el penal que Paulo le metió a
Carrizo y el otro que el Tano Roma le atajó a Delem. Quizá no muchos recuerden
que Pueblas tuvo que ver en el gol: él lo fue a apretar a Echegaray, que tenía
la pelota controlada de frente a su propio arco. Lo asustó. Echegaray quiso
dársela a Carrizo pero la dejó fatalmente corta, allí apareció como un fantasma
Paulo, tiro esa gambeta corta ante el arquero que era una de sus especialidades
y el viejo lo volteó. Penal y conversión. Marcador 1-0 que ya no iba a
modificarse.
Una semana más tarde, Bombonera a full para
festejar el título que se palpitaba, tras ocho años de sequía. Y de Pueblas fue
el tercer gol, para el 4-0 inapelable contra Estudiantes, preludio de la vuelta
olímpica y el delirio.
Parecía que estaba para más pero no porque
Boca, de cara a su primera participación en la Libertadores, desató fiebre
compradora y tapó a los dos pibes que habían sido vitales en la remontada hacia
el título. Pezzi se fue a préstamo a Banfield y Pueblas quedó confinado a la
Reserva que jugaba los jueves. Le trajeron a Corbatta y como si eso fuera poco,
también al paraguayo Ferreira. Después, ya con Pedernera en la conducción, la
idea era reforzar el medio y la camiseta 7 se la daban al Pelado Grillo, para
que se juntara con Rattin y Gonzalito, con lo que podían jugar libres Rojitas (irrumpió
en ese año 63 y rompió todos los moldes) y el Beto Menéndez.
Parece mentira pero Pueblas ganó los siete
partidos oficiales que jugó con Boca, en el último se consagró campeón habiendo
sido autor de un gol y después ya nunca más iba a jugar. Anduvo por Sportivo
Italiano (1964) y por Morón (1965/67).
Breve paso, el suyo, con la azul y oro pero
debemos ser unos cuantos los que no olvidaremos que con la aparición en primera
de él y de Pezzi salimos a flote después de haber estado al horno. Su corazón
dijo basta este miércoles 19 de marzo de 2014. Había nacido el 8 de mayo de
1941. Héctor Sabás Pueblas, bostero y campeón.
Salud!
ResponderEliminarPor qué siempre ingratitud con los del semillero?
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