Se preveía duro y lo fue.
Durísimo. Boca no jugó bien pero sí tuvo paciencia y
perseverancia. Finalmente, consiguió los dos objetivos básicos
cuando se juega de local el primer partido en una eliminatoria como
esta: 1) Ganar; 2) Que no te metan un gol.
A no engañarse, no es
que Cerro haya querido nada más que esperar. Los paraguayos que
entrena el dúo “Secreto de la Montaña”, en el primer segmento,
unos quince minutos, salieron a pelear el medio. Boca los metió en
su área y es un mérito. Otra muy buea prestación del pibe Cubas y
muy buen primer tiempo del Cabezón Meli, que después, ya en la
segunda parte, iba enredarse.
Dice Cubitas que su
espejo es Gago pero en las inferiores lo llamaban “Chichito” y
sí, el apodo lo define. Siempre bien parado y agresivo para ir al
recupero. La verdad es que cuando esté Pichi Erbes al Vasco se le va
a presentar un problema de los que los técnicos dicen que son
lindos.
Si a pesar de la férrea
iniciativa sostenida el equipo no encontró desequilibrio en los
últimos metros, nunca, hay que atribuirlo a Gago. No es que Fernando
haya jugado decididamente mal, fue prolijo, se la dio a los
copañeros. Pero no marcó diferencia, no sorprendió a los rivales,
no impuso cambio de ritmo, no halló pase entre líneas. La
elaboración depende en forma directa de él y si él no aparece en
nivel alto, es de presumir que Boca, en ataque, será inconsistente,
rutinario, monótono.
La idea era buscar por
los costados, se insistió por ahí pero el desborde llegó pocas
veces. Bien el Chapa Fuenzalida por la derecha pero con poco
respaldo. Marín subió poco y los volantes le quedaban lejos. Bien
también Nico Colazo por la izquierda, con mucho recorrido pero como
el Negro Chávez se le iba para adentro, no existía posibilidad de
forzar dos contra uno. El Negro seduce a la gente por lo que busca y
transmite pero es necesario que se aclare, a pesar de su negrura. Muy
pocos de los avances de Boca pudieron convertirse en ataques y Jony
Calleri, con el atenuante de que el equipo no tenía asociaciones,
tuvo un partido fatal.
De todo el primer
tiempo, lo mejor, la única elaboración lograda, fue ese centro
pasado por Chávez desde la izquierda que el Chapa tocó para atrás
y Meli, que llegaba de frente, le pegó arriba. Al margen de esa,
algunos intentos desde afuera, sin mayor solidez.
Estaba cantado que, a
poco de transcurrido el segundo tiempo, iba a entrar el Burro
Martínez, en su mejor momento desde que está con nosoros. El Vasco
eligió a Fuenzalida para que saliera, la idea de este gil que
escribe era que tal vez si se iba Marín, que no tenía proyección y
podíamos juntar al Burro con el Chapa, en una de esas, lográbamos
romper con ellos dos.
A los 19 minutos del
segundo tiempo Boca produjo su primera maniobra realmente profunda.
Lindo pase recto del Burro para que llegara Chávez, lástima que el
Negro llegó con poco espacio, con Barreto muy encima y el arquero
tapó.
El ingreso del Puma
Gigliotti por Jony también se caía de maduro. Entró muy activo, el
Puma. Fue directo a la guerra con los centrales de ellos, que estaban
de verdad muy bien, sobre todo Marecos. Y fue el Puma quien forzó el
gol imprescindible, cuando ya nos quedaban nada más que ocho
minutos.
El gol llegó a los
empujones, como tenía que ser de acuerdo a como venía barajado el
juego pero en la previa hubo una buena elaboración. Nico Colazo tocó
y fue adentro a buscar la descarga de Forlín (que estuvo, digamos,
aceptable en dupla con Chiqui Pérez). En el cruce de Nico hacia el
medio, el Puma fue una vez más a la guerra. De entrada hubo un
rebote pero fue de nuevo. Ojo, no fue gol del Puma, la terminaron
metiendo ellos. Pero la participación del Puma fue fundamental,
determinante.
Cerro, en 84 minutos de
juego, no había llegado absolutamente nunca. Orion estaba de
espectador pero en el final la verdad es que nos asustaron dos veces.
Primero, con esa aparición de Gamarra por izquierda que nos tomó
parados en línea, menos mal que el paragua, tras eludir la
salida de Orion, se cerró mucho y se cayó. Después, un cabezazo
del propio Gamarra que Agustín mandó al corner.
En fin, que como se
pudo, dimos vuelta la tortilla. En Paraguay tienen que salir forzados
ellos. Seguramente van a ser peligrosos pero vamos a tener
oportunidades. Cuando se dan así las cosas, es inevitable, uno se
tienta y se hace la película fácil: “les metemos uno y se acabó”.
Pero Cerro es duro, volverá a ser duro.
EL
BOLETÍN: ORION 5, MARÍN 5, CHIQUI 5, FORLÍN 6, NICO 7, EL CABEZÓN
6, CUBITAS 8, GAGO 5, CHAPA 6, JONY 3, EL NEGRO 5 (FI), EL BURRO 6,
EL PUMA 7, PACHI NC.
1- Creo que a este equipo le falta un jugador. Es una lástima porque recuperamos muchísimas pelotas en el medio, pero no podemos capitalizarlo. No hablo de enganche (el único que hay en el mundo no juega más con nosotros) sino de un mediapunta con hambre de gol (Pocho Insúa, Rolfi Montenegro) capaz de decidir antes de pisar el área contraria. Ya probamos con Carrizo, con Castellani, hasta con Martínez, pero no hay caso. Me parece que es lo único que le falta a este cuadro para convertirse en un cuadrazo.
ResponderEliminar2- Casi me muero con lo de "Chichito", porque ayer salí de la cancha pensando en el colombiano: esa ubicuidad, ese tesón para perseguir a un rival desde atrás, la simpleza para jugar... Emocionante lo de este pibe.