¡Lo
mal que jugó Boca el segundo tiempo! La idea parecía ser
contraatacar pero no se contraatacó. Se perdía la pelota de
inmediato, se permitió que el rival fuera agarrando cada vez más
confianza.
No
es que el primer tiempo haya sido tan cosa. En realidad, Boca jugó
como dejando entender que se guardaba algo bajo el poncho. Huracán
siempre corrió más y ganó la mayoría de las divididas pero en el
primer tiempo había sensación de situación controlada, con o sin
posesión de la pelota. En el segundo, no.
No
funcionó Lodeiro y como no estaba Gago, la bola nunca corrió con
fluidez. Más que ser Boca un equipo “gagodependiente”, el
“gagodependiente” parece Lodeiro. Hasta ahora, las veces que no
ha tenido a Fernando perdió toda la apostura de sus mejores partidos
con nosotros. Y Pablo Pérez, por ahora, no es alternativa de
conducción. Juega la pelota con prolijidad pero en eso se queda. El
medio juego de Boca fue firme en la contención, con Pichi Erbes bien
parado pero ninguno de nuestros volantes se hizo eje de la
circulación.
El
Loco Osvaldo jugó un muy buen primer tiempo, estaba para gran
figura. En cuanto a participación con continuidad, de lo mejor que
haya producido aunque esta vez no haya aparecido el gol (tuvo una y
le quedó incómoda). Fue pivote, muy claro para jugar cada pelota
que le llegó. Después se fue muy arriba, uno puede suponer que por
indicación del técnico, se encajonó entre los centrales, perdió
importancia, sus compañeros no lo encontraron y no hubo juego
asociado. A Pachi Carrizo no lo vimos, fue como si no estuviera en la
cancha.
Los
recursos de Huracán en ataque son limitados, casi sumarios pero
Wanchope Ábila es difícil de aguantar. Costó tomarlo. En el
segundo tiempo se asentó el Cata y lo controló mejor pero nos
inquietó siempre. La última jugada del primer tiempo, en que
aparece cabeceándonos por detrás de los centrales un centro
larguísimo, es difícil de entender. Se quedó Sara, era pelota de
él pero igual, no se puede permitir que gane la posición para
cabecear.
En
el primer segmento de juego Boca amagaba con ser profundo en algún
momento, sólo amagaba. En determinado pasaje pareció que la llave
para abrir la puerta estaba por el lado de Peruzzi pero después lo
se avivaron y lo taparon. Antes del gol sólo se había generado una
acción de mediano riesgo, un remate de Osvaldo que salió débil y a
la posición del arquero.
El
gol fue un contraataque perfecto. Lo empezó y lo terminó el Cabezón
Meli. En el medio, aporte fundamental de Osvaldo. Control, pausa
justa y una asistencia riquelmiana, por entre las gambas de un
defensor. El mérito del Cabezón fue que no se quedó a mirar, se
fue hasta las barbas y frente al arquero, definió sin hesitar.
Era
el momento para tomar definitivamente el timón del partido pero en
los minutos finales del primer tiempo, la bola la tenían ellos. Y en
todo el segundo tiempo les dimos demasiado vuelo.
Huracán
juega como puede y no puede mucho pero con muy poco, sólo con las
ganas irrenunciables, no estuvo lejos del empate. Pudo haber sido en
una a la que no llegó por poco Moreno y Fabianesi o en dos remates
de Torassa o en la de Montenegro por arriba del travesaño.
Cuando
el Vasco lo puso al pibe Pavón por Lodeiro hizo lo que correspondía
pero las soluciones no aparecieron porque si la pelota no sale bien
jugada, con precisión y sentido de profundidad desde el medio campo,
de poco vale que se sumen delanteros.
Ni
una sola vez Boca se había aproximado al arco rival en el segundo
tiempo hasta que llegó el segundo gol y ya iban 42 minutos. Los
agarramos abiertos. Otra vez el Cabezón para juntarse con Jony
Calleri, que había entrado por Osvaldo, ir a buscar la devolución y
definir con ese tiro medio mordido pero lo suficientemente cruzado
como para que Marcos Díaz la tocara pero no pudiera evitar que se le
metiera.
Dos
goles de Meli en un partido son noticia. Alto mérito. Es muy valioso
que un volante mixto llegue y pise fuerte en los últimos metros de
cancha. No es la cuerda que mejor toca el Cabezón. Lo suyo es
correr, meter, recuperar. En los últimos partidos ha andado bastante
confuso con la bola y esta vez siguió en la misma tónica pero esas
dos apariciones fulminantes y consecuentes goles tapan todo y lo
erigen como el hombre clave de la victoria.
Una
cosita: el planchazo que le metió Sotelo a Lodeiro pudo haberlo
quebrado. Si Rapallini le sacaba roja, nadie podía decir nada. Le
sacó amarilla y bueno, tampoco vamos a darle demasiada manija al
tema, dejémosle esos lloriqueos a los otros. Pero que se anote.
Y
bien, esta octava fecha nos dejó solitos arriba. Como en la Copa.
Trece partidos oficiales en lo que va del año, once ganados, dos
empates. Un registro impresionante. Y se gana aún en partidos en los
que no se juega para nada bien, como esta vez. Es virtud de los
mejores equipos encontrar resultados en días que no son los mejores
pero de todos modos, cuidado. Si se repiten prestaciones como la del
segundo tiempo en Patricios, parecido a lo de San Juan o a lo de
Venezuela, más temprano que tarde nos vamos a encontrar con alguno
que no nos la va a dejar pasar.
EL
BOLETÍN: SARA 5, PERUZZI 5, CATA 6, TORSIGLIERI 5, COLAZO 5, MELI 8,
ERBES 6, PÉREZ 5, LODEIRO 3, OSVALDO 7, CARRIZO 2 (FI), MARÍN 4,
PAVÓN 5, CALLERI 6.
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