lunes, 20 de abril de 2015

PARTIDAZO Y TRIUNFAZO

El partido fue un canto al fútbol, intenso desde el primer minuto al último, cambiante, abierto, bien jugado por uno y otro, cada uno con sus armas y su estilo.
Boca fue el Boca que queremos siempre. Salió 0-1 del vestuario, soportó primero el envión que el gol le dio a Lanús, aguantó sin desequilibrarse, se afirmó, fue creciendo de a poco, empató, empezó a mandar en el juego, no perdió el control nunca más, pasó al frente, siguió firme y liquidó.
Si se empieza a repasar individualidades, los puntos altos sobraron. Lodeiro, Pavón, Pérez, Sara... En orden decreciente pero arriba, Castellani, Carrizo, Peruzzi, Torsiglieri, Cubas... Pero es que las destacadas expresiones individuales surgen del tejido colectivo, de la solvencia de un equipo que, desde su consistencia, potencia a cada uno de sus integrantes, los suelta, les da vuelo.
El Vasco dice que salimos dormidos pero la verdad es que el gol a los 43 segundos es todo mérito de ellos. El armado a través de Aguirre y Ortiz por la derecha, con ese tacazo de Ortiz que desarma. El centro bajo de Ortiz y la repentización de Melano para dejarla pasar, con lo que deja fuera de combate a toda la defensa. Lo de Ayala fue lo más fácil, venía de frente y libre para rompernos el arco.
Peor comienzo, imposible. Y los diez minutos que siguieron fueron para sufrirlos porque se agrandaron, agarraron confianza, metieron ritmo infernal, ocupaban bien toda la cancha. Se trataba, en ese segmente, de aguantar y se aguantó.
De la nada sacamos un penal. Porque hubo un penal de Aguirre a Nico Lodeiro que Echenique no se animó a cobrar. Y de la nada también sacamos el empate, antes de los veinte, como para que la cuesta arriba no se nos hiciera demasiado empinada. Fantástica pelota del Fantástico Pérez, recta, profunda, tipo puñalada trapera, a espaldas de Silva. Y la resolución del Pachi, impecable, sin dar tiempo a nada, tomándolo a Monetti a mitad de camino, completamente desarmado.
Punto de inflexión, porque a partir del empate empezamos a mandar. El tándem Pérez-Cubas se acomodó, primero equilibró la puja contra el tándem Ortiz-Fritzler (los dueños del partido en ese tramo inicial) y después fue inclinando la balanza para el lado nuestro, poquito a poco, con Lodeiro que revoloteaba por aquí y por allá, cada vez más protagonista.
Ellos no volvieron a llegar en todo el primer tiempo. Nosotros quizá no impusimos el rigor suficiente en los últimos metros pero íbamos, insinuábamos. Hubo un par de cabezazos de Loco Osvaldo, uno que atajó el arquero y otro desviado, en los que llegó muy limpio. A veces uno siente que el Loco tendría que dejarse de joder con la elegancia y la estética, ser más sencillito y drástico. También hubo una en que casi se meten un gol en contra entre Silva y Monetti, consecuencia de otra pelota muy bien cruzada de derecha a izquierda. Es decir, no fue casualidad, el macanazo entre los dos jugadores de ellos fue error forzado por Boca.
El segundo tiempo fue eléctrico, para vivirlo todo con los pelos parados. El control del juego fue siempre de Boca. Se fue Cubitas, que en la semana de su regreso tras dos meses tuvo que jugar muchos minutos de golpe porque se engripó Gago, entró Castellani y uno preveía que podía faltar contención. Pero no, el medio se armó bien, Castellani, en las oportunidades que va teniendo, parece otro jugador en relación con el del año pasado.
Lanús no se fue del partido nunca y a cada posibilidad que se le ofreció, le sacó todo el jugo. De entrada casi nos embocan con Melano, después de una falla del Cata pero lo apuró bien Sara, Iba a ser clave Sara, en esa segunda parte: le tapó un cabezazo mortal a Melano, se quedó con un zurdazo de Astina y salvó un remate desde afuera de Ortiz (después de que el Cata lo perdiera a González).
Uno miraba toda la cancha y veía a un Boca dominante, con traslado de pelota impecable, con asociaciones, con la sobriedad de Torsiglieri en el fondo, con el vigor de Peruzzi para despegarse por su costado, con la ubicuidad de Pérez-Castellani para que el equipo no se desarmara nunca, con Lodeiro vital, con esa condición tan particular que tiene Lodeiro de jugar sin dejar de correr, de pensar sin pararse.
Además, en ese segundo tiempo, apareció con todas las luces el pibe Pavón. Una revelación, realmente. Por cualquiera de los dos costados, cuando encara es cosa muy seria. Y se atreve siempre, y la pide, y va, y sigue yendo.
El segundo gol fue un contraataque de manual surgido de un corner para ellos. Ahí se vio una diferencia clara entre un equipo y otro porque se desequilibraron por completo, quedaron patas para arriba, cosa que a Boca no le pasó nunca. Salió rápido Sara y la manejó muy bien Osvaldo, que tuvo altibajos pero en esa dio muestras de su categoría, por la administración del tiempo y por la precisión del pase profundo para Pavón. La corrida del pibe por la izquierda, incontenible y la definición, sin mácula.
Era un partido para cerrarlo de una vez y quedarnos tranquilos porque si no, podía pasar cualquier cosa en cualquier momento. El tercero pudo haber llegado con la que el arquero le tapó a Pavón (otra muy buena entrega de Osvaldo) y con otra de Jony Calleri que la quiso poner en el primer palo y le dio a la red pero del lado de afuera, era para cruzarla. Al final, como broche de oro, el penal de Barisone a Lodeiro y la concreción del yorugua para coronar una muy buena noche suya. Hay un pelotudito del noticiero de TyC que dice que no fue penal. La puta madre que lo parió, ¿de dónde los sacan a estos muñequitos de torta? Incitan a la violencia, los soretitos estos.
Un triunfo que además del valor que por sí solo encierra el resultado, nos deja la sensación de que tenemos un equipo consolidado, afianzado, listo para lo que se viene. Que no se nos manquen.
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Al Vasco lo fueron a buscar para las declaraciones de ocasión después de un muy buen trabajo y se destapó con una bronca que tenía guardada. Puso sobre el tapete un tema con el que nos van a fatigar en las próximas horas. Tiene razón. Había fechas fijadas y si las van a cambiar, tienen que explicar bien a qué se debe y, por sobre todo y antes de ninguna otra cosa, consultar a las partes. No hay gran diferencia entre jugar el 6 y el 13 o hacerlo el 7 y el 14 pero que no sean desprolijos. La tele pone la tela pero el fútbol lo hacen los clubes. Si River quiere cambiar y jugar los dos jueves, que digan por qué y antes de decidir que le pregunten a Boca, por lo menos.



EL BOLETÍN: SARA 7, PERUZZI 6, CATA 5, TORSIGLIERI 6, COLAZO 5, PÉREZ 7, CUBAS 6, LODEIRO 8, PAVÓN 8, OSVALDO 6, CARRIZO 6 (FI), CASTELLANI 7, CALLERI NC, FUENZALIDA NC.

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