viernes, 10 de abril de 2015

SIGA EL BAILE, SIGA EL BAILE...

No demasiada posesión, pocas asociaciones, circulación no del todo fluida, por lo menos cuatro llegadas claras del rival. Pero ganamos 3 a 0. Lo teníamos resuelto a poco de comenzado el segundo tiempo. Y guardamos un montón de titulares. ¿Qué más?
Jony Calleri, que quedó detrás de Osvaldo en la consideración del Vasco y en la de todos, aprovechó su oportunidad con dos goles. Es políticamente correcto, Jony, pero uno se imagina la bronca que le debe correr por dentro porque en realidad tenía un lugar ganado, no hizo nada para perderlo y de pronto se encontró con que el aterrizaje de una megaestrella lo dejaba afuera. Pero hay espacio para que todos hagan lo suyo y lo que vale, para todos nosotros, es que prácticamente todos lo están haciendo bien.
La primera vez que llegamos, facturamos. Perfecto centro del Burro Martínez, que levantó la cabeza y la puso donde correspondía. Buen cabezazo de Jony, de pique, los que menos les gustan a los arqueros. En la jugada quedó expuesto algo que ya se había visto en La Bombonera: a Wanderers le falta intensidad en defensa, mira mucho, da tiempo.
El Burro empezó muy bien. Le daban libertades y las usaba. Por el lado de él, por la derecha, llegaba lo mejor de Boca. Con el correr de los minutos empezó a diluirse. Siempre lo mismo. ¿Será posible, Juan Manuel?
Para sentirse seguro en el transcurso de un partido, lo mejor es tener la pelota, Que corra entre los nuestros. Preferentemente, que haya uno al que busquen todos y que en su derredor se teja el armado. Eso no ocurrió. Nico Lodeiro jugó un partido más que aceptable pero sin participación tan continua.
Sin embargo, al Negro Chávez le sacaron uno en la línea, el arquero tapó uno de Calleri y otro de Lodeiro, otro de Nico apenas desviado y después le sacaron otro a Marín.
La mala noticia de ese primer tiempo, claro está, fue la lesión de Pichi Erbes. El que suscribe no conoce todavía el resultado de los estudios pero apuesta a que es una distensión. Fuerte, sí, pero cuando terminó el primer tiempo se fue de la cancha pisando. Si es así, pensemos que estará un mes afuera. Que no sea más que eso.
Del otro lado de la cancha, Guille Burdisso y el Cata se afirmaron bien. Guille, a principios de año, estaba más afuera que adentro pero la verdad es que le dio una vuelta de tuerca a su carrera porque nos viene respondiendo cada vez que lo necesitamos. Y al Cata se lo ve cada vez más líder, transmitiéndoles seguridad a los demás.
De todos modos, en el último segmento de los 45 iniciales nos relajamos, nos inquietaron tres veces. Ahí apareció Orion para sacarle el tiro libre a Vergés, después para tapar ese remate de Mascia y sobre el final, ese remate cruzado y desviado de Albarracín, que nos apareció muy solo por la derecha.
Arrancó el segundo tiempo y ellos salieron con muchas ganas, no les quedaba otra pero enseguida, en la primera que tuvimos, los noqueamos. Perfecto contraataque. La salida vertical e impecable de Lodeiro, la corrida imparable del Negro Chávez que podría haberse cebado con la posibilidad de definir él pero no, atrajo al arquero y la cedió para que Jony resolviera con comodidad, abriendo bien el pie.
Dos detalles en la acción. En algunos partidos anteriores había parecido que el Comandante y Calleri ni se veían o hacían como que no se veían el uno al otro. Acá, la generosidad del Negro fue de destacar. Por otra parte, no fue un gran partido de Chávez pero está claro que cuando encuentra espacio para correr por la izquierda es un arma mortal.
Quedaban 42 minutos de tiempo regular y ya habíamos ganado. Salió Nico para descansar, hizo su debut oficial el Pibe Bentancur y apareció de nuevo el Gordo Orion, para salvar frente a Gularte. Vale mucho el buen partido de Orion porque quedó en el ojo de la tormenta por lo que pasó en San Juan y hay cierto tufillo a lobby periodístico en contra de él pero para nosotros lo que cuenta, al margen de las reservas que puedan tenerse respecto de algunas conductas del Gordo, es que con él y con Sara tenemos el arco muy bien cubierto.
Faltaba el gol de Monzón. Le tiene que servir a él porque desde que volvió, en general, no viene haciendo las cosas bien. Anduvo medio complicado con la pelota y no pasó demasiado al ataque pero se produjo ese tiro libre, lo pidió, se lo dejaron y le pegó bien, al palo más lejano para el arquero. Seguramente le hacía falta para agarrar confianza.
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Y bien, al igual que en el campeonato, en la Copa también los miramos a todos de arriba. Los únicos que todavía tienen chances de quitarnos el primer lugar en la tabla de ganadores de grupo con Corinthians y Colo Colo (para ello tendría no sólo que ganar sino además meter una carrada de goles). Gracias a la mano que nos dio River en México, a Tigres ya no le dan los números.
Allí andan los demás afiliados a la AFA. La Acadé, más por hambre ajena que por mérito propio, está adentro pero ya perdió dos partidos. Los Vigilantes de La Plata parecía que ya estaban pero se vienen cayendo a pedazos. Los quemeros se habían puesto ilusos porque les quedaban dos partidos de local y no advirtieron que eso es lo peor para ellos (una cosa es ir a colgarse del travesaño en el Mineirao, los “menottistas” y otra cosa es cuando tenés que salir a ganar). Los chupapiés de Bergoglio le prenden velas a la rivalidad entre Corinthians y Sao Paulo, no lo dicen pero esperan que el Timao les afloje un poquito. 
   Y los que te jedi... Los pusieron en una zona que era de floreo y resulta que ganaron cero partidos sobre cinco, cuelgan de un pincel y ruegan para que Juan Aurich no le gane a Tigres. Ni siquiera parecen haberse dado cuenta, ni ellos ni los periodistas (que suelen ser lo mismo), de que el principal problema va a ser ganarle a nuestros compatriotas de San José. El nivel de los equipos argentinos en esta copa deja mucho que desear. Menos mal que nosotros somos bolivianos.

EL BOLETÍN: ORION 7, MARÍN 5, BURDISSO 6, CATA 7, MONZÓN 5, CRISTALDO 5, PICHI 6, LODEIRO 6, MARTÍNEZ 6, CALLERI 8, CHÁVEZ 6 (FI), BRAVO 5, BENTANCUR 5, FUENZALIDA NC.

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