No
demasiada posesión, pocas asociaciones, circulación no del todo
fluida, por lo menos cuatro llegadas claras del rival. Pero ganamos 3
a 0. Lo teníamos resuelto a poco de comenzado el segundo tiempo. Y
guardamos un montón de titulares. ¿Qué más?
Jony
Calleri, que quedó detrás de Osvaldo en la consideración del Vasco
y en la de todos, aprovechó su oportunidad con dos goles. Es
políticamente correcto, Jony, pero uno se imagina la bronca que le
debe correr por dentro porque en realidad tenía un lugar ganado, no
hizo nada para perderlo y de pronto se encontró con que el
aterrizaje de una megaestrella lo dejaba afuera. Pero hay espacio
para que todos hagan lo suyo y lo que vale, para todos nosotros, es
que prácticamente todos lo están haciendo bien.
La
primera vez que llegamos, facturamos. Perfecto centro del Burro
Martínez, que levantó la cabeza y la puso donde correspondía. Buen
cabezazo de Jony, de pique, los que menos les gustan a los arqueros.
En la jugada quedó expuesto algo que ya se había visto en La
Bombonera: a Wanderers le falta intensidad en defensa, mira mucho, da
tiempo.
El
Burro empezó muy bien. Le daban libertades y las usaba. Por el lado
de él, por la derecha, llegaba lo mejor de Boca. Con el correr de
los minutos empezó a diluirse. Siempre lo mismo. ¿Será posible,
Juan Manuel?
Para
sentirse seguro en el transcurso de un partido, lo mejor es tener la
pelota, Que corra entre los nuestros. Preferentemente, que haya uno
al que busquen todos y que en su derredor se teja el armado. Eso no
ocurrió. Nico Lodeiro jugó un partido más que aceptable pero sin
participación tan continua.
Sin
embargo, al Negro Chávez le sacaron uno en la línea, el arquero
tapó uno de Calleri y otro de Lodeiro, otro de Nico apenas desviado
y después le sacaron otro a Marín.
La
mala noticia de ese primer tiempo, claro está, fue la lesión de
Pichi Erbes. El que suscribe no conoce todavía el resultado de los
estudios pero apuesta a que es una distensión. Fuerte, sí, pero
cuando terminó el primer tiempo se fue de la cancha pisando. Si es
así, pensemos que estará un mes afuera. Que no sea más que eso.
Del
otro lado de la cancha, Guille Burdisso y el Cata se afirmaron bien.
Guille, a principios de año, estaba más afuera que adentro pero la
verdad es que le dio una vuelta de tuerca a su carrera porque nos
viene respondiendo cada vez que lo necesitamos. Y al Cata se lo ve
cada vez más líder, transmitiéndoles seguridad a los demás.
De
todos modos, en el último segmento de los 45 iniciales nos
relajamos, nos inquietaron tres veces. Ahí apareció Orion para
sacarle el tiro libre a Vergés, después para tapar ese remate de
Mascia y sobre el final, ese remate cruzado y desviado de Albarracín,
que nos apareció muy solo por la derecha.
Arrancó
el segundo tiempo y ellos salieron con muchas ganas, no les quedaba
otra pero enseguida, en la primera que tuvimos, los noqueamos.
Perfecto contraataque. La salida vertical e impecable de Lodeiro, la
corrida imparable del Negro Chávez que podría haberse cebado con la
posibilidad de definir él pero no, atrajo al arquero y la cedió
para que Jony resolviera con comodidad, abriendo bien el pie.
Dos
detalles en la acción. En algunos partidos anteriores había parecido
que el Comandante y Calleri ni se veían o hacían como que no se
veían el uno al otro. Acá, la generosidad del Negro fue de
destacar. Por otra parte, no fue un gran partido de Chávez pero está
claro que cuando encuentra espacio para correr por la izquierda es un
arma mortal.
Quedaban
42 minutos de tiempo regular y ya habíamos ganado. Salió Nico para
descansar, hizo su debut oficial el Pibe Bentancur y apareció de
nuevo el Gordo Orion, para salvar frente a Gularte. Vale mucho el
buen partido de Orion porque quedó en el ojo de la tormenta por lo
que pasó en San Juan y hay cierto tufillo a lobby periodístico en
contra de él pero para nosotros lo que cuenta, al margen de las
reservas que puedan tenerse respecto de algunas conductas del Gordo,
es que con él y con Sara tenemos el arco muy bien cubierto.
Faltaba
el gol de Monzón. Le tiene que servir a él porque desde que volvió,
en general, no viene haciendo las cosas bien. Anduvo medio complicado
con la pelota y no pasó demasiado al ataque pero se produjo ese tiro
libre, lo pidió, se lo dejaron y le pegó bien, al palo más lejano
para el arquero. Seguramente le hacía falta para agarrar confianza.
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Y
bien, al igual que en el campeonato, en la Copa también los miramos
a todos de arriba. Los únicos que todavía tienen chances de
quitarnos el primer lugar en la tabla de ganadores de grupo con
Corinthians y Colo Colo (para ello tendría no sólo que ganar sino
además meter una carrada de goles). Gracias a la mano que nos dio
River en México, a Tigres ya no le dan los números.
Allí
andan los demás afiliados a la AFA. La Acadé, más por hambre ajena que por mérito propio, está adentro pero ya
perdió dos partidos. Los Vigilantes de La Plata parecía que ya
estaban pero se vienen cayendo a pedazos. Los quemeros se habían
puesto ilusos porque les quedaban dos partidos de local y no
advirtieron que eso es lo peor para ellos (una cosa es ir a colgarse
del travesaño en el Mineirao, los “menottistas” y otra cosa es
cuando tenés que salir a ganar). Los chupapiés de Bergoglio le
prenden velas a la rivalidad entre Corinthians y Sao Paulo, no lo
dicen pero esperan que el Timao les afloje un poquito.
Y los que te
jedi... Los pusieron en una zona que era de floreo y resulta que
ganaron cero partidos sobre cinco, cuelgan de un pincel y ruegan para
que Juan Aurich no le gane a Tigres. Ni siquiera parecen haberse dado
cuenta, ni ellos ni los periodistas (que suelen ser lo mismo), de que
el principal problema va a ser ganarle a nuestros
compatriotas de San José. El nivel de los equipos argentinos en esta
copa deja mucho que desear. Menos mal que nosotros somos bolivianos.
EL
BOLETÍN: ORION 7, MARÍN 5, BURDISSO 6, CATA 7, MONZÓN 5, CRISTALDO
5, PICHI 6, LODEIRO 6, MARTÍNEZ 6, CALLERI 8, CHÁVEZ 6 (FI), BRAVO
5, BENTANCUR 5, FUENZALIDA NC.
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