Seis
jugados y seis ganados, el grupo fue un floreo, se ganó de orejitas
paradas. Hay un plantel maduro y una conducción ubicada, por lo que
no cabe esperar ningún relajamiento, en especial por el rival que
toca en octavos. Por más que hayan entrado penosamente, “la copa
empieza ahora”, como dicen todos y los mano a mano son otra
historia, sin margen de error para nadie.
Vale
enfatizar que, más allá de estos números que dan bien por todos
lados (16 partidos oficiales jugados en lo que va del año, trece
ganados y tres empates), hay producciones que globalmente no
convencen. Esta con los chilenos no fue la primera. No es por pasarse
de exigentes pero corresponde puntualizarlo.
Arrancamos
muy blanditos ante un rival que salió a jugársela toda. Palestino,
que de por sí es un equipo pensado para asumir riesgos por más que
no le sobre jerarquía individual, sabía que sólo le servía ganar
y jugó en consecuencia. Encendido, activo, determinado. Nos manejó
todo el primer tiempo y bien pudo haber sacado diferencias. La que
tapó el Gordo Orion ante Riquelme, la que salvó heroicamente Lea
Marín en la línea fueron dos casi goles y nosotros, nada.
Las
rotaciones, en general, funcionan, el recambio es amplio y eso
constituye un factor muy positivo. Sin embargo, cuando el Vasco arma
un medio campo en el que no están ni Gago ni Lodeiro, la posibilidad
de que la bola corra con fluidez y sentido de profundidad,
prácticamente, desaparece. Y esta vez, además, costó la
recuperación porque ellos corrían no sólo más sino también
mejor.
Reapareció
el pibe Cubas transcurrido más de un mes y medio y cumplió. Siempre
está bien parado, no se desordena, espera y sale sólo cuando
corresponde. Pero el paso siguiente no es él quien debe darlo y
tampoco podemos pedírselo ni al Cabezón Meli ni a Franquito
Cristaldo.
El
Burro Martínez está dejando pasar todas las oportunidades. Con tres
volantes de las características de los que pusimos, en la teoría es
él quien debe volantear pero una vez más, el Burro no estuvo en
ningún lugar de la cancha, no tuvo participación. Por ejemplo, Jony
Calleri y el Negro Chávez, sin abastecimiento adecuado, estaban
condenados pero se los vio, metieron, obligaron. No puede decirse lo
mismo del Burro.
El
segundo tiempo de arranque fue otra cosa. Porque Boca no podía
permanecer tan pasivo, porque ellos estaban forzados a quemar naves,
habida cuenta de Wanderers le ganaba a Zamora y porque,
paralelamente, tenían que empezar a sentir el desgaste del primer
tiempo. Así que se abrieron espacios.
De
entrada hubo una llegada a fondo del Cabezón, con zurdazo cruzado
que se fue cerca y a continuación, una aparición en el área de
Cubitas por el medio, con remate medio mordido que agarró el
arquero. Jugadas de una profundidad como no habíamos elaborado
absolutamente ninguna en todo el primer tiempo.
De
todos modos, fue cuando entraron Gago y Castellani y cuando más
tarde se agregó el nene Vadalá, empezó a jugarse otro partido. Se
juntó todo porque ellos ya estaban muy abiertos, muy jugados.
Ya
tenia en mente el Vasco poner a Cubitas de entrada y después
reemplazarlo por Gago, para darles minutos a los dos. Tenerlos a los
dos otra vez en competencia es muy importante, los necesitábamos,
mucho más teniendo en cuenta la ausencia de Pichi Erbes. Fernando
entró y se hizo dueño del equipo, bien secundado por Castellani.
Igual,
Palestino no se fue del partido jamás y casi nos emboca con ese tiro
desde lejos de Valencia que se desvió en Guille Burdisso y salvó
muy bien Orion. Sin brillar, fue otro correcto partido de Guillermo,
que parece otro jugador en relación con el de su primera etapa en el
club. Por ahí, por el lado de los centrales, estamos muy bien porque
Juancito Komar no desentonó, así que sabemos que si guardamos al
Cata y a Torsiglieri estamos bien cubiertos.
Vadalá
entró derechísimo, muy afilado. Una vez reventó el travesaño y otra se la
sacaron en la línea, después de un perfecto desborde y centro del
Negro Chávez. Uno lo ve a Guido en reserva y por momentos pareciera
que está estancado, que no despega, no marca diferencia pero queda
claro que la primera lo motiva de otra manera y su aporte puede ser
muy interesante, es un repuesto para hacer valer.
A
continuación de una bola mortal que le sacó el arquero al Negro
Chávez, llegó el primer gol, producto de la sensible mejoría del
equipo. Corner de Castellani desde la derecha y el cabezazo de Lea
Marín, el menos pensado, para coronar un muy buen trabajo suyo.
Entre la que salvó en el primer tiempo y el gol que abrió el
marcador, fue hombre clave, fundamental.
Finalmente,
el segundo, con participación de Vadalá y certera definición de
Jony, abajo, bien ajustada. Jony también, como el Burro, tiene
derecho a deprimirse porque sabe que no es titular, que perdió el
puesto tal vez sin merecerlo pero no se deprime y cada vez que lo
ponen, hace lo suyo. Después del partido el Vasco hizo referencia a
algunos rendimientos que cayeron y aunque no hizo nombres, es obvio
que el palito es para el gallinero del Burro.
Al
momento de escribirse estas líneas acaba de terminar Corinthians con
San Lorenzo y ya la pole no nos la quita nadie. Se acabaron las
cuentas, vamos con River. La revancha que queríamos. Será
“desgastante para los dos”, como dice el Vasco pero jugar con los
que te jedi es lo más lindo que hay, es el fútbol en su máxima
expresión. Y serán tres partidos en pocos días, porque se junta el
del campeonato. Ya lo vivimos, ya lo sentimos, ya se acelera el bobo,
ya nos dentra en la sangre cierto hormigueo.
EL
BOLETÍN: ORION 6, MARÍN 8, BURDISSO 6, KOMAR 5, MONZÓN 5, MELI 5,
CUBAS 6, CRISTALDO 4, MARTÍNEZ 3, CALLERI 6, CHÁVEZ 6 (FI), GAGO 7,
CASTELLANI 6, VADALÁ 7.
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