lunes, 21 de marzo de 2016

A FOJAS CERO

Antes de los cinco minutos se había terminado el partido. O visto desde otro punto, partido no hubo nunca, porque Boca todavía estaba en los vestuarios cuando Lanús ya había marcado dos goles. Y se acabó. ¿Qué íbamos a levantar dos goles contra Lanús? A la cancha llegaron un equipo que supo que se jugaba una final y otro que fue a cumplir con una rutina. Así de sencillo.
No hay caso, pasan los años y uno no aprende, no escarmienta. Desde hace tiempo, por lo menos en lo que va del año, siempre estuvo claro que este Boca no da para nada, no tiene pilares que lo sustenten, navega al garete. Y sin embargo fue suficiente un poquito de enjundia en los segundos tiempos con Bolívar y con Unión para que uno se encendiera de nuevo, se ilusionara de nuevo, creyera. Y por supuesto, en estos casos, uno siempre termina estrellándose contra la realidad. En una de esas, el 2 de abril Boca le gana a Rafaela, que es una tienda, y uno se va a encender de nuevo. ¡Ay, Boca!
Se había apuntado, eso sí, que con Bolívar y con Unión se habían regalado los primeros tiempos y que muy lejos no habría de irse y se seguían regalando primeros tiempos. Pues bien, ahora tocó jugar con un equipo en serio, nada extraordinario pero un equipo en serio. Y un equipo en serio no la iba a dejar pasar. Nos liquidó en menos de cinco minutos.
En el primer gol, primero Jara pierde una pelota solo, después los dejamos maniobrar con absoluta tranquilidad. Sand recibió de espaldas y tardó en girar más que Palermo en aquel gol a River del año 2000 pero igual, completó el giro sin que nadie lo molestara y la abrió para Acosta. El Laucha la tocó mal, se la dio a Tobio pero Tobio se pasó de gentil y se la devolvió para que el Laucha enganchara hacia adentro y sacara el latigazo de derecha, con Jara mirándolo de cerca. Orion se tiró después de que la pelota ya había pasado, las pelotas abajo le cuestan, a Agustín, tiene menos cintura que un huevo. Lanús jugó, Boca miró.
El segundo vino de un corner que cedimos “in extremis”. Velázquez bajo a primer palo, Almirón que anticipa, Mouche que no la puede conectar debajo del arco y Sand que llegó tocando sirena y la metió con cualquier cosa, con todo el cuerpo. Fue como tres goles en uno: pudo haber sido de Almirón, pudo haber sido de Mouche, fue de Sand. Jugaban ellos solos. ¡En un corner! No fue una jugada rápida que en una de esas te agarra mal parado, fue una pelota detenida.
Con el partido resuelto, en los 85 minutos que restaban Lanús jugó cuando quiso. Se aceleró por momentos en el primer tiempo, con Román Martínez que parecía Rattin en el medio de la cancha, con Almirón que picoteaba, cada vez que nos iban por cualquiera de las bandas parecía que se venía el descalabro. Y por el medio también, hubo una en que Almirón encaró y pasó sin que nadie se le opusiera, llegó a las barbas de Orion, que tapó en el mano a mano. Ya en el segundo tiempo, Lanús bajó la cortina, dejó transcurrir los minutos, solamente se dedicó a regalarle algunos lujitos y canchereadas a su gente.
En cuanto a Boca, en el primer tiempo tuvimos dos claras, la que tapó Monetti con Carlitos Tevez, después de una buena subida de Jara y el tiro libre de Lodeiro en el travesaño. En las declaraciones posteriores al juego, del lado nuestro se puso todo el énfasis en que, si entraba el tiro libre de Lodeiro, era otra cosa. Error de enfoque. El tiro libre de Lodeiro es un detalle, no podemos jugar toda la guita a que entre un tiro ibre y por sobre todo, no podemos empezar a jugar el partido después de la hora convenida.
Cuando Lanús nos dejó, la circulación en el medio fue bastante prolija. Gago trató de dársela siempre redonda a algún compañero y con eso se hizo rescatable dentro del caos que fue Boca. Pero cuando se quiso pisar los últimos metros de cancha, todo se diluyó. Porque no tenemos un volante ofensivo que arme, perdónese la reiteración pero es que se hace evidente en cada partido. Carlitos se movió mucho, bajó, se tiró a los costados pero cuando quiso ir adentro, rebotó. El fondo de Lanús esperó siempre bien armado, con colaboración de los volantes que achicaban hacia atrás y con destacado trabajo de Braghieri.
Pachi Carrizo también se movió mucho pero vaya a saberse si porque se lo indicaron o porque se le ocurrió a él, nunca abrió la cancha, la cerró, se corrió siempre para el medio. En cuanto a Osvaldo, al que esperábamos con tantas ansias, bueno, no vamos a matarlo por un partido, en su reaparición, pero nos dejó de a pie, fue como si no estuviera, seguimos esperando su reaparición. Boca no fue por afuera y no encontró asociaciones para pasar por adentro. Es difícil atraer defensores y fabricar espacios cuando se va perdiendo por dos goles de entrada.
Los mellizos siempre son demorones para los cambios pero la verdad es que en el banco no había soluciones. Uno siempre se aferra a la esperanza de que el que entre rompa el partido pero si se razona, eso no era de esperar. En todo el segundo tiempo no hubo ni una sola vez en que Boca llegara al área rival bien pisado ni tampoco hubo remates desde afuera que comprometieran a Monetti. Sólo uno de Carlitos muy débil y otro de Gago que se fue lejos. Y seguimos sin ir por afuera. Hubo dos veces que pasó Silva pero ambos centros se los tiró a la hinchada de Lanús. Y eso que no estaba forzado ni nada. Después le debe haber dado vergüenza y entonces la jugaba cortita para adentro.
Se nos fue el campeonato, definitivamente. No sólo porque los ocho puntos que nos lleva Lanús son muchos y porque hay muchos otros equipos en el medio sino, en primer término, porque suponer que de ahora en más vamos a ganar todos los partidos en fila parece un chiste. Vamos a tener que pensar en la Copa pero sin pasarnos de optimistas. Hay que empezar a construir un equipo pero despacito.


EL BOLETÍN. ORION 4, JARA 3, TOBIO 3, INSAURRALDE 3, SILVA 2, PABLO PÉREZ 3, GAGO 5, LODEIRO 4, TEVEZ 5, OSVALDO 2, CARRIZO 4 (FI), PALACIOS 4, BENTANCUR NC, CHÁVEZ NC.             

No hay comentarios:

Publicar un comentario