Me
gustó el título que escuché en ESPN y se lo copio. La última
imagen del partido, la del gol de Carlitos a los 90, sintetiza al
Boca que queremos siempre, con cuatro jugadores metidos en el área
chica para ganar el partido de prepo, “a lo Boca”, con el último
aliento. Tan distante de lo que el equipo nos transmitiera en el
partido con River, en los dos con Racing y en la mayoría de los que
llevamos jugados en el año.
La
escena, además, patentiza lo que nos cuesta todo. Lo que va a seguir
costándonos todo, porque tuvimos que probar tres veces en la misma
jugada y hasta se dio el caso de que un jugador nuestro evitara lo
que iba a ser gol de un compañero. También expresa, claro está, un
desorden manifiesto, fuimos a los ponchazos. Pero de momento, haber
ganado como le ganamos a Unión es un signo vital que nos devuelve la
fe, que entierra esa laxitud que había sido el sello distintivo de
Boca en anteriores presentaciones.
El
segundo tiempo se asocia con el segundo tiempo de Bolivia. Y el
resultado final afirma la sensación de que aquel empate de última
en La Paz puede haber sido un punto de inflexión, una base de
lanzamiento para que el equipo se acerque a lo que necesitamos, a lo
que manda la historia.
Lo
que hay que precisar también es que no podemos seguir regalando
primeros tiempos. Porque la verdad es que toda la etapa inicial fue
más que floja, a tono con esos otros partidos que queremos olvidar,
dejar atrás en forma definitiva. Todo previsible, un Boca fácil de
controlar para el rival, sin ideas, sin circulación con sentido de
profundidad. El que más se movía era Pachi Carrizo. Carlitos empezó
muy de punta y como no le llegaba, empezó a tirarse atrás pero no
tenía con quien jugar. Lodeiro equivocaba permanentemente las
entregas y Bentancur seguía en la línea de sus últimas
prestaciones, perdido en la cancha. Interesante par de trepadas de
Silva pero no alcanzaba.
En
todo ese pálido primer tiempo, apenas cuenta como llegada neta esa
acción en la que se sucedieron por lo menos tres pases correctos,
Carlitos atrajo rivales, descargó en tiempo y forma para Palacios y
el Tucu, entrando por derecha, le pegó desviado. Ellos también
tuvieron la suya, unos minutos después, ese cambio de derecha a
izquierda de Acevedo que nos tomó desequilibrados, Orion tuvo que
salirle a la desesperada a Malcorra, Malcorra tocó para atrás y el
remate de Villar, con Orion fuera de combate, rebotó en Jara.
Arrancó
el segundo tiempo y nació otro partido. En el primer minuto ya lo
tuvimos dos veces con Carlitos llegando por izquierda y con Pachi
entrando por el medio, las dos las tapó Nereo Fernández. Al rato
otra vez apareció el arquero ante un remate de Gago y de inmediato,
se nubló Lodeiro cuando estaba para definir. En las cuatro jugadas
referidas participó Carlitos, que empezaba a hacerse patrón del
equipo y del partido. Lo que tenemos que exigirle, porque es Carlitos
y puede.
Los
estábamos pasando para arriba, el gol no podía demorar, se suponía
y resulta que nos embocaron ellos. La armaron bien por la izquierda,
la derecha nuestra, zona en la que tenemos problemas serios, ya había
pasado con River. Jara debe ser uno de los jugadores que más
kilómetros recorre por partido pero no define nada. Ni marca ni es
salida ni llega. Cierto es que queda expuesto porque Bentancur,
teórico volante derecho, en realidad juega de nada. Lo concreto es
que Malcorra nos penetró por la izquierda y sacó un centro que, por
la posición desde la que lo sacó, era peligroso. Aunque la
ejecución fue imperfecta, estaba para que Orion cortara y se acabara
el problema pero a Orion se le escapó una pelota que no tenía que
escapársele, la dejó flotando en el área y apareció Gamba para
acostarnos. Increíble pero real.
Volvamos
sobre Bentancur y detengàmonos a analizar nuestra media cancha.
Guillermo le devolvió la titularidad pero Rodrigo anda muy mal, no
reacciona. Tomada la decisión de que Gago sea el 5 (se afirma,
Fernando, anda bien pero tiene que andar mejor) se ve que Guille está mirando para definir quiénes tienen que ser los volantes por
los costados. Prueba con Bentancur, con Lodeiro, con Pablo Pérez,
con Meli... Colazo parece venir de muy atrás. Esta vez, Bentancur
dejó pasar otra oportunidad y Nico Lodeiro iba a enchufarse en un
muy buen segundo tiempo suyo, a tono con el equipo, después de 45
iniciales descoloridos.
Un
síntoma muy positivo es que no se acusó el impacto del gol de
Unión, se siguió imponiendo el ritmo infernal con que se había
entrado al segundo tiempo, antes del empate hubo un zurdazo de Silva
al lado de un palo y un tiro de Pachi desde afuera que sacó el
arquero. Y el empate no tardó, la presión era insostenible para
Unión, se sucedían los tiros de esquina, no podía ser que
siguiéramos perdiendo por mucho tiempo. Nico Lodeiro, en esa segunda
jugada después de un corner, quiso meter un centro, la pelota se
cerró y le cayó como una bomba por detrás a Nereo Fernández. De
todos modos, lo que pasó es algo que puede perfectamente pasar
cuando Nico utiliza su espléndida zurda para cruzar la pelota desde
la derecha.
Esos
veinte iniciales del segundo tiempo fueron lo mejor de Boca. Después
el ritmo no pudo sostenerse, se perdió claridad y profundidad.
Aunque se mantuvo la iniciativa ante un rival pasivo. Boca quedía
ganar y Unión quería que terminara el partido, eso era evidente.
Cuando llegaron los cambios, Pablo Pérez entró bien, muy suelto,
intentando juntarse con Carlitos y con Lodeiro.
Se
nos iba el partido, se nos iban dos puntos y probablemente, con ellos
se nos iba el último vagón en el tren del campeonato. Pero llegó,
justo a los 45 del segundo, esa jugada que encierra muchas cosas.
Bien iniciada por Pablo Pérez, bien abierta por Lodeiro para la
izquierda. El Cabezón Meli pisó en área con determinación y no
dudó en sacar el remate con la zurda, la que menos maneja. Rechazó
Nereo Fernández, el hombre que sostuvo a Unión casi solo y allí
les metimos cuatro tipos en la boca del arco para empujarla de una
vez. Le pegó Nico Lodeiro y la bola fue a rebotar en el Negro
Chávez. No, si no quería entrar, la desgraciada. Pero llegó
Carlitos y entró, qué mierda. Y nos desahogamos todos en el grito
supremo. Tendríamos que haber ganado mucho antes y por más de un
gol pero al fin, ganamos. ¡Ganamos!
Se
nos viene una “semana larga”, como nos hemos acostumbrado a decir
cuando no hay partido en el medio y después, el domingo, una cita
clave: Lanús allá. Un cruce determinante si no queremos bajarnos de
la pelea. Hay mucho por mejorar, hay que encontrar fluidez en la
elaboración, ser más parejos a lo largo del partido. Pero estamos
mucho mejor parados y con esperanzas mejor fundadas que una semana
atrás. Ni hablar.
EL
BOLETÍN: ORION 4, JARA 4, TOBIO 6, INSAURRALDE 5, SILVA 6, BENTANCUR
3, GAGO 6, LODEIRO 7, PALACIOS 5, CARLITOS 7, CARRIZO 6 (FI), PABLO
PÉREZ 6, CHÁVEZ 5, MELI NC.
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