En
principio, el 1-1 afuera, en estos casos, no está nada mal. Peligro
mortal hubiese sido 0-0. Lástima que se escapó después de habernos
puesto arriba. Los enfoques pueden ser dos: mitad del vaso llena,
fuimos a una cancha difícil, mantuvimos el partido en un terreno
conveniente y nos trajimos un resultado prometedor; mitad del vaso
vacía, el nivel del juego no pasó de mediocre y Boca no encontró
fórmulas de ataque, ni nos enteramos de cómo ataja el arquero de
ellos.
Las
pocas complicaciones surgieron en pasajes breves del primer tiempo y
del segundo en que perdíamos la pelota enseguida. No había
asociaciones, nunca tres pases seguidos. Y reiteración de
infracciones, aunque alguna inventada por Cáceres, nunca es buena
noticia que te toque un pito paraguayo de visitante, son paraguas
permeables.
El
más seguro con la bola fue siempre Pablo Pérez, metedor y prolijo.
Un acierto de Guillermo ponerlo de 5 a Jara, que fue creciendo con el
transcurrir del juego, recorre bien la cancha a lo ancho, se para
donde se tiene que parar. Y Meli, impreciso al comienzo, dándole
muchos pases a los contrarios y componiendo con Peruzzi el flanco más
débil de Boca, mejoró en la segunda mitad.
El
problema fue que llegábamos hasta ahí. Carlitos, muy activo y
defendiendo bien la bocha, tenía que irse muy lejos del área,
prácticamente nunca apareció en zonas de definición. Pavón, con
mucha participación, tuvo un mal partido, perdió constantemente en
el uno contra uno. Y Pachi Carrizo, del otro lado, enganchaba siempre
para adentro, así que por ahí tampoco prosperábamos.
De
todo el primer tiempo, lo único que puede mencionarse como acciones
ofensivas fueron una pelota que Fabra cruzó al área chica (ya
empezaba a insinuarse Frank como un arma interesante) pero no había
nadie para meterla, un cabezazo alto del Chaco Insaurralde en un
corner y la única en que nos salieron cuatro pases consecutivos,
Pablo-Carlitos-Pachi-Peruzzi desde afuera, desviado. Poco.
Para
el segundo tiempo los melli lo mandaron al Negro Chávez por Pachi.
En realidad, si el Negro estaba bien (y Guille siempre insiste en que
el que no está al ciento por ciento no juega) debió haber ido de
entrada. Había pegado un par de buenos partidos antes de lesionarse,
nos da más agresividad.
En
su primera incursión importante, el Negro fue tras una bola muy bien
puesta por Carlitos y sacudió la red pero del lado de afuera. La
segunda fue gol, porque picó en diagonal de izquierda a derecha para
buscar un pelotazo del Cabezón Meli (se durmieron ellos), se acomodó
para adentro y la cruzó al otro lado, vivísimo Pablo Pérez para
cortinarlo a Fucile y que pasara Fabra. Y el zurdazo de Frank,
cruzado, perfecto para dejarlo sin asunto a Conde.
Quedaban
poco más de veinte minutos y teníamos gran parte del camino
recorrido, porque el repertorio de Nacional en ofensiva era mínimo.
Habían perdido muy pronto al que se anunciaba como el más
peligroso, López y más allá de las complicaciones de Peruzzi, sólo
nos inquetaban con centros que nos recorrían amenazadoramente el
área porque Orion estaba dubitativo. No está entero, Agustín. Le
dejó algún saque desde el fondo al Cata Diaz y un par de veces sacó
con zurda, sígno inequívioo de que algo le pasa. Tal vez por estar
preocupado fue que permitió que demasiadas pelotas pasaran por
delante de sus narices. En una de ellas, segundo tiempo, todavía
estábamos 0-0, Ramírez se había comido un gol porque la pelota le
quedó atrás, a un metro del arco.
El
gol con que lamentablemente nos empataron fue otro centro. Después
de un corner, de segunda, Tabó la mandó desde la izquierda pasada,
Peruzzi se quedó parado, Ramírez la devolvió y la enganchó muy
justa Fernández, una lástima.
En
la última jugada del partido, Bentancur, que recién había entrado,
regaló una infracción más en zona de riesgo, si terminábamos
perdiendo era para suicidarse, menos mal que la mandaron afuera y se
acabó.
Guarda,
que estos andan mejor de visitantes que de locales. A Central le
empataron en Rosario (a Central le obsequiaron un penal esa noche) y
a Corinthians lo bajaron en San Pablo. Pero llegamos bien a la
definición en La Bombonera. Tenemos que encontrar variantes arriba.
Hay que ver que, ausente Nico Lodeiro, no tenemos a mano ninguno que
pueda ser calificado de “volante ofensivo”, Pablo es mixto.
Necesitamos que Pavón vuelva a ser el de los partidos anteriores,
que Carlitos no tenga que irse tan lejos del área. Chávez, si está
bien, tendría que ir de entrada. Volvió el Loco Osvaldo, tuvo diez
minutos como para ir calentando el motor, ojalá sume competencia el
domingo en La Plata, es una carta que puede tener valor. ¡Vamos,
Boca, carajo!
EL
BOLETÍN: ORION 5, PERUZZI 4, CATA 6, CHACO 5, FABRA 7, MELI 5, JARA
7, PABLO 8, PAVÓN 3, CARLITOS 6, PACHI 4 (FI), CHÁVEZ 6, OSVALDO
NC, BENTANCUR NC.
No hay comentarios:
Publicar un comentario