En
fin, se hizo lo que se pudo y sabíamos que no iba a poderse mucho.
Argentinos Juniors, un equipo que no ganaba dede octubre pasado, fue
previsiblemente más que un Boca improvisado que salió a la cancha
por cumplir. Con once jugadores que apenas habían tenido, juntos,
menos de media hora de táctico en el anochecer del viernes.
La
reglamentación vigente prohibe que un club juegue dos partidos con
menos de 48 horas de intervalo pero excepciones ya ha habido de a
montones, así que no tiene nada de novedoso, seguirá habiéndolas,
son excepciones no excepcionales. Lo que rebela, por lo menos a este
gil que escribe, es que esta programación disparatada derive del
poder que conservan los payasos burócratas de Agremiados. ¿Cuántos
países hay en que no se pueda jugar al fútbol el 1º de mayo? De
los medianamente serios, ninguno. ¿Qué se pretende simbolizar?
¿Acaso toda la gente que tiene que laburar el 1º de mayo es menos
trabajadora, tiene menos conciencia de clase que Marchi y su
comparsa? No deja de causar gracia que Agremiados sacralice el feriado del 1º de mayo pero permita que a sus afiliados se los exponga haciéndolos competir con menos de dos días de descanso. Y el periodismo no dice nada, está todo bien.
En
el primer tiempo no pasó casi nada porque Argentinos es muy poco,
está donde está y en las circunstancias en que está porque es el
lugar que le corresponde. En el arranque del segundo tiempo apretaron
más, apareció una breve ráfaga del Pocho Insúa parecido al de
antes y ahí marcaron la diferencia. Antes del gol ya habían tenido
tres. En el gol nos tomaron muy desarmados, juntamos mucha gente
cerca de la pelota, sacaron la pelota de ahí y Batallini encontró
espacios para írsenos hasta el fondo porque Silva no estaba y Rolín
tampoco. La definición de Bueno fue cómoda, encima nos vacunó
Charly Good, de cuyo fugaz paso por nuestras filas es mejor no
acordarse.
De
Boca no hubo nada, como expresión colectiva no existió y es natural
que así haya sido, cada intento fue al fracaso, no aparecieron las
asociaciones, se defendió mal y no se atacó, nunca. Algún centro
de Molina que por poco no cabeceó Benegas en el primer tiempo, una
de Messidoro que terminó con un remate a las manos del arquero. Y en
el segundo tiempo, nada de nada.
Prueba
de que estábamos todos en otra cosa es el hecho de que, pese a que
Boca perdía y no producía nada, Guillermo haya metido el que iba a
ser único cambio recién a los 32 minutos del segundo tiempo: Silva
Torrejón por el Pachi Carrizo. Y no fue un cambio para mejorar el
equipo sino para cuidarlo a Pachi con vistas a Cerro Porteño.
Cuando Argentinos se quedó con diez, por la expulsión de Freire, a doce del final, se asustó, se metió atrás solo, le pesaron los siete meses sin ganar, perdía la pelota enseguida pero Boca ni se dio por enterado, no encontró otra fórmula que tirar la pelota para adelante y a ver qué pasaba.
Antes
de dar vuelta la página, lo único que tiene algún sentido es
desmenuzar lo que produjeron algunos componentes del plantel, en
función de lo que vendrá. Entonces, habrá que decir que Sara
estuvo sobrio, le sacó un buen remate a Piovi en el primer tiempo y
dos al Pocho Insúa en el segundo, cumplió.
Hay
tipos, como Rolín, que no van más. Lo de ayer casi que podríamos
perdonárselo porque fue parte de un conjunto que no tenía ningún
rodaje pero en su caso debe puntualizarse que jugó como casi
siempre. Desprolijo, desatinado.
Jara
tendría que haberse sentido dueño del equipo pero no ocurrió. Se
perdió en el barullo, no fue guía para sus compañeros más
jóvenes, el partido se lo llevó puesto, tal vez estuviera con la
cabeza en el jueves.
Para
Messidoro era una linda oportunidad pero no pudo aprovecharla. No
terminó de meterse en el partido nunca, no se hizo eje de
circulación, pasó mucho tiempo inadvertido. Algo que no es nuevo en
Messi, esas desapariciones, más allá del buen bagaje técnico del
que dispone.
El
Tucu Palacios fue como si no jugara, debe estar golpeado por haber
perdido la titularidad, es cierto que no contó con mucho
abastecimiento pero quedarse mirando el partido es algo que no puede
aceptársele. Por su misma banda, Molina fue embarullado, atolondrado
pero metió, bien o mal se hizo ver.
Pachi
Carrizo, que llevaba 19 días fuera de competencia y que seguramente
va a ser titular contra Cerro Porteño, se mostró con algunos
intentos, quedó bastante separado del resto pero cuando
pudo, encaró. Supongamos que le falta ritmo, venía jugando bien
antes de la lesión.
Dos
debutantes absolutos entre los once, Chiccó y Benegas más otro que
entró
después y que sólo tenía minutos en el verano, Silva Torrejón. Se
rescata el primer tiempo de Chiccó, tiene linda estampa de 5,
distribuye bien con sus patas largas. Después se perdió. Benegas es
bien 9 de área pero no pudo participar del juego, se quedó
encajonado entre los centrales a la espera de que alguna vez le
lloviera un centro, no se les ofreció a sus compañeros. De Silva
Torrejón no puede decirse nada porque estuvo poquito tiempo y cuando
ya el rumbo era irreversible.
¿Quiénes
quedan? Tobio aceptable, sin nada que lo destacara. Silva tuvo mucha
participación, pasó varias veces pero Silva no define nada, pasa
como un autómata, no se le ocurre nada y sus incursiones rara vez
generan algo.
Hacía
frío, en La Paternal. Me embola ir a esa cancha, la vuelta a casa se
hace larguísima, interminable. En fin, yo también, como los
jugadores, tenía que ir y fui. Ahora viene lo que cuenta, hay que
cerrar la serie con Cerro. Y viene mal la mano. Que se nos cayeran
Nico Lodeiro y el Negro Chávez, que todavía no se sepa si va a
llegar Peruzzi, nos deja con lo puesto. Lo de Nico, en particular, es
muy doloroso, perderlo por dos meses como mínimo es un golpe muy
difícil de absorber. Vamos a ver si el equipo, que venía creciendo,
es capaz de aguantar la mala racha de lesiones y salir adelante. Que
sea Boca.
EL
BOLETÍN: SARA 6, MOLINA 5, TOBIO 5, ROLÍN 3, SILVA 4, JARA 4,
CHICCÓ 5, MESSIDORO 4, PALACIOS 3, BENEGAS 2, CARRIZO 5 (FI), SILVA
TORREJÓN NC.
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