domingo, 1 de mayo de 2016

NO NOS PRESENTAMOS

En fin, se hizo lo que se pudo y sabíamos que no iba a poderse mucho. Argentinos Juniors, un equipo que no ganaba dede octubre pasado, fue previsiblemente más que un Boca improvisado que salió a la cancha por cumplir. Con once jugadores que apenas habían tenido, juntos, menos de media hora de táctico en el anochecer del viernes.
La reglamentación vigente prohibe que un club juegue dos partidos con menos de 48 horas de intervalo pero excepciones ya ha habido de a montones, así que no tiene nada de novedoso, seguirá habiéndolas, son excepciones no excepcionales. Lo que rebela, por lo menos a este gil que escribe, es que esta programación disparatada derive del poder que conservan los payasos burócratas de Agremiados. ¿Cuántos países hay en que no se pueda jugar al fútbol el 1º de mayo? De los medianamente serios, ninguno. ¿Qué se pretende simbolizar? ¿Acaso toda la gente que tiene que laburar el 1º de mayo es menos trabajadora, tiene menos conciencia de clase que Marchi y su comparsa? No deja de causar gracia que Agremiados sacralice el feriado del 1º de mayo pero permita que a sus afiliados se los exponga haciéndolos competir con menos de dos días de descanso. Y el periodismo no dice nada, está todo bien.
En el primer tiempo no pasó casi nada porque Argentinos es muy poco, está donde está y en las circunstancias en que está porque es el lugar que le corresponde. En el arranque del segundo tiempo apretaron más, apareció una breve ráfaga del Pocho Insúa parecido al de antes y ahí marcaron la diferencia. Antes del gol ya habían tenido tres. En el gol nos tomaron muy desarmados, juntamos mucha gente cerca de la pelota, sacaron la pelota de ahí y Batallini encontró espacios para írsenos hasta el fondo porque Silva no estaba y Rolín tampoco. La definición de Bueno fue cómoda, encima nos vacunó Charly Good, de cuyo fugaz paso por nuestras filas es mejor no acordarse.
De Boca no hubo nada, como expresión colectiva no existió y es natural que así haya sido, cada intento fue al fracaso, no aparecieron las asociaciones, se defendió mal y no se atacó, nunca. Algún centro de Molina que por poco no cabeceó Benegas en el primer tiempo, una de Messidoro que terminó con un remate a las manos del arquero. Y en el segundo tiempo, nada de nada.
Prueba de que estábamos todos en otra cosa es el hecho de que, pese a que Boca perdía y no producía nada, Guillermo haya metido el que iba a ser único cambio recién a los 32 minutos del segundo tiempo: Silva Torrejón por el Pachi Carrizo. Y no fue un cambio para mejorar el equipo sino para cuidarlo a Pachi con vistas a Cerro Porteño. 
   Cuando Argentinos se quedó con diez, por la expulsión de Freire, a doce del final, se asustó, se metió atrás solo, le pesaron los siete meses sin ganar, perdía la pelota enseguida pero Boca ni se dio por enterado, no encontró otra fórmula que tirar la pelota para adelante y a ver qué pasaba. 
Antes de dar vuelta la página, lo único que tiene algún sentido es desmenuzar lo que produjeron algunos componentes del plantel, en función de lo que vendrá. Entonces, habrá que decir que Sara estuvo sobrio, le sacó un buen remate a Piovi en el primer tiempo y dos al Pocho Insúa en el segundo, cumplió.
Hay tipos, como Rolín, que no van más. Lo de ayer casi que podríamos perdonárselo porque fue parte de un conjunto que no tenía ningún rodaje pero en su caso debe puntualizarse que jugó como casi siempre. Desprolijo, desatinado.
Jara tendría que haberse sentido dueño del equipo pero no ocurrió. Se perdió en el barullo, no fue guía para sus compañeros más jóvenes, el partido se lo llevó puesto, tal vez estuviera con la cabeza en el jueves.
Para Messidoro era una linda oportunidad pero no pudo aprovecharla. No terminó de meterse en el partido nunca, no se hizo eje de circulación, pasó mucho tiempo inadvertido. Algo que no es nuevo en Messi, esas desapariciones, más allá del buen bagaje técnico del que dispone.
El Tucu Palacios fue como si no jugara, debe estar golpeado por haber perdido la titularidad, es cierto que no contó con mucho abastecimiento pero quedarse mirando el partido es algo que no puede aceptársele. Por su misma banda, Molina fue embarullado, atolondrado pero metió, bien o mal se hizo ver.
Pachi Carrizo, que llevaba 19 días fuera de competencia y que seguramente va a ser titular contra Cerro Porteño, se mostró con algunos intentos, quedó bastante separado del resto pero cuando pudo, encaró. Supongamos que le falta ritmo, venía jugando bien antes de la lesión.
Dos debutantes absolutos entre los once, Chiccó y Benegas más otro que
entró después y que sólo tenía minutos en el verano, Silva Torrejón. Se rescata el primer tiempo de Chiccó, tiene linda estampa de 5, distribuye bien con sus patas largas. Después se perdió. Benegas es bien 9 de área pero no pudo participar del juego, se quedó encajonado entre los centrales a la espera de que alguna vez le lloviera un centro, no se les ofreció a sus compañeros. De Silva Torrejón no puede decirse nada porque estuvo poquito tiempo y cuando ya el rumbo era irreversible.
¿Quiénes quedan? Tobio aceptable, sin nada que lo destacara. Silva tuvo mucha participación, pasó varias veces pero Silva no define nada, pasa como un autómata, no se le ocurre nada y sus incursiones rara vez generan algo.
Hacía frío, en La Paternal. Me embola ir a esa cancha, la vuelta a casa se hace larguísima, interminable. En fin, yo también, como los jugadores, tenía que ir y fui. Ahora viene lo que cuenta, hay que cerrar la serie con Cerro. Y viene mal la mano. Que se nos cayeran Nico Lodeiro y el Negro Chávez, que todavía no se sepa si va a llegar Peruzzi, nos deja con lo puesto. Lo de Nico, en particular, es muy doloroso, perderlo por dos meses como mínimo es un golpe muy difícil de absorber. Vamos a ver si el equipo, que venía creciendo, es capaz de aguantar la mala racha de lesiones y salir adelante. Que sea Boca.

EL BOLETÍN: SARA 6, MOLINA 5, TOBIO 5, ROLÍN 3, SILVA 4, JARA 4, CHICCÓ 5, MESSIDORO 4, PALACIOS 3, BENEGAS 2, CARRIZO 5 (FI), SILVA TORREJÓN NC.



No hay comentarios:

Publicar un comentario