La
verdad es que cuando se presenta un equipo así, sin los titulares,
con muchos pibes y sobre todo, sin rodaje de conjunto, si no se
pierde, la primera sensación tiene que ser de alivio. El 0-0 con
Huracán, que viene cumpliendo un ciclo interesante con el yerno de
Dios en el banco, que tuvo una Libertadores digna (el arbitraje en
Colombia fue menos escandaloso de lo que se dice), es un resultado
indoloro.
Se
luchó el partido pero faltó armado. Es natural, con jugadores que
carecen de los automatismos que surgen de jugar mucho tiempo juntos.
El mellizo varió el esquema, puso línea de cuatro volantes obligado
porque con lo que tenía a mano era la mejor opcón pero Messidoro,
que en los papeles era el mediocampista más idóneo para hacerse
conductor, no tuvo un buen partido. No encontró la posición, corrió
tal vez más de lo que debiera, tuvo algún chispazo pero aislado e
insuficiente. Tiene condiciones, el pibe, pero aun en reserva suele
pasar que no juega con la continuidad que se requiere de él, que los
partidos le pasan por arriba. Puede pensarse que le queda margen para
crecer pero esas desapariciones prolongadas del juego son una
característica muy suya y difícilmente se modifiquen.
Sin
elaboración, lo que pudiera esperarse en ataque quedó
principalmente reducido a lo que pudiera hacer Palacios. El Tucu
estuvo muy activo pero en general confuso, se cegó, no eligió bien.
Y Benegas mejoro un poquito en el segundo tiempo pero como había
pasado con Argentinos, le faltó movilidad, es como si entendiese que
él está sólo para ver si le cae algún centro y entonces se queda
muy parado, muy adentro, va al muere contra los centrales y sus
compañeros no lo encuentran.
Del
primer tiempo, en ofensiva, puede mencionarse esa del comienzo,
remate de Nico Colazo por izquierda que rechazó el arquero, le quedó
al Tucu de frente pero sin tiempo para elegir, le dio como estaba y
fue de nuevo a la posición del arquero y después, esa otra que armó
bien Palacios por la derecha hasta el fondo, esta vez sí levantó la
cabeza y la puso bien atrás, Benegas no pudo acomodarse y al final
le pegó Chiccó por arriba. Más el gol mal anulado a Silva, claro,
cuando ya venía el descanso. Picó bien, el linesman se confundió
con la posición de Benegas, era gol y nos lo cepillaron mal, con lo
que nos estaba costando.
Ellos,
tampoco. Nos complicaba que Bogado y Mariano González salían bien
por afuera pero Montenegro nunca se metió en el partido, Espinoza se
enredaba como Palacios y Ábila (el 9 al que Boca le apunta para el
próximo semestre) no tenía habilitaciones.
El
segundo tiempo, sobre todo después de los 25, se hizo más de ida y
vuelta. En el primer tramo sólo tuvimos una del Tucu que arrancó
por derecha y le dio al primer palo pero se desvió y terminó en
corner. Cuando entró Bentancur por Pichi Erbes mejoró la
circulación. La mejor acción asociada del partido la tuvimos a los
40, esa que comenzó con Bentancur, se prolongó con Messidoro (que
al entrar Rodrigo pasó a jugar más suelto), la siguió Palacios,
vuelta para Messi y cruce por abajo al medio del área que no pudo
resolver Benegas, lo trabaron.
Ellos
tuvieron de entrada un cabezazo desviado de Mancinelli y la otra, ya
cerca del final, fue esa bomba de Bogado desde afuera que simplificó
muy bien Sara, levantándola para que fuera corner. El empate está
bien, pudo haber tenido goles.
Una
buena noticia es que vamos recuperando lesionados. Nico Colazo
volvió, esta vez lo pusieron en su lugar, carrilero zurdo, no tuvo
mayor peso en el desarrollo (salvo aquella aparición del principio)
pero lo que cuenta es que, físicamente, dio muestras de estar listo.
Y Bentancur, en el rato que tuvo, mejoró a Boca, estuvo movedizo y
bien con la pelota.
Lo
mejor del equipo fue Tobio, muy firme, le ganó el partido personal a
Ábila. Otros no aprovechan sus oportunidades. El pibe Molina va y
viene, se muestra siempre pero le falta medida para marcar y le falta
precisión cuando descarga. La lentitud de Rolín no tiene remedio,
hubo una del primer tiempo en que Espinoza lo dejó en ridículo,
después se asentó algo pero nunca dará garantías. Silva se hizo
ver en el gol mal anulado y poco más. En el doble cinco Erbes-Chiccó
funcionó mejor el pibe que Pichi.
En
fin, de entrada estábamos todos con la cabeza en otra cosa. El
campeonato nos pasó de largo pero la Copa, ahora, nos tiene
entusiasmados. El jueves nos espera Nacional en Montevideo y llegamos
bien, con el equipo (el titular) en crecimiento y sobreponiéndose a
la ola de lesiones. ¡Vamos, Boca, carajo!
EL
BOLETÍN: SARA 6, MOLINA 4, TOBIO 7, ROLÍN 4, SILVA 5, MESSIDORO 5,
ERBES 4, CHICCÓ 5, COLAZO 5, PALACIOS 5, BENEGAS 3 (FI), BENTANCUR
6, SILVA TORREJÓN NC.
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